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09:04 Lunes 02/07/2012

El candidato opositor Enrique Peña Nieto ganó las elecciones presidenciales de México, devolviendo las riendas de un país acosado por el narcotráfico y una lenta expansión económica al partido que gobernó con mano firme casi todo el siglo pasado.

Peña Nieto, un telegénico abogado de 45 años del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se imponía con el 37.47 por ciento de los votos al izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que sumaba el 32.34 por ciento de los sufragios cuando se habían contabilizado casi un 83 por ciento de las casillas.

Josefina Vázquez Mota, la candidata del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), lograba un 25.41 por ciento, tras una desastrosa elección del oficialismo que condujo a México durante los últimos 12 años tras hacer historia en el 2000 al vencer al PRI por primera vez en siete décadas. Pero su incapacidad para apaciguar la violencia de los cárteles de la droga y una economía que no crece lo suficiente como para generar trabajos y reducir la pobreza que sofoca a casi la mitad de los mexicanos, pavimentó el camino de regreso del PRI a la silla presidencial.

"Hoy los mexicanos han elegido una nueva alternancia, los mexicanos le han dado a nuestro partido una segunda oportunidad, vamos a honrarla con resultados", dijo Peña Nieto ante sus seguidores en la medianoche del domingo.

Sin embargo, su victoria no fue tan holgada como anticipaban las encuestas, y no está claro aún si el PRI obtendrá una mayoría absoluta en el Congreso bicameral, donde las reformas se han atascado o diluido en los últimas décadas debido a un espectro político dividido en tercios.

IZQUIERDISTA AUN NO RECONOCE DERROTA

El combativo Partido de la Revolución Democrática (PRD), liderado por López Obrador, quedaría como segunda fuerza política, y junto a sus aliados de izquierda podría complicarle el programa al PRI, que incluye una reforma fiscal y la apertura a la iniciativa privada de la petrolera estatal Pemex.

En las seis elecciones para gobernadores que se realizaron simultáneamente con la presidencial, el PRI arrebató al PAN bastiones importantes como el occidental Jalisco, mientras que el PRD consolidó su fuerza manteniendo la alcaldía de la capital.

Según datos preliminares, la agrupación de López Obrador habría quitado el estado de Tabasco al PRI y el de Morelos al PAN. López Obrador no reconoció de inmediato su derrota porque aseguró que los datos internos de su partido no se condecían con los oficiales.Se espera que el izquierdista, protagonista de una sonada crisis poselectoral en el 2006, hable a las 18 hora local (23:00 GMT).

"Vamos a esperarnos a que tengamos los resultados definitivos" que comienzan el miércoles, dijo ante sus seguidores en la medianoche del domingo. "Todavía no está dicha la última palabra", agregó.

En el 2006 el candidato perdió frente a al actual presidente Felipe Calderón por un estrecho margen, denunció que le habían robado la elección, convocó a protestas multitudinarias y bloqueó durante meses transitadas avenidas, lo que le restó popularidad.


MERCADO OPTIMISTA

El mercado cambiario recibió con optimismo el triunfo de Peña, que era la apuesta de muchos inversionistas. El peso mexicano operaba estable, pero influenciado principalmente por el malhumor de los mercados externos. Los inversionistas esperan que Peña mantenga la estabilidad macroeconómica, pese a que el partido está asociado con algunas de las peores crisis de la historia de México.

"Peña Nieto hizo campaña sobre la base de pasar reformas cruciales sobre el mercado laboral, Pemex y el sistema tributario, con lo que el resultado podría encontrar optimismo en el mercado", dijo Capital Economics en un reporte. "Desde nuestro punto de vista, los resultados electorales no significan un retorno del viejo PRI: el entorno político hoy es diferente.

EPN (Enrique Peña Nieto) tendrá que trabajar con gobernadores independiente y negociar con un espectro de dinámicas diferentes en el Congreso", dijo por su parte Barclays en otro reporte.

El ex gobernador del Estado de México, el más poblado del país, recibió felicitaciones del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y de los mandatarios de Chile, Sebastián Piñera, y de Guatemala, Otto Pérez.

Aunque el PRI sentó los pilares del México moderno durante sus gobiernos ininterrumpidos -con los que dominó la vida política de 1929 al 2000- ha sido acusado de corrupción, fraude electoral y de acallar voces opositoras. Ahora Peña Nieto asegura que su partido -un camaleón en el que conviven corrientes de derecha e izquierda- se modernizó, aprendió de sus errores, y está listo para tomar al toro por los cuernos.

Sin embargo, recientes escándalos de corrupción o de supuestos lazos con el crimen organizado que salpicaron al menos a tres ex gobernadores del PRI hacen dudar a muchos de que la agrupación haya perdido los viejos vicios. "Somos una nueva generación, no hay regreso al pasado. Mi gobierno tendrá puesta su visión en el futuro, en el México de grandeza y esperanza que todos queremos", dijo Peña Nieto ante sus seguidores.

Desde los empobrecidos pueblos en las selvas del sur hasta las desérticas ciudades de la frontera norte hostigadas por los cárteles de la droga, un estimado de 49 millones de mexicanos votaron en los comicios más grandes en la historia de México, que decidieron más de 2.000 cargos, incluyendo a diputados y senadores del Congreso y seis gobernadores.

"Nos falta un presidente que realmente cambie el país, que pueda terminar con tantos secuestros, tanta inseguridad", dijo fuera de la sede del PRI en la capital Daniela Flores, una mujer de 35 años que vendía prendedores del PRI.

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