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Esta cadena de locales le inyecta formalidad a la Bahía
| Dipaso se enfocó en la diversificación de las líneas de productos, tecnología y atención personalizada a sus clientes. |
 | | Joffre Flores/ LÍDERES | | Desde la izq.: Leopoldo León (jefe de Compras), Katherine Márquez (jefa de Mercadeo) y Ronny Suárez (gerenta comercial). |
La búsqueda de un medio de subsistencia para su familia motivó a los esposos Lenin Parra y Martha Solís, a desarrollar un pequeño negocio en 1985. Durante esa época, alquilaron un local de 2 x 6 m², en el sector conocido como la Bahía (centro de Guayaquil), cerca al margen del Río Guayas. Allí compraban productos de aseo e higiene personal, y los revendían.
Esta actividad comercial se convirtió en Dipaso, una firma de distribución mayorista, especializada en líneas de productos de cuidado personal de firmas como Unilever, Ales, Kimberly, Colgate y con representaciones de marcas extranjeras.
Dipaso S.A. se estructuró formalmente en 1988 y hoy posee cerca de 300 empleados. La demanda en sus cuatro locales mayoristas, en el centro de la ciudad, les generó ventas por USD 22 millones en el 2009. En dos meses abrirán un local en la avenida 9 de Octubre, que se especializará en la venta de productos cosméticos al consumidor final.
Parra, presidente de Dipaso, recuerda que el inicio fue difícil. “Tuvimos que financiar los préstamos pagando altas tasas y trabajando largas jornadas”. Esta búsqueda de estrategias de ventas los orientó a enfocarse en la diversificación de las líneas de productos de los pequeños comercios y tiendas.
Parra añade que los negocios solo vendían, por ejemplo, una línea de champú cuando en el mercado existían al menos seis y así con otros productos. “Los cosméticos solo se vendían en tiendas especializadas. Atacamos esas necesidades insatisfechas”.
Para Hernán Parra, gerente de la firma, optimizar los procesos y recursos fue vital. Implementaron el programa Linux en 1993. “Fuimos los primeros en la Bahía. Al inicio fue duro, las personas estaban acostumbradas al tipo de venta informal”.
Para Parra, este proceso más técnico y formal en la facturación, generó resistencia de los clientes por cerca de un año. “Luego se dieron cuenta de las ventajas y se acostumbraron a estos procesos”. Remplazaron Linux por otro especializado, el Dobra Empresarial 7.0 en el 2003.
Pedro Bermeo, dueño de la tienda Popular Huancavilca en el norte de la ciudad, trabaja con Dipaso cerca de 12 años. “Crecimos con Dipaso. Nos han dado crédito, asesoramiento para la venta y posventa”. Al iniciar el negocio, la firma tenía un local de 3x3 m², ahora es de 200 m².
Para Elena Ortega, copropietaria de las farmacias Los Ángeles, en Guayaquil, la diversificación de productos y la atención a los compradores mayoristas son las fortalezas de Dipaso. “Ya son más de 20 años que mantenemos una relación de trabajo con esa compañía”.
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