El presidente francés, Nicolas Sarkozy, encontrará más difícil sumar apoyos para su plan de reformar las pensiones y reducir el importante déficit presupuestario, tras la fuerte derrota sufrida por su partido en las elecciones regionales del domingo.
Los socialistas ganaron a la UMP de Sarkozy en la primera vuelta de los comicios, con lo que la formación de centroderecha parece dirigirse a una contundente derrota en la segunda vuelta el próximo domingo. Los consejos regionales, que tienen competencias en cuestiones como los edificios escolares o el transporte local, apenas tienen voz en la economía y no desempeñan ningún papel en el gobierno nacional.
Pero el resultado de las últimas elecciones importantes antes de que Sarkozy busque la reelección en el 2012, probablemente envalentonará a los sindicatos, que se oponen a sus planes de reforma, lo que dificultará al Gobierno obtener apoyos.
"Es un mini desmoronamiento", dijo Paul Bacot, profesor en el instituto de ciencias políticas de la ciudad de Lyon. Sarkozy ha prometido una reforma del sistema de pensiones, que afronta un agujero creciente en su financiación que está previsto que llegue a los 14.500 millones de euros en el 2013, y se espera que eleve la edad de jubilación.
También debe controlar el gasto significativamente si quiere cumplir su compromiso ante sus socios europeos de recortar el déficit público por debajo del 8,2 por ciento de este año a por debajo del techo establecido por la UE del 3 por ciento en el 2013.
El Gobierno ya se ha mostrado muy atento a las protestas por el cierre de plantas, y Sarkozy ha descartado recortar las pensiones o subir los impuestos. La derrota en las elecciones regionales podría reforzar la precaución gubernamental mientras Sarkozy se prepara para lo que podría ser una campaña electoral mucho más dura de la que tuvo en el 2007.
CONFIANZA EN LA IZQUIERDA
La oposición socialista ha tenido dificultades desde entonces, pero ahora, la líder del partido, Martine Aubry, parece haberle devuelto la confianza tras llegar al poder en el 2008, y la izquierda se ha aprovechado del descontento por cuestiones como el desempleo o la inmigración.
Los grupos de izquierda sumaron alrededor del 50 por ciento en la primera ronda, con un 29 por ciento de los socialistas, tres puntos más que la UMP, más perjudicada por la elevada abstención, que superó el 50 por ciento.
Sarkozy ha descartado que vaya a haber cualquier cambio de gobierno, pero se espera que los ocho ministros que se presentan sean derrotados, lo que subraya las dudas crecientes sobre la capacidad gubernamental para lograr grandes reformas en una economía que aunque ha afrontado la crisis mejor que muchos de sus vecinos, muestra señales de una recuperación inestable.
Aunque en 2004 los socialistas también ganaron las regionales y luego perdieron contundentemente en las presidenciales tres años después, la posibilidad de reformas importantes pierde fuerza. El propio presidente dijo la semana pasada en una entrevista con Le Figaro que el año que viene frenaría el ritmo reformador.