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12:00 Lunes 03/02/2014

Entrevista / Jonathan Peled

Israel tiene una vocación a la apertura y ha firmado acuerdos de libre comercio con México y el Mercosur. Recientemente lo hizo con Colombia y ha iniciado un acercamiento con el bloque de la Alianza del Pacífico. América Latina es una región que viene creciendo y que se vuelve cada vez más interesante para desarrollar nuevos negocios. El Director del Departamento de Economía de Israel para América Latina explica cómo mejorar las relaciones con Ecuador.

Si la vocación de Israel es el libre comercio, ¿cómo afecta en las relaciones comerciales la ideología de gobiernos como el de Ecuador que no creen en los TLC?
Nosotros trabajamos con cada país según sus características, aunque sí pertenecemos al grupo de países que cree que hay que tener una economía abierta. Somos un país muy pequeño de ocho millones de habitantes. Nuestro enfoque siempre ha sido a la exportación porque el mercado interno es muy pequeño. El 50% de nuestra producción se exporta. Por eso son de mucha ayuda los tratados de libre comercio, porque nos permite entrar a mercados nuevos sin pagar aranceles. Y como tenemos un PIB per cápita alto (USD 33 000), nuestro poder adquisitivo puede interesar a países como Ecuador, que quieran exportar sus productos.

¿Por qué el flujo comercial entre Ecuador e Israel se ha mantenido históricamente en niveles relativamente bajos?
Por falta de conocimiento, de apertura y de empuje de nuestros gobiernos. Ese es justamente uno de los objetivos de mi visita: entender qué hay en Ecuador, sus posibilidades, necesidades y luego transmitirlo en Israel.

¿Qué puede ofrecer Israel a Ecuador?
Podemos ofrecer tecnología para dar soluciones a ciertas necesidades en la agricultura, medicina, salud pública o educación. Y mi desafío es convencer al mundo empresarial israelí que hay oportunidades en Ecuador. Un gran aval para mejorar las relaciones será la visita del presidente Rafael Correa a Israel en este año, aunque falta definir la fecha. Nuestra esperanza es que junto a él venga una delegación empresarial y funcionarios de Senescyt (Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología) para que conozcan un poco más nuestro ecosistema, con el cual hemos podido, sin recursos naturales, desarrollar una economía de alta tecnología.

¿Cómo un país pequeño y sin recursos naturales ha alcanzado un alto nivel de industrialización y de desarrollo tecnológico?
La clave está en el desarrollo humano. Tenemos un sistema educativo y tecnológico muy profundo, que existía antes de la creación del Estado de Israel. Y la otra clave es el enlace entre el mundo académico y el empresarial. Este es el secreto, más allá de los factores culturales como la mentalidad israelí, que es muy directa, informal y poco jerárquica. Parte de nuestra mentalidad de emprendimiento se refleja en proponer cosas, preguntar, querer saber más, probar cosas, etc.

Y en ese proceso de emprendimiento, ¿qué participación ha tenido el Estado?
Muy importante, porque al principio dio muchos incentivos, por ejemplo, a la entrada de capitales al país. Logró armar programas como las incubadoras, para que empresas nuevas tengan incentivos económicos, bajos impuestos, avales, etc. Distintas políticas del Gobierno han permitido crear las bases para que empiecen a levantarse los emprendimientos.

¿Con protección a sectores o empresas consideradas estratégicas?
No hizo falta. Vivimos en un barrio donde no tenemos mucha cooperación con nuestros vecinos, lamentablemente. Entonces, nuestro enfoque está en Europa y Estados Unidos. Alrededor de nosotros no tenemos mayor competencia. Ojalá que más adelante tengamos un Estado palestino, que tendrá los mismos desafíos que nosotros: crear una economía de emprendimiento y de conocimiento.

En Ecuador hay un proyecto como Yachay, que también busca ser el puente entre la Academia y las empresas. ¿Cómo puede Israel aportar a este tipo de proyectos?
Creo que podemos mostrar cómo hicimos el nexo entre el mundo académico y la comercialización de los inventos, las ideas y los experimentos. Contamos con 'Tech Transfer', unas compañías que pertenecen a las universidades. Tenemos cuatro de nivel mundial en distintas áreas, sobre todo tecnológicas, que saben enganchar las ideas y la propiedad intelectual con el mundo empresarial. No es suficiente tener una buena idea, hay que comercializarla. El secreto es convertir las ideas en algo tangible. Ahí es cuando el Estado, con sus incentivos, promueve a los jóvenes para que lancen sus ideas. Eso ha permitido que la mayoría de inventos en el mundo del internet hayan nacido en Israel.

¿Por ejemplo?
Aplicaciones avanzadas en telefonía celular. Los microprocesadores Intel, por ejemplo, son hechos de principio a fin en Israel. Por eso la fábrica más grande que tiene Intel fuera de Estados Unidos está en Israel. Las aplicaciones para armar sitios web son de Israel. O la aplicación Waze, que fue vendida a Google por USD 1 300 millones. Todo el 'FireWall' que existe en las computadoras son inventos en Israel, a través de la empresa Check Point. Muchas de las compañías internacionales como Google, Microsoft, Facebook, etc. ponen sus centros de investigación y desarrollo en Israel, porque han reconocido que hay un talento muy grande y jóvenes que tienen hambre por desarrollar productos e inventos. Hay 260 empresas americanas e internacionales que tienen su sede de investigación y desarrollo en Israel.

¿Con quién se ha reunido en Ecuador?

Con la Senacyt, cámaras de comercio, centros de investigación, el proyecto Yachay. En febrero viene una comisión del mundo académico para cooperar y asistir, que nos parece muy interesante.

UN VISTAZO A SU HOJA DE VIDA

La formación. Graduado de la Universidad de Tel Aviv (B.A.) en Ciencias Políticas y Economía.

Su experiencia. Fue portavoz de la Embajada de Israel en Washington. Hoy es el Director del Departamento de Economía para Norteamérica, Latinoamérica y África.


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