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René Ramírez, secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt). Fotos: María Isabel Valarezo / LÍDERES.

René Ramírez, secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt). Fotos: María Isabel Valarezo / LÍDERES.

René Ramírez: Un acuerdo nacional por la innovación

3 de mayo de 2015 12:30

Entrevista a René Ramírez, secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), sobre el avance del Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos, la Creatividad y la Innovación. Esta normativa se enfoca hacia los emprendimientos.

En los diálogos entre el sector público y el privado se plantea apoyar al emprendimiento. Según el Régimen, el proyecto del Código de la Economía Social de los Conocimientos es clave. ¿Qué se busca con esta normativa?

Al Código lo hemos simplificado como Código Ingenios. Estamos empeñados en que el conocimiento, la innovación, la creatividad se constituyan en el eje de transformación económica, social, productiva. Hemos avanzado en la propuesta de políticas públicas, para construir sistemas que no han existido: el de ciencia y tecnología, y el de innovación.

¿Cómo se articulan la innovación con la tecnología?
Cuando decía que estos dos sistemas no estaban construidos, también buscamos que se articulen con otros dos: el productivo y el de cultura. En ese marco, vemos al emprendimiento ligado con la innovación. Aquí es importante decir que toda innovación es un nuevo emprendimiento, pero no todo emprendimiento es innovación. Para el emprendimiento que no es innovación está el Ministerio de la Producción, con sus políticas, su crédito, etc. Pero lo que buscamos es fomentar el emprendimiento innovador, ligado a la producción de conocimiento y desarrollo tecnológico.

¿Este Código Ingenios promueve ese objetivo?
Justamente. Tenemos que articular un marco regulatorio, que dé todos los incentivos, que fomente y se articule con la política pública. Este sistema de ciencia y tecnología, y este de innovación van de la mano de otro sistema que estamos fortaleciendo: la educación superior. A través del Código se busca un pacto nacional por una construcción de una sociedad del conocimiento y la innovación y un actor fundamental que articula es la universidad.

¿Pero también se requiere que participen otros actores, las empresas, por ejemplo?
Los otros actores que deben articularse son el sector empresarial, tanto el privado como el de la economía popular y solidaria; el Estado, y no solo el Gobierno, aquí juegan un rol fundamental los consejos provinciales, los GAD y la sociedad. El Código busca el engranaje entre los sistemas y entre los actores, para construir un pacto nacional por la innovación.

¿Cómo se articula el sistema educativo? ¿En secundaria, dentro de la enseñanza de emprendimiento, se dictan teorías de administración?
Esto no es improvisado; está en la Constitución, a través del principio de integralidad del sistema de educación se debe articular el sistema de educación superior con el sistema de educación general, inclusive con el más importante que es el de desarrollo infantil. De hecho, el Ministerio de Educación está trabajando en esto y el propio Presidente (Correa) ha solicitado que se busque que desde pequeños se genere en ellos ese espíritu innovador, emprendedor.

¿Qué tipo de tecnología queremos desarrollar en el país, cuando los escépticos pueden decir que todo lo han hecho países desarrollados?
Hay un libro famoso, ‘Estado emprendedor’, en donde se analiza a Silicon Valley y donde se ve cómo este no hubiese nacido sin una política de Estado. A eso va el Código, a lograr un gran pacto entre lo público, privado y lo social. No es una cuestión de desarrollar algo nuevo, primero tenemos que desarrollar las cosas que ya están desarrolladas y producir televisores, computadoras. Tenemos la capacidad de hacerlo acá y sin embargo, más en dolarización, se van grandes cantidades de divisas en importar estos bienes, que tranquilamente los podemos hacer acá, con la diferencia que el trabajo se genera en Ecuador. A partir del desarrollo de este tipo de bienes, que se llama el ‘emparejamiento tecnológico’, nos permitirá desarrollar y avanzar en nuevos productos tecnológicos.

¿Cómo debiera involucrarse el sector privado?
El sector privado tiene que invertir en ciencia, tecnología e innovación. Acá estamos haciendo lo que en economía se llama el ‘gran empujón’, desde el Estado, porque en un primer momento es muy riesgoso para el sector privado, pero si el sector privado no entra, realmente esto fracasa. Por eso es una invitación a que invierta; este momento está invirtiendo apenas el 0,36% de las ventas, en investigación y desarrollo. Con eso no vamos a ningún lugar.

En el discurso empresarial se dice que para promover la inversión se necesitan incentivos. ¿Eso trae este Código?
Por supuesto. El Código tiene un capítulo solo de incentivos para el sector privado, que invierta en la innovación. Hay temas de eliminación del Impuesto a la Renta, de crédito, de fomento del talento humano. Se pueden deducir impuestos al sector privado, para quienes busquen articularse con la formación dual de los institutos técnicos y tecnológicos, etc.

Algunas universidades critican que el Gobierno se preocupa solo de Yachay y se sienten desplazadas.
Es difícil sostener esto, porque solo para dar cifras, el Gobierno ha subido el presupuesto para las universidades del 1,1% del PIB al 2,1%. Yachay no está en ese presupuesto; y existe este momento una subejecución del sistema universitario de 300 millones de dólares. Entonces, no ha sido por falta de recursos; lo que buscamos es que las universidades participen y ya se han enchufado. Ya están proponiendo incubadoras, proyectos de innovación y se están articulando con el sector privado. Uno de los nodos que empujamos es el Cenaim (Centro de Investigación del Mar de la Espol). Ese es, a mi modo de ver, el Yachay para el mar.

Pero en la ‘vida real’ hay temas que no estimulan al emprendimiento: tramitología, demora en registros sanitarios, propiedad intelectual...
Para temas de innovación van a haber ‘trámites exprés’, cuando sea necesario; hay que diferenciar que no buscamos saltarnos pasos sino buscar agilidad. Con este proyecto se busca tener sistemas en los cuales los derechos de propiedad intelectual sirvan como instrumentos de la innovación y del desarrollo tecnológico. Este momento, la ley actual lo último que hace es fomentar la innovación.


Becarios nacionales

¿Qué estudian? 
“80% se dedica a temas de ciencias fundamentales, producción innovación e ingenierías y un 20% a ciencias sociales y humanidades”.

¿Sus temas de disertación?  
“Los becarios han publicado unos 700 papers en revistas indexadas, en temas como ciencias de la vida, energía, etc.”.

¿Cuántos son, dónde trabajan y cuánto ganan? 
“2 500 becarios han regresado al Ecuador de los 10 600 que tenemos. De ellos, el 98% ni bien llega tiene empleo. El otro 2% demora máximo unos tres meses en conseguirlo. Un 40% va a universidades, 25% va al sector público y el restante va al sector privado. En cuanto al tema salarial, en este momento estamos haciendo un levantamiento de esa información”.