Tiempo de lectura: 5' 4''|No. de palabras: 785

12:00 Lunes 19/03/2012

Vehículos con financiamiento de hasta siete años y con entradas del 10% de su precio; créditos inmediatos de la banca privada, hasta por USD 10 000 y a 36 meses plazo; motocicletas que se pagan por semana; perfumes que se pagan en 24 cuotas de USD 4,86 cada una; electrodomésticos con pagos mensuales; etc.

Las ofertas que se encuentran en el mercado ecuatoriano y los plazos fijados para comprar bienes, en distintos segmentos, dejan ver que el consumo del ecuatoriano no se detiene. Y las cifras lo confirman.

Según la Superintendencia de Bancos y Seguros, el saldo de la cartera de crédito para consumo creció en 121,6% entre el 2007 y el 2011. El monto pasó de USD 2 260 millones a 5 009 millones.

La diferencia es evidente al comparar con segmentos como microempresa, vivienda o comercio. Además, el año pasado el crédito para consumo registró una variación anual superior a la de los demás segmentos económicos.

Para los analistas, el alto consumo que se registra en el país obedece a factores como la capacidad de pago que tiene hoy en día el ecuatoriano y sus niveles de ingresos. Para el docente Hugo Jácome, existen dos factores que impulsan el consumo en el país en la actualidad: “El primero es el proceso de crecimiento económico del país que implica mayores ingresos para los habitantes”.

El segundo factor que menciona Jácome tiene que ver con los incentivos que genera la banca para sus clientes, con créditos rápidos y sin mayores trámites. Este analista anota que en ese segmento las tasas de interés son mayores (la tasa máxima de interés en el segmento de consumo se fijó en 16,3%, por parte del Banco Central del Ecuador para marzo). “Todo esto alienta a la lógica de consumo”.

Otra opinión la tiene Marcelo Vázquez, catedrático de la Universidad de Cuenca. Él sostiene que los bonos que entrega el Gobierno también ayudan a mejorar la liquidez de la economía, que se traduce en el incremento de la demanda de bienes de consumo, en especial, en los estratos socioeconómicos medio y alto.

Vázquez también señala que el ecuatoriano prefiere consumir, en lugar de ahorrar. Esto da paso a un consumo exagerado, cuando lo adecuado es generar una cultura del ahorro.

Otro dato que confirma la tendencia creciente del consumo está en el sector de las tarjetas de crédito. La cifra de tarjetas emitidas creció un 28% entre el 2008 y el año pasado. En ese mismo período, el consumo con dinero plástico tuvo un incremento del 47%.

Un estudio de Diners Club del Ecuador señala que el segmento con más uso de tarjetas de crédito es el de supermercados. También incluye al sector de educación, farmacias, pago de servicios públicos, electrodomésticos... (ver gráfico).

Ignacio Maldonado, vicepresidente de Negocios de Diners Club, señaló en una entrevista concedida a LÍDERES hace una semana, que la demanda crece porque hay más empleados y salarios más altos. “El escenario que existe es uno con mayor liquidez en el sistema financiero Si se ve la liquidez en la banca, con índices fuertes y sanos, hay que canalizarla y lo natural es a través del crédito y donde más se ha dinamizado es el consumo”.

Maldonado aclara que las tasas de interés han bajado y actualmente están controladas e incluso, las comisiones.

No obstante, LÍDERES confirmó que el consumo creció hasta un 15% durante el 2011, en relación con el 2010 en segmentos como los electrodomésticos. Para Andrés Mata, director ejecutivo de la Asociación de Almacenes de Electrodomésticos (Asadelec), el aumento en la demanda ocurre, porque el cliente que accede a créditos de consumo puede pagar por una televisión o una lavadora, cuotas fijas por un año o por más tiempo.

Pero el consumo también trae problemas como deudas que se vuelven impagables. Esto ocurre, según María José Fernández, delegada del Defensor del Pueblo en Guayas, porque en el Ecuador no existe una cultura de responsabilidad en el momento de consumir. “Los compradores en el país tienden a endeudarse por un valor mayor del que pueden costear”.

Al respecto, Vázquez indica que la banca, el Estado y las universidades se reparten la responsabilidad de guiar a los compradores. “La educación financiera - sostiene- debe ser analizada en las aulas, tal como se lo hace con temas como emprendimiento o innovación”. De esta manera se evitarán problemas financieros en el futuro.

imagen

Califique
( votos)