Una maestría es un
paso obligado en una
carrera ascendente
Alejandro Ruelas-Gossi -
profesor de Innovación y Estrategia Adolfo Ibáñez School Of Management
N°6 en Latinoamerica
Existen diferentes tipos de programas y, al escoger el correcto, hay que ser muy selectivos. No es lo mismo un MBA a tiempo completo que uno Ejecutivo. ¿Por qué? Porque la finalidad es totalmente diferente. Existen principalmente dos objetivos para optar por estudiar a tiempo completo. Generalmente se lo escoge para cambiar una carrera o escalar posiciones en la escalera corporativa. Por esta razón, quisiera centrarme en el MBA Ejecutivo, que está dirigido a los directivos de empresas multinacionales, con una edad promedio de 45 años, y que ya tienen puestos de dirección superior. Además, muchos de ellos son directores generales, gerentes o presidentes de empresas y también pueden tener una maestría anterior, un doctorado o una maestría de otro tipo.
De allí que para ellos, los planes de estudios ya no solo incluyen libros de texto entre los materiales didácticos, sino además se analizan artículos vanguardistas, obtenidos de publicaciones periódicas especializadas, así como de revistas científicas.
Para ellos, un MBA debe ser diseñado casi a la medida, como un sastre hace un traje. Así como cada artículo estudiado deberá ser el más adecuado.
En una empresa multinacional, los escalones que llevan al ascenso están llenos de gente con hambre de nuevas ideas. Estas ideas deben aumentar su complejidad cognitiva.
Esto de la complejidad cognitiva hace referencia a la posibilidad de que los altos directivos debieran tener un enfoque interdisciplinario para comprender el inventario de las variables, asimilar lo nuevo y hacer interactuar esta información.
Los estudiantes que ejercen altos cargos directivos saben lo básico y los libros de texto tienen exactamente lo mismo: lo básico. Nuestros estudiantes en este tipo de programas están en busca de algo más. Esto es precisamente lo que quiero enfocar.
El MBA consiste en el aumento de la complejidad cognitiva de los ejecutivos, para obtener inyecciones de adrenalina de nuevas ideas. El MBA para directivos medios conlleva un enfoque diferente. Es más bien el aprendizaje de cómo manejar ciertas fórmulas ya conocidas. El hecho de conocer solamente las recetas es algo incompleto. No podemos enseñar a los estudiantes, la manera de imitar a Microsoft, a Apple o a Google. Les enseñamos cómo conseguir el éxito con estudios de casos, para que nuestros estudiantes puedan aumentar su conocimiento y añadir más variables en la comprensión de esa gestión y puedan repetirla en el futuro.
A la larga, tendrán que crear sus propias historias. Dicho esto, será posible elaborar las fórmulas de una manera mucho más compleja.
El éxito de un MBA se mide de acuerdo con lo que este programa es capaz de hacer. Si es capaz de crear una atmósfera donde el caos y el orden interactúen, donde los pensamientos lineales y no lineales puedan convivir... Nosotros, como profesores, tenemos que extrapolar los instrumentos de gestión y la experiencia de los valores atípicos (los más exitosos, así como los fracasos). Esto corresponde a la parte lineal.
Pero también tenemos que permitir que nuestros estudiantes pongan en práctica lo obtenido con su cognición recargada, que es el resultado de la combinación de la inyección de nuevas ideas con los conocimientos originales que ellos tenían antes de comenzar el curso. Esto lo lograrán en la elaboración de un nuevo modelo de empresa con los datos obtenidos de los casos estudiados.
En este fenómeno de aprendizaje es necesario llevar a cabo cuatro fases. La primera es encontrar el sentido de lo aprendido, es decir, ser consciente de lo que está ocurriendo en lo que se refiere a la enseñanza. Aquí tenemos que preguntarnos por lo menos cinco veces, ¿por qué? Por ejemplo, ¿por qué existen las empresas? En un extremo, ¿por qué no todo es una transacción de mercado?, ¿por qué no es todo como el ejército o la iglesia? No se trata de ser eficiente en el sistema existente, pero sí de darle sentido a un posible nuevo sistema.
La segunda fase es ser capaz de conectar los datos obtenidos en el proceso de aprendizaje. Lo que significa ‘detectar’ a los diferentes sistemas, subsistemas y, de ser conveniente, hacer las conexiones para los nuevos modelos de negocio.
La tercera fase consiste en adoptar decisiones de qué hacer y qué no. Todo como resultado de las tres fases anteriores.
Por último, y como cuarta fase, hay que hacer realidad el objetivo trazado, lo cual se explica por sí mismo. Esas fases son transversales a todo lo que se ha enseñado durante el programa.
Como corolario, un MBA debe sorprender en cada curso. Este programa tiene que ver más con las cosas que el estudiante ‘no sabía que no sabía’ (en el pasado) y no tiene que ver tanto con las cosas que el estudiante no sabe (ahora) que no sabía.