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El aroma de El Rosal llega a EE.UU., Francia y España
| Nueve mujeres de Íntag dieron vida a la Asociación El Rosal. Allí se elaboran jabones, champús y cremas de sábila que se comercializan en Francia, EE.UU. y España. |
 | | Fotos: Jenny Navarro / LÍDERES | | (De izq. a der.) Carmen Ruiz, Germania Haro, Danilo Vela, Silvia Ruiz y Franklin Vaca, del equipo de trabajo de El Rosal. |
A tres horas de Quito está Íntag, una parroquia ubicada al noroccidente de Cotacachi, Imbabura. Un camino de tercer orden es la única vía de acceso a la comunidad El Rosal. Ahí conviven 19 familias; los varones se dedican a la agricultura y al turismo comunitario. Ellos ganan USD 8 diarios por esa actividad.
Por otro lado, las mujeres elaboran jabones de sábila que llegan a EE.UU., España y Francia, y ganan USD 12 diarios.
Germania Haro es la presidenta de la Asociación El Rosal. Ella dice que la entidad tiene ocho años y allí elaboran y venden jabones, champús y cremas, gracias a la iniciativa que tuvo Ayuda en Acción, una ONG española que llegó al sector.
“Los de la ONG vinieron a El Rosal hace nueve años y dictaron talleres de cosmetología. Aprendimos a elaborar champús, cremas y jabones líquidos con sábila. Nos regalaron la materia prima, 2 000 plantas de sábila, para que las sembremos y luego venderles la cosecha”, recuerda Haro, pero la ONG dejó el proyecto.
Carmen Ruiz es la ‘responsable’ de los números. Aunque solo terminó la escuela lleva las cuentas en la Asociación. “Aquí todos teníamos plantaciones de sábila y nos organizamos para que la Asociación compre la materia prima (USD 0,10 el kg), a quienes poseían plantaciones. Pero nos dimos cuenta que el precio estaba bajo y lo subimos a USD 1 el kg”, añade.
Con la materia prima en la mano elaboraron lo que habían aprendido. Pero también quisieron producir jabones en barra, pero no sabían cómo y empezaron a buscar las formas para obtener el producto.
En enero del 2003, con un préstamo de USD 700 solicitado en Decoín, una organización que cuida el medioambiente ubicada en Íntag, empezaron con el plan de investigación para esa producción.
Para conocer cómo elaborar jabones compraron algunos artesanales. Viajaron a Quito e ingresaron a una empresa especialista en la elaboración de esa materia prima, aunque mantienen su nombre en reserva. Allí recibieron capacitación.
Denis Laporta, de origen francés, es un ex voluntario de la ONG Ayuda en Acción. Él se enteró del proyecto de los jabones en barra y les ofreció ayudarles a vender el producto si lograban hacerlo. Les dio un plazo de tres meses y entregaron el pedido en mayo del 2003.
Laporta compró 900 jabones de 10 colores y los comercializó en España. Fueron elaborados con aloe, papaya, zanahoria, remolacha y hierbabuena. El francés pagó USD 700 por el pedido.
El dinero fue invertido para pagar una parte del préstamo y legalizar el terreno donde se construyó el sitio para elaborar los productos de El Rosal. La Asociación tiene dos puntos de venta. Uno en la ciudad Mitad del Mundo, norte de Quito, y el otro en Otavalo, en la tienda Íntag. Tiene un convenio con Camari que distribuye en el exterior y, según Vilma Chaulea, vendedora del lugar, ya hay pedidos del producto para Japón.
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