Demoledor de paredes, soldador, lavador de platos y costurero, todos estos empleos mal pagados hizo Julio Salinas antes de convertirse en empresario de la construcción en Nueva York.
Él soñaba con ser aviador en su provincia natal, Morona Santiago, pero su padre le dijo: “no hay dinero para eso, piensa en algo más práctico”. Tomó lo que estaba al alcance de su mano: vagabundear y ayudarle en la finca a su progenitor, mientras amasaba la idea de seguir los pasos de su hermano y sus tíos quienes ya estaban viviendo en Nueva York.
Eso se hizo realidad hace 20 años. Fue probando de todo. El joven bachiller del Colegio Sucúa-Río Upano encontró en el camino personas que le dieron la oportunidad. Una de ellas fue John Katona, un plomero con fama solo de trabajar en las direcciones de lujo de Manhattan.
“¿Qué sabes hacer?”, preguntó Katona. “Nada”, respondió el aspirante a aprendiz. Salinas memorizó las palabras claves (en inglés), el resto era cuestión de mirar y de usar señales para entenderse.
La puntualidad y las ganas de aprender de Salinas terminaron convenciendo a Katona. “Me tomó confianza y con él conocí las otras américas: la de Manhattan; la del mar, gracias al bote que él tenía; la de Pensilvania, donde tenía una casa; y la de los restaurantes exclusivos. Me dije esto también quiero para mí”.
Katona tenía licencia de plomero, pero sabía de carpintería, electricidad y de instalaciones de muebles de cocina. Fue el gran maestro de Salinas.
Así fue como Salinas, el ex costurero de ropa de bebé, sin saberlo, estaba empezando lo que sería Mecca Contracting Inc., una compañía que nació en 1997 de la cual es el dueño y presidente.
Está especializada en la rehabilitación de edificios y viviendas de propiedad de la ciudad de Nueva York. “Si se quiere hacer un nombre y ganar prestigio lo mejor es trabajar para la ciudad”, dice Salinas, mientras abre y muestra su currículum de proyectos en papel apergaminado, incluidas fotos de las obras realizadas.
“Lo conozco hace varios años. Es excelente persona y un cliente serio y responsable. Siempre paga a tiempo, así llegará lejos”, dice Morris Todras, contador público y ex miembro de directorio de la comunidad de Bushwick, de la cual es parte Salinas. Todras además ve en Salinas un hombre comprometido con la comunidad. “Está muy involucrado en ayudar a resolver los problemas de nuestra área. Yo diría que es una persona muy solidaria”, dijo.
|
|
 |
|
Si se quiere hacer un nombre y ganar prestigio, lo mejor es trabajar para la ciudad y para su comunidad.
|
|
|
 |
|
|
Empezó con obras de no más de USD 500 000, pero la última ya supera los USD 15 millones. Solo para el recuerdo y para no olvidarse que la carretera personal que lo ha traído hasta aquí no estuvo asfaltada, le viene a la memoria los tiempos en los que hacía demolición. “No me gustó, era un trabajo muy duro, pero lo peor era el maltrato de los italianos. Tengo la impresión que no nos consideraban seres humanos. En esas condiciones no me podía quedar estancado. Fue una lección para aprender a valorar y buscar algo distinto en la vida”.
Obtener las licencias de construcción para edificios de la ciudad no es fácil. Salinas tenía a su favor lo organizado y metódico que es, eso le facilitó que cuando debió presentar la documentación, la tenía actualizada, incluyendo su residencia que para ésa época ya la había conseguido.
Incluyó la experiencia con las constructoras de dueños jamaiquinos, quienes tienen parte del pastel de los pequeños negocios de la construcción en Nueva York. Él era el único latino. Fueron épocas que debió agradecer al lugar de donde venía, porque allá desde niños aprenden a manejar la motosierra, así que cortar vigas viejas para reemplazar por nuevas no era nada del otro mundo para él.
Lo primero fue comprar una buseta vieja y empezó a trabajar por su cuenta, pero no podía acceder a contratos más grandes porque no tenía seguros ni crédito en los bancos. Mecca comenzó con un capital de USD 25 000 y actualmente es uno de los contratistas de Housing Preservation and Development, el departamento de vivienda de Nueva York.
 |
2009 los reconocimientos por su tarea empresarial
|
 |
|
|
|
|
|
La Alianza Regional de Pequeños Contratistas en Nueva York, el año pasado, lo declaró pequeño empresario del año por el desarrollo de sus proyectos. Un reconocimiento similar le otorgó la Organización de Juventud Ecuatoriana.
|
Porfirio Bodegón, administrador de proyectos del departamento de vivienda, ha visto crecer a Salinas como empresario. “Sabe desenvolverse en su campo. Es profesional y ambicioso en el buen sentido. Cuando se trata de trabajo, siempre le pone tiempo e ideas extras para lograr un resultado lo más cercano a lo perfecto”.
Sintió que lo mejor era prepararse académicamente para ser un contratista general. Lo logró a fuerza de muchos cursos, entre ellos en Peace University. Los resultados se empiezan a cosechar: la última licitación en ganar fue para dejarlos como nuevos a 15 edificios de viviendas ubicados en el área de Brooklyn.
En un recorrido por ellos, incluido uno de propiedad de él, de cinco pisos, y un penthouse se puede ver la diferencia y la calidad de los materiales, como los ventanales traídos desde Canadá, que cumplen los estándares que exige Nueva York.
Los reconocimientos empiezan a ser visibles: La Alianza Regional de Pequeños Contratistas, el año pasado, lo declaró pequeño empresario del año. El mismo reconocimiento le dio la Organización de Juventud Ecuatoriana. También fue declarado Contratista Emergente del año 2008 y Líder de Negocios el año pasado.
“Este es un equipo donde trabaja mi hermano Galo como arquitecto y él calcula los costos, para presentarnos en las licitaciones”, cuenta en actitud relajada, en su oficina amoblada con un amplísimo escritorio de madera, una computadora y las fotos de sus hijas Donna y Emily.
Desde la ventana de la misma se pueden ver los camiones, camionetas y maquinaria de Mecca Constructing; Broadway Lumber, la ferretería de su propiedad que provee de pintura y otros materiales de construcción; y, Salcora, la empresa a cargo del hermano que tiene unos 12 a 15 carpinteros, plomeros, electricistas...
Su filosofía es mirar más allá. Su meta para este año es conseguir las licencias para trabajar como contratista en los hospitales, escuelas y puentes. En eso está: repartiendo su tiempo entre inspeccionar y controlar las obras y en actividades de relaciones públicas con senadores y funcionarios del estado de Nueva York.
Una agenda pública
Su vinculación con la comunidad. Salinas es miembro de Directorio de la Comunidad de Bushwick que trabaja en resolver los problemas de los habitantes del área.
La política. Es demócrata; estuvo por Hillary Clinton, después apoyó a Barack Obama, quien lo invitó para asistir a la posesión presidencial.