El secretario de Comercio de Estados Unidos, Thomas Locke, llegó hoy a Brasilia para entrevistarse con autoridades brasileñas, que el jueves anunciaron un aumento de los impuestos de importación para 102 productos norteamericanos, en represalia a los subsidios de Washington a productores de algodón.
Las sanciones, que suman 591 millones de dólares y se sumarán a medidas futuras en los sectores de propiedad intelectual y servicios, ascenderán a 238 millones de dólares.
Las represalias comerciales por el valor total de 829 millones de dólares han sido autorizadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), después de que el gobierno de Estados Unidos se negara a cumplir la determinación de eliminar los subsidios a sus productores de algodón.
El anuncio de las sanciones generaron una negativa reacción del gobierno estadounidense, que se manifestó "decepcionado" por la medida, y llevó el prestigioso diario británico "The Financial Times" a pronosticar el inicio de una "guerra comercial" entre los gigantes de Norte y Sudamérica.
Locke, quien encabeza una delegación estadounidense integrada además por el asesor de la Presidencia para Asuntos Internacionales y Economía, Michael Frowman, sostuvo reuniones con el ministro de Industria y Comercio, Miguel Jorge, y con la jefa del Gabinete Civil, Dilma Rousseff, precandidata oficialista a los comicios presidenciales de octubre en Brasil.
El funcionario no habló a la prensa después del encuentro con Jorge y, a la salida, se limitó a sonreír y a asegurar que fue "una buena reunión".
Una fuente del gobierno brasileño citada por la edición electrónica del diario "O Globo" reveló que los representantes estadounidenses no presentaron una propuesta concreta para impedir que las sanciones entren en vigencia en abril, pero que, en esos contactos, "ambas partes demostraron disposición para negociar en base a una posición realista".
"En la reunión, quedó en claro que el gobierno de Estados Unidos tiene que someter cualquier tipo de medida (compensatoria por los subsidios al algodón) al Congreso norteamericano, que debe autorizar su adopción... Sin embargo, las autoridades estadounidenses y brasileñas coinciden en que la represalia no sería el mejor camino, lo ideal sería un entendimiento", agregó el informe.
En un comunicado divulgado este mismo lunes en Washington, una portavoz de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) criticó la decisión brasileña: "Estamos decepcionados por el hecho que las autoridades brasileñas hayan decidido proceder con estas medidas de represalia contra el comercio estadounidense".
"La USTR ha trabajado para lograr una solución en las cuestiones relativas a esta disputa, sin que Brasil tenga que recurrir a estas medidas. Seguimos prefiriendo la solución negociada", añadió el comunicado.
Según el director del Departamento de Economía de la Cancillería brasileña, Carlos Marcio Cozendey, en las últimas semanas surgieron indicios de la disposición de Estados Unidos de establecer negociaciones, aunque no hubo hasta ahora una propuesta concreta.
El diplomático agregó que el objetivo del gobierno brasileño es convencer a Washington de retirar los subsidios ilegales al algodón.
En el comunicado oficial que anunció la divulgación de la lista de productos afectados por las sanciones -que fue enviado hoy mismo a la OMC-, la Cancillería afirma que el gobierno brasileño "lamenta tener que adoptar las presentes medidas, pues cree que la represalia comercial no es el medio más adecuado para lograr un comercio internacional en bases más justas".
"Sin embargo, tras casi ocho años de litigio y más de cuatro años de incumplimiento, por parte de Estados Unidos, de las decisiones del organismo de solución de controversias (de la OMC), y ante la ausencia de la oferta de opciones concretas y realistas ... (para) una solución satisfactoria para el diferendo, le queda a Brasil (la opción de) hacer valer su derecho", agrega la nota.
La Cancillería asegura, al mismo tiempo, que "Brasil permanece abierto a un diálogo con Estados Unidos que abra camino a la búsqueda de una solución mutuamente satisfactoria para el diferendo".
La semana pasada, durante una visita a Brasilia, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, aseguró que su gobierno todavía confía en lograr evitar que se concreten las represalias comerciales brasileñas.
"Podemos buscar un desenlace más feliz. Brasil publicará la lista con acciones que pretende adoptar y nosotros debatiremos una propuesta, presentaremos ideas", aseguró.