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No huye de los residuos, los utiliza para ganar dinero
Esta empresa incinera residuos industriales y petroleros. Tiene dos plantas en Pichincha y Sucumbíos; en 2009 facturó USD 2 millones.
Redacción Quito /
redaccion@revistalideres.ec

Pavel Calahorrano / LÍDERES
Cremas, medicamentos y alimentos caducados, botellas de aerosol vacías, paños absorbentes usados... son algunos de los desechos que ‘pasan a mejor vida’ con el servicio de Incinerox.

Desde 1998, esta compañía con sede en Quito se dedica a la recolección e incineración controlada de desechos industriales y residuos peligrosos. Este trabajo lo cumple en sus dos plantas ubicadas en Pifo (Pichincha) y en Shushufindi, (Sucumbíos). En 2009, Incinerox procesó 2 833 toneladas y facturó USD 2 millones.

Diego Román, fundador y gerente de Incinerox, cuenta que la idea nació tras las conversaciones con amigos de empresas farmacéuticas y petroleras, quienes le comentaban que no existían opciones para deshacerse de los desechos. Por ello, en 1996, tras investigar seis meses sobre procesos de incineración, Román decidió diseñar su propio monoreactor. Este es el aparato que se utiliza para incinerar.

Para construirlo Román invirtió 479 millones de sucres (unos USD 150 000 según el cambio de 1996). El dinero vino de sus ahorros y del aporte de capital de sus socios Marco y Juan Hermida.

El monoreactor se terminó de armar en 1998. Ese año, Román lo presentó en la Dirección de Medio Ambiente, que actualmente es la Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito, para que aprobaran su funcionamiento. Los técnicos lo avalaron y, durante un año, Román operó como persona natural. Con 25 millones de sucres adicionales (USD 4 500) él y sus socios compraron un terreno de 600 m² en Pifo, donde colocaron la máquina. La empresa inició con cuatro empleados y dos clientes. Un año después, en marzo de 1999, se constituyó legalmente.

En 1999, -cuenta Román- la máquina operaba de ocho a diez horas diarias “porque no había mucha demanda”. Procesaban 70 toneladas en el año. No obstante, entre los siguientes dos años “el compromiso de las empresas por proteger el ambiente creció” y, en 2000, fue necesario ampliar las instalaciones.

Román hizo un préstamo bancario de USD 20 000 para adquirir un terreno adicional de 5 000 m² y construir dos bodegas de recepción, de 800 m² cada una.

Ese año también inició la construcción de la planta en Shushufindi, en un terreno de 5 000 m², adquirido a través de un comodato, o convenio de préstamo de uso. Como parte de este convenio, Incinerox ayuda al Hospital de Shushufindi en el procesamiento de sus desechos y capacita sin costo a los empleados del hospital.

La construcción de esa planta demoró un año. Allí, el 80% de incineración es de residuos de compañías petroleras. Su capacidad de incineración es de 10 toneladas diarias, a diferencia de Pifo, que tiene capacidad para 4 toneladas.

El proceso de incineración se complementa con el enfriamiento de los gases obtenidos para que estos sean emitidos como vapor de agua. Por este proceso, en 2004, Incinerox recibió el certificado de gestor tecnificado, por parte del Municipio de Quito. Asimismo, en 2006 la empresa obtuvo su licencia ambiental, otorgada por el Ministerio del Ambiente.

Además, en 2004, la firma despegó por la Ordenanza Municipal 213. Esta señala que “los residuos de industrias, hospitales, oficinas... por su descomposición no pueden ser entregados al servicio de recolección ordinario”.

Marjorie Torres, supervisora de seguridad, salud ocupacional y medioambiente de Energy Petrol, afirma que una de las ventajas de la empresa es la rapidez de su trabajo. Santiago Oña, gerente de Proyectos de Pinturas Cóndor, cuenta que Incinerox se encarga de residuos considerados peligrosos. “Son organizados y como empresa los califico con 9/10”.

En la actualidad, la firma posee 50 trabajadores y atiende a 500 clientes, entre los que están Bayer, Ferrero del Ecuador, Maresa, Pronaca, Pinturas Cóndor, Yanbal, Energy Petrol, Bagó...

El proceso de incineración



La separación. Los residuos se separan en orgánicos, con compuestos minerales y con halógenos (cloro).
La combustión. Esta se hace a 600 grados centígrados. La combustión dura 30 segundos.
Enfriamiento. Los gases obtenidos se enfrían para que se emitan a la atmósfera como vapor de agua.




El insignia

‘La fortaleza es el trabajo en equipo’
Luis Cuichán / empleado más antiguo

Trabajo en Incinerox desde sus inicios, en 1998. Me desempeño como operador de planta.

Mi trabajo consiste en colocar los desechos que han sido previamente separados en los tres grupos de incineración en los hornos.

Desde que entré en la compañía he sido testigo de su proceso de crecimiento. Eso ha sido grato para mí, porque he visto que este se ha dado porque todos los colaboradores trabajamos con empeño y cuidado. Aunque mi labor es individual, la cooperación de mis compañeros en el proceso previo de separación es fundamental. Para mí, el trabajo en equipo es una de las fortalezas de la empresa.

Mi labor en sí, no es pesada, pero requiere de mucha concentración y orden. Me alegra saber que ahora las empresas están preocupadas por darle un mejor procesamiento a sus residuos.

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