Los acereros de China deberían intentar excluir a su Gobierno de las conversaciones con las mineras australianas, dijo el lunes el ministro del país oceánico, mientras los procesadores luchan por dominar el alza de los precios de las materias primas.
Cualquier esfuerzo de Pekín por influir sobre los precios del mineral de hierro podría dar el golpe de gracia al viejo mecanismo de fijación anual de precios usado durante décadas, que ya está tambaleando debido al incremento de la volatilidad en los mercados y al crecimiento del mercado de contado.
La Asociación de Hierro y Acero de China y los jefes de más de 10 procesadoras escribieron una carta al premier Wen Jiabao el 11 de marzo, según reportó el diario oficial China Securities Journal, solicitándole que eleve el asunto del alza de los precios de importación del mineral de hierro a nivel nacional.
Mientras BHP Billiton marca la existencia de una brecha del 100 por ciento entre los precios de contado y los fijados en los contratos, y la brasileña Vale pide un alza del 90 por ciento, los acereros chinos están preocupadas por una explosión de los costos, que dicen no pueden trasladar a los usuarios.
"Reconocemos que el estatus de economía de mercado de China, todo lo que pedimos a cambio es que actúe en concordancia con los principios de los mercados", dijo a periodistas el ministro de Comercio de Australia, Simon Crean.
El funcionario agregó que las siderúrgicas chinas, enredadas en discusiones con las mineras australianas Rio Tinto y BHP Billiton por el precio de cientos de millones de toneladas de mineral de hierro para ser entregadas en los próximos 12 meses "no deberían buscar involucrar al Gobierno".
Las negociaciones anuales ya han tomado con anterioridad un sesgo político. Las relaciones entre ambos países se tensaron el año pasado con el arresto de cuatro miembros del equipo de negociaciones de mineral de hierro de parte de Rio Tinto. "Las negociaciones del mineral de hierro siempre serán fuertes", dijo Crean.
Un analista que solicitó no ser identificado calificó de "poco realista pensar que empresas como BHP, Rio o Vale van a recibir de buen grado la presencia de un Gobierno en una negociación de precios en un momento en que quieren más que nunca ver que el mercado sea el que determine la cotización".