Interactividad, inmediatez, popularidad... son algunas de las características que tiene una red social. Facebook, hi5, My Space... son algunas de las alternativas que permiten al usuario saber lo que pasa en el mundo.
Pero para revisar estos sitios, se necesita de tiempo. Según el periodista y bloguero José Luis Orihuela, quien visitó Ecuador el mes pasado, el día tiene 24 horas y la familia, el trabajo y el tiempo libre son los sacrificados para poder estar conectados.
La línea que separa esa diversión de la adicción es muy delgada. “Cuando una persona deja de canalizar su energía en acciones donde es muy productivo y se dedica a atender su Facebook, su blog, su hi5 o su Twitter y no le reporta más beneficios que la energía que usa, entonces es cuando se vuelve peligroso. La tecnología es buena, pero como en todo, los excesos son malos”, dice David Moscoso, catedrático de Psicología de la U. Central.
Según Xavier Torres, gerente general de la empresa de estrategias de web marketing Yagé, en el marco del Internet Marketing Day, el 31 de marzo, en Quito, Ecuador tiene 2,26 millones de usuarios de Internet. Esto representa un 16% de penetración en la población.
Además, dijo que entre los 20 sitios más visitados en Ecuador, según Alexa, sitio que recoge cifras de tráfico en la Red, aparecen siete redes sociales en distintos puestos. hi5 es la más popular con más de 1 millón de ecuatorianos y le sigue FaceBook con 188 000 ecuatorianos.
Para palpar ese creciente interés en Ecuador por la Web 2.0, Incom, empresa dedicada a la elaboración y medición de las estrategias de marketing en redes sociales, realizó un sondeo de opinión a través del sistema de microblogging Twitter. El fin fue conocer el tiempo que ocupan los usuarios para revisar estos sitios.
Se recibieron 104 respuestas. Hubo una diversidad de conclusiones: el 76% dijo que revisa sus cuentas desde su hogar; un 47% se más de dos horas al día a Twitter; un 55% ingresa a Youtube un par de horas a la semana y el 38% dedica más de dos horas semanales a revisar blogs.
Patricio Reyes, cajero de Produbanco, por ejemplo, revisa su correo, entra al Facebook y a hi5. Toma entre dos y tres horas. “En el trabajo no tengo acceso, pero llego a mi casa y veo las actualizaciones de mis contactos. Reviso sus fotos, mensajes y los nuevos amigos de mis amigos”.
Iván Rodrigo, catedrático de la U. Dos Hemisferios, cree que las redes sociales son el reflejo de una nueva sociedad interactiva. Esa situación cambia ciertos comportamientos, genera una sociedad tecnológicamente dependiente.
El uso de las redes sociales puede causar adicción
Para el catedrático de Sociología de la U. Central, David Herdoíza, las redes sociales ya no son un espacio para que las personas se entretengan en horas libres; se han convertido en sitios donde los usuarios interactúan con antiguos compañeros de clase, famosos y hasta con su jefe. “Se puede compartir con personas del mundo a cualquier hora -dice- y esta dinámica a veces genera una adicción”.
La particularidad de las redes sociales es reencontrar personas, tener contacto con gente que está lejos y mantener comunicación en tiempo real. En ese caso, el medio ayuda mucho, porque una persona que no tiene posibilidades de transportarse físicamente, puede tener comunicación con personas que no haya visto.
Sin embargo, según Estefanía Valencia, psicóloga clínica, “las nuevas tecnologías permiten que con un clic la persona pueda desinhibirse, crear identidades falsas o dar una imagen propia que no corresponde con la realidad, lo que genera una tensión emocional que favorece a una adicción”. Para la quiteña, uno de los indicadores más claros de que se está cayendo en una dependencia es la imposibilidad de controlar el tiempo de conexión.
La adicción a las redes sociales, de acuerdo con los expertos consultados, ocurre entre adolescentes y jóvenes. Son un sector cuya personalidad está en formación, por lo que pueden ser presa fácil para dejarse atrapar de manera irracional.