esq esq
left
mitad elcomercio.com mitad ultimasnoticias.ec mitad comerciodelecuador.es mitad xona.ec mitad radios mitad clasificados mitad
Buscador left left
menu
EntrevistaPersonajesEmpresasMercadosFranquiciasMarketingTecnologíaRR.HH.EstudiantesIndicadores
menu
esq esq
esq esq
esq esq
menu Empresas menu
Videos
1
Sus carnes llegan a 500 clientes en 5 ciudades
En Quito, Latacunga, Ambato, Ibarra y Santo Domingo se degustan sus productos. En 2009 facturó USD 1,5 millones.
Redacción Quito /
redaccion@revistalideres.ec
Fotos: Juan Silva / LÍDERES
Guillermo Mancheno es el gerente general. En mayo, la firma cumplirá 20 años.
En medio de un pan o sobre una parrilla... como ingredientes de una pizza o de un sánduche... las carnes y los embutidos Casa Guillo son parte de esta comida rápida y otros platos desde 1990.

En ese año, la firma de cárnicos en la que Guillermo Mancheno trabajó una década, liquidó a sus empleados. Mancheno estuvo en la lista y, pese a tener otra oferta de trabajo, optó por montar su empresa. Aprovechó que conocía sobre comercialización de embutidos y escogió esa línea de negocio. Su primera fábrica -recuerda-, la construyó en el valle de Los Chillos (suroriente de Quito). Era un espacio de 70 m² ubicado en su domicilio.

Con un préstamo bancario de 8 millones de sucres (USD 10 000, en promedio al tipo de cambio de 1990), más el aporte de Alejandro Delgado, quien fue su socio hasta 1998, adecuaron el lugar y compraron una máquina cortadora de carne, un molino y una embutidora manual.

Para preparar los embutidos, Mancheno le pidió asesoría a Héctor Clavijo, su ex compañero de trabajo, quien conocía sobre este proceso. Sus primeros productos fueron: salchicha de res, mortadela, jamón de pierna, chuleta ahumada y un chorizo cocido. Se los comercializaba bajo la marca Embutidos Don Guillo.

Él, su esposa y dos empleados más se encargaban de la producción. Esta llegaba a 70 kilogramos (kg) diarios. En 1990 iniciaron con cinco clientes. Pero durante los siguientes cuatro años, Mancheno ofreció sus productos en hoteles y restaurantes, con lo cual la demanda creció. Por esta razón, en 1994, se mudaron a otra planta, también situada en Los Chillos.

El terreno tenía 600 m²: 300 m² para la fábrica, y 300 m² para el restaurante Casa Guillo, cuyo objetivo era promocionar los embutidos. En esa ocasión, el monto invertido (de un crédito bancario) bordeó los USD 100 000. Ese año, además, se registró a la firma como Carnidem y a la marca como Casa Guillo.

Mancheno dice que la calidad es su meta. Por ello, en 2000, cuando la dolarización impactó su negocio e hizo que las ventas bajaran de 18 000 a 12 000 kg al mes, él invirtió en mejorar sus productos.

Con USD 30 000 adicionales implantó la norma española BPM (Buenas Prácticas de Manufactura), que garantiza una producción sanitaria. Así, en sus procesos se evalúa el control de plagas, la desinfección de los utensilios, la higiene de los trabajadores... Esto les abrió mercado y los motivó a cambiarse a su planta actual, en el cantón Lasso, provincia de Cotopaxi.

Allí, en un área 1 600 m², trabajan 50 personas quienes procesan unos 1 500 kg diarios de embutidos.

Carnidem tiene dos proveedores principales. La firma compra cerca de 30 cerdos a Pronaca cada mes. En el Camal Metropolitano de Quito adquiere 80 brazos de res y 300 kg de pollo, mensualmente.

La empresa Alitecno, por su parte, les provee de empaques desde 1998. Su gerenta, Leivid Moreira, comenta que son responsables y cumplidos en los pagos.

Hoy, Carnidem distribuye sus 16 productos a 500 clientes entre Ambato, Latacunga, Ibarra, Quito y Santo Domingo. La ubicación de la planta y la labor de su fuerza de ventas lo acercó a estos mercados.

La firma quiteña de catering Conazul es su clienta desde 2000. Andrea Tapia, asistente de Compras, destaca el sabor del producto y la puntualidad en las entregas.

Marlene Chamba, propietaria de los Hot Dogs de la González Suárez, conoce la fábrica y da fe de que los alimentos son “sanamente producidos”. Al mes compra 20 paquetes de 80 salchichas exclusivas, con más grosor y tamaño. 

El insignia

‘La salubridad es lo que nos caracteriza’
Geovanny Pérez / el más destacado

Empecé mi trabajo en Carnidem hace tres años. Soy uno de los deshuesadores de la planta. Mi labor consiste en recibir la materia prima, lavarla, desinfectarla y clasificarla. Luego de esto, me encargo de quitar las grasas y los huesos de la carne.

En mi actividad, lo más importante es la salubridad, porque manipulamos alimentos. Por ello, nos lavamos constantemente las manos y desinfectamos los cuchillos antes de usarlos.

El ambiente de trabajo se caracteriza por el compañerismo que existe entre todos. Esa es una de las razones que han permitido que la empresa crezca y se fortalezca. Me siento orgulloso de ser testigo de esto y de celebrar sus 20 años de operaciones.

En Carnidem he aprendido la importancia de tener buenas prácticas de manufactura para ofrecer lo mejor al cliente, que es en quien siempre pensamos. La calidad es nuestro principal objetivo.

<< Regresar

esq esq
esq esq
esq esq
esq esq
esq esq
menu
EntrevistaPersonajesEmpresasMercadosFranquiciasMarketingTecnologíaRR.HH.EstudiantesIndicadores
menu

Quiénes somos

  -  

Contáctenos

  -  

Tarifario

Derechos reservados ® 2008 LÍDERES es otro producto editorial del Grupo EL COMERCIO
Prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación, por cualquier medio o procedimiento,
sin para ello contar con la autorización previa, expresa y por escrito de los responsables del producto.
esq esq
esq esq