Su comienzo...
En el 2003, Líderes publicó la historia de Equibusiness, un emprendimiento ecuatoriano que vio en la producción y exportación de uvilla un negocio rentable.
La hacienda Santa Beatriz, en Machachi, al sur de Quito, fue su primer centro de operaciones. El sitio, de propiedad de Andrés Charpentier, fue el laboratorio de Denis Brito, Juan Francisco Bolaños y Diego Quiroz.
Charpentier prestó sus tierras y estos tres agrónomos se encargaron de hacerla producir. No les fue mal: en el 2002 exporataban 200 cajas semanales y facturaron USD 100 000. En ese entonces Holanda, Alemania e Inglaterra eran sus mercados.
Hoy, 5 años después de su inicio el negocio mejoró y los números se multiplicaron.
El ‘know how’ rinde frutos en el agro LÍDERES, 29 de septiembre del 2003
Cinco años después...
Desde el 2003 hasta la fecha el negocio de la uvilla de Equibusiness cambió radicalmente. De una producción bajo invernadero con riego por goteo en una ha, ahora se produce a campo abierto, pensando más en el volumen, explica Denis Brito, representante de la firma.
Esto ocurrió, según este agrónomo, porque el consumo en Europa se incrementó un 500% en los últimos años. Brito cuenta que el consumidor de Alemania, Holanda, Italia y otros países no hace diferencia entre una uvilla con valor agregado (mayor dulzura, el capuchón natural o mayor tamaño) de una lista para consumir. “Entonces decidimos producir con menores costos y a campo abierto”.
Para lograr eso, la firma dejó la hacienda Santa Beatriz y ahora ocupa 50 ha en Pifo. Además Equibusiness comercializa el producto de otras 30 ha; estas últimas son de productores que tienen el espacio y el capital, pero que reciben la capacitación de la firma.
El crecimiento fue consecuencia del incremento del terreno sembrado. De las 200 cajas semanales que exportaban en el 2002, ahora son 10 000. Además la facturación se multiplicó por 15. En 2002, la facturación anual fue de USD 100 000; ahora la cifra oscila entre USD 100 000 y 150 000, al mes.
Otra estrategia para crecer fue el envío por barco en lugar de la vía aérea. Esto gracias a que la uvilla puede mantener su calidad durante dos meses, luego de la cosecha. Cada flete de 5 000 cajas aproximadamente cuesta USD 5 000, desde la hacienda de Pifo hasta los puertos en Rótterdam o Hamburgo.
Pero Equibusiness no se conforma. Si hace cinco años soñaban con ser reconocidos a escala nacional, ahora la meta es convertirse en la primera productora y exportadora de uvillas en el mundo. La competencia es Colombia, reconoce Brito, pero la fortaleza es la extensión que se puede sembrar y cosechar en el país. Incluso ya se está organizando una pre asociación de productores.
Según Wilson Vásquez, del programa de fruticultura del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap), en el Ecuador existen entre 250 y 300 ha de uvilla sembradas. El 80% se exporta.