|
Lo nacional gana espacio en el ropero de los jóvenes
| El precio y el apoyo a la industria motivan la compra de ropa ecuatoriana. Camisetas, pantalones, zapatos... son la oferta. |
 | | Fotos: Alfredo Lagla / LÍDERES | | Diana Anguisaca y Karina Villafuerte miran accesorios en el Mercado Artesanal de La Mariscal. Visitan el lugar una vez por mes. |
Danny Solano viste un colorido pantalón que compró hace un mes en el Mercado Artesanal La Mariscal, en el norte de Quito. Durante el año Solano compra por lo menos tres de estos pantalones por ser cómodos y económicos.
Este joven de 18 años es parte de los jóvenes con edades entre 15 y 30 años que optan por vestir ropa hecha en Ecuador.
Javier Díaz, presidente de la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador (AITE), afirma que aunque esto no es una tendencia marcada, el consumo de ropa nacional se ha incrementado desde 2005 y 2006. Entre los artículos de mayor demanda están los zapatos.
Según un informe la Cámara de Calzado de Tungurahua (Caltu), la oferta nacional de calzado en 2009 fue de 25 millones de pares de zapatos, de los cuales 21 millones fueron hechos en Ecuador. Para Patricio Mantilla, jefe de investigación y diseño de Plasticaucho Industrial, empresa que fabrica los zapatos Venus, la restricción de importaciones fue una de las razones que motivó el consumo local.
Esto significó que, en los últimos tres meses, las ventas de los modelos Venus se incrementen en un 15%. El modelo clásico de este calzado de lona viene en cuatro colores: blanco, azul, negro y rojo. Su costo en el mercado es de USD 5.
Los Venus blancos son los preferidos de Génesis Balladares, estudiante de Turismo de la Universidad Tecnológica Equinoccial. Esta joven de 18 años dice que compra estos zapatos por su precio. “Además, en el modelo blanco puedo plasmar mis propios diseños”.
Ella acompaña estos zapatos con bolsos, camisetas y pantalones que adquiere en localidades de Pichincha durante las salidas de campo que son parte de su carrera. “Así apoyo la industria nacional”.
María Guamán, quien atiende el local 91 del Mercado Artesanal La Mariscal, concuerda con que desde hace cuatro años se incrementó la venta de ropa nacional. La mercadería que vende es traída desde Otavalo. Al mes comercializa 200 camisetas con precios que oscilan entre USD 7 y 10. “Incluso prefieren los modelos con estampados típicos”.
Los accesorios típicos (pulseras, aretes y collares) elaborados con tagua, en cambio, son los favoritos de Vanessa Bonilla. Para esta comunicadora social de 26 años “lo que uno usa lo representa como persona”. Por esta razón, ella prefiere adquirir el producto artesanal nacional. Guamán señala que, a la semana, se venden hasta 40 pares de aretes, de USD 2 ó 3.
Esto se debe a que la identidad ecuatoriana se ha fortalecido. Así lo sostiene Edwin Zurita, gerente de la tienda Maqueño Republik. En los cinco locales que este negocio tiene en Quito se venden camisetas con frases típicas como ‘Chulla Vida’ o ‘Tu mujer nos engaña’.
Zurita señala que desde la clasificación de la Selección Nacional de Fútbol al Mundial Corea-Japón 2002, lo ‘ecuatoriano’ ha cobrado importancia. “Antes, la ropa extranjera era sinónimo de estatus. Ahora los chicos compran artículos que los identifiquen como ecuatorianos”.
En promedio, en 2009, en sus cinco locales, Maqueño Republik vendió 1 000 camisetas al mes, 35% más que en 2008.
Otro factor que impulsa la ropa ecuatoriana es la diversificación de la oferta, según Daniel Reinoso, gerente administrativo de almacenes Tribu. “En años pasados todos se vestían con un estilo similar, hoy existen varias alternativas”. En 2009, la ventas de este negocio se incrementaron un 40% en comparación con 2008.
Una camiseta Tribu cuesta entre USD 13 y 20. Reinoso reconoce que sus precios no son tan económicos, pero resalta la calidad de la confección. “Los clientes también buscan prendas que duren”.
Un apoyo para lacalidad nacional
Bárbara Sierra
Socióloga-Pontificia Universidad Católica
Las campañas que promocionan el consumo de productos nacionales han ayudado a que estos se compren más. Sin embargo, esto también tiene que ver con un proceso de construcción de identidad que se inicia desde la clasificación de la Selección al Mundial en 2002.
La gente empezó a valorar al país y, por ende, lo que se hace dentro de él. El tener otra mirada sobre lo que es ser ecuatoriano, hizo que se tenga otra mirada sobre lo que los ecuatorianos producimos. Se creó, entonces, una especie de ‘marca país’, que ahora es exhibida con orgullo.
Los jóvenes han sido sus principales portadores, pues ellos y ellas han sido testigos de una época en la que se ha vuelto a valorar lo nacional. Consecuentemente, lo artesanal también ha cobrado fuerza.
Cabe anotar que, aunque todavía no podemos hablar de una industria como tal, las pequeñas y medianas empresas han iniciado esfuerzos por adquirir más maquinaria y diversificar la oferta de sus productos. Ya no se trata solo de comprar lo nacional por una cuestión de compromiso, sino que es un asunto de apoyar a lo interno porque tiene calidad y porque sus precios son competitivos. Esto también es un tema de gustos personales.
Los jóvenes de hoy buscan comodidad y la ropa artesanal, sobre todo, les brinda esa sensación. Pero esto también está acompañado por el despertar de una conciencia ecológica que ha tomado importancia en los últimos años, a partir de una preocupación a escala mundial por cuidar al planeta y a sus seres vivos.
Los jóvenes prefieren el producto artesanal porque saben que no está hecho en grandes fábricas que contaminan el medio ambiente. No obstante, hay que reconocer que el consumo de ropa nacional también es un asunto de moda. Aunque cabe destacar el trasfondo de rescate de identidad que existe en esta tendencia.
|
|