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La coyuntura mundial empuja y fortalece a la economía alemana
10:38
DPA

La economía alemana no consiguió aún superar completamente las consecuencias de la crisis financiera, pero ya se aproxima a su antigua fortaleza, sobre todo de la mano de las exportaciones, que tras la caída sufrida en 2009 festejan un explosivo regreso.

"La industria alemana tiene lo que necesita para salir de la crisis más fuerte: el producto adecuado al precio adecuado", opinó el economista jefe del banco regional de Turingia, Gertrud Traud. La demanda de productos alemanes es sobre todo asiática, y atañe tanto a los automóviles de lujo como a maquinaria o agentes químicos.

"Aquí se producen productos competitivos que se usan en todo el mundo", señaló Holger Bahr, economista jefe del banco DekaBank.

Las ventajas que tiene Alemania están muy relacionadas con el desarrollo de los costos de unidad de trabajo. Como los salarios en Alemania aumentaron durante años sólo moderadamente, las empresas ganaron competitividad internacional, explica Bahr.

En el mes de junio, arrastradas por la recuperación mundial de la coyuntura, las exportaciones alemanas crecieron de manera explosiva un 28,5 por ciento en términos anuales, informó hoy la Oficina Federal de Estadísticas de Alemania, con sede en Wiesbaden.

Es cierto que la mayoría de los analistas coincide en que el crecimiento de las exportaciones alemanas perderá impulso hacia fin de año, conforme el crecimiento en las economías claves del mundo (Estados Unidos y China) se desaceleren en los próximos meses, pero nadie considera que la tendencia vaya a revertirse.

"La tendencia en comercio exterior es claramente ascendente", señaló el economista jefe del Commerzbank, Simon Junker.

En total, la facturación de la industria alemana aumentó un9,9 por ciento el primer semestre de 2010, en comparación con el mismo lapso del año anterior.

En junio, el euro toco uno de sus valores más bajos, con lo que los productos alemanes son más baratos fuera del espacio de la moneda única europea.

Desde entonces, el euro pasó de 1,20 dólares a aproximadamente 1,32 dólares. "Ya no es un regalo tan grande", señala Traud, quien destacó de todos modos que ese aumento no tuvo por el momento una repercusión económica.

En la salida de la crisis, las exportaciones son en todo caso la principal fuerza que impulsa la economía alemana, algo que no termina de gustar a todos los vecinos.

Hace poco, algunos de los socios de la Unión Europea (UE), con los franceses a la cabeza, hicieron advertencias sobre el poder exportador de los alemanes. Alemania fue calificada de la "China de Europa", lo que implica la acusación de que en tiempos de crisis sólo se preocupa por su propio crecimiento y por mantener sus cuotas de mercado.

Se le echa en cara que practica un dumping de salarios mediante el que los exportadores alemanes consiguen ventajas sobre sus pares franceses, ingleses o españoles, y que el gobierno de Berlín hace poco por aumentar la demanda interna. Sin embargo, también los vecinos críticos se benefician de la fortaleza alemana: "Alemania es el motor de Europa", señala Bahr.

La demanda de productos alemanes fortalece el mercado de trabajo y estimula las inversiones, que a su vez revitalizan la demanda interna. Y los restantes países de la UE participan de ese crecimiento.

El dinámico desarrollo que tuvieron las importaciones muestra que "también favorce el desarrollo del mercado interno".

En junio el valor de las importaciones fue el más alto desde que el organismo de Wiesbaden inició la compilación de datos, en 1950: en términos anuales crecieron un 31,7 por ciento, alcanzando los 72.400 millones de euros (95.900 millones de dólares).

Hace poco, grupos de analistas franceses presentaron facturas mediante las que demuestran que los costos de la unidad de trabajo en Alemania aumentaron desde 1996 sólo 5,0 por ciento en términos reales, mientras que en Francia y en España lo hicieron 30 y 60 por ciento respectivamente.

Lo que no mencionaron es que el nivel de los salarios es en Alemania desde hace mucho tiempo muy alto. Los investigadores de consumo destacaron también que los hogares franceses y alemanes apenas se diferenciaban en términos de poder adquisitivo.

Los alemanes son reacios a consumir indiscriminadamente y por eso ahorran más. Este modo de pensamiento conservador está signado por una perspectiva de pensiones inseguras y la baja natalidad que hay en el país.

El ministro de Economía alemán, Rainer Brüderle, ya dijo que el debate le parece superfluo: "Alemania es la locomotora de la coyuntura en Europa, y eso beneficia a todos", aseguró.

Si los ciudadanos alemanes ahora se deciden a tomar más champagne y cava, o se compran productos de cuero de los países vecinos, la disputa podría resolverse definitivamente.

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