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El trabajo comunitario es el ingrediente base de estas pizzas
| Pizzería El Salinerito es parte de la fundación Funorsal, con sede en Bolívar. Tiene tres locales franquiciados. |
 | | José Sánchez / LÍDERES | | Adriana Illingworth maneja tres locales de Pizzería El Salinerito, en Guayaquil. |
El grupo El Salinerito, por medio de su fundación de organizaciones campesinas de Salinas (Funorsal), también participa del mercado de las franquicias en Ecuador. Lo hace a través de la Pizzería El Salinerito.
Esta franquicia nacional, que salió al mercado en 2008, tiene como fortaleza el trabajo que realizan cerca de 30 comunidades campesinas de Salinas (Bolívar). Los miembros de estas comunidades son los productores de los alimentos que se utilizan en la pizzería. Destacan los quesos, embutidos y hongos.
Flavio Chunir, subdirector de Funorsal, explica que detrás de la franquicia están dos conceptos que aplican Funorsal y El Salinerito desde 1970: trabajo comunitario y economía solidaria. Eso, según Chunir, es uno de los valores agregados de la franquicia Pizzería El Salinerito. “Es un modelo de negocio que puede ser copiado por la comunidad en general”.
El valor por el uso de la marca oscila entre USD 5 000 y 10 000, según la negociación entre Funorsal y el interesado. Además, por regalías se debe cancelar el 3% de las ventas mensuales. Así lo señala el manual de operación de la franquicia.
En la actualidad, Pizzería El Salinerito tiene tres locales franquiciados. Todos funcionan en Guayaquil. Adriana Illingworth adquirió el derecho de imagen de esta marca en 2008. “Escogí El Salinerito por ser una organización ecuatoriana y por tener un producto y una marca que gustan al consumidor guayaquileño”.
El primer local se abrió en septiembre de 2008, tras cinco meses de negociación con los representantes de Funorsal. Los demás empezaron a atender en enero y septiembre del año pasado. En total Illingworth invirtió cerca de USD 200 000 en adecuar los locales, que tienen áreas que van desde 45 hasta 150m².
El principal requisito es el uso de alimentos elaborados por las comunidades de Salinas. Además, los locales franquiciados deben estar ubicados a más de 3 kilómetros de distancia entre ellos.
Para Illingworth, la clave es la calidad de los ingredientes y la elaboración artesanal de las pizzas. Todos los productos aprueban un control de calidad riguroso. Esas exigencias se norman hasta la venta de la pizza al consumidor final.
Funorsal aspira abrir nuevos locales franquiciados en Quito, bajo dos modalidades: pizzerías y delicatessen. Para esto, mantiene negociaciones con seis inversionistas interesados.
Además, desde octubre del año pasado, los representantes de la fundación de Salinas reciben una asesoría del Ministerio de Industrias y Productividad en el tema de manejo de franquicias.
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