placeholder
Foto: Ingimage


El ambiente laboral donde se desenvuelve el trabajador es clave para evitar o ayudar a sobrellevar un adicción. Foto: Ingimage

La adicción al trabajo afecta a mente y cuerpo

26 de enero de 2018 06:42

“Eran las dos de la mañana y seguía, sin preocuparme, frente al computador de mi oficina”, cuenta Sandra Valdivieso, diseñadora gráfica de 32 años, que durante aproximadamente tres años dedicó gran parte de su tiempo a obligaciones laborales, sin quejas y, por el contrario, con mucha satisfacción.

Este comportamiento se denomina adicción al trabajo o ‘workaholic’ y se caracteriza por una necesidad incontrolable de trabajar de forma constante.

Un artículo publicado en diciembre del 2017 por el Foro Económico Mundial, cita un estudio de la consultora española Randstad el cual afirma que el 39% de los trabajadores no se desconecta de su trabajo durante sus vacaciones, por voluntad propia.

Esta actitud puede responder a una adicción por el trabajo. Según Esteban Prado, psicólogo clínico y psicoterapeuta, la adicción no solo se define por la intensidad de un comportamiento, sino por el impacto negativo en otros aspectos como la familia o las relaciones interpersonales. El experto la califica como un comportamiento autodestructivo.

Para José Luis Naranjo, socio de la consultora de recursos humanos Newlead, existen tres factores que pueden desencadenar en adicción al trabajo.

El primero es por las motivaciones y aspiraciones que tiene el trabajador. Si su deseo es comprar una casa o dar mejor educación a sus hijos, no le importará destinar más horas de trabajo para aumentar sus ingresos, dice Naranjo.

El segundo factor es la pasión que un trabajador puede sentir por lo que hace. En este caso, el dinero queda en segundo plano y lo importante es alcanzar el desarrollo profesional.

La tercera causa es la dependencia al trabajo, que muchas veces se relaciona con aspectos emocionales que no le permiten a la persona sentirse bien en otros ambientes.

El alto rendimiento y el trabajo sin límites de tiempo, le pasaron la factura a la diseñadora Valdivieso, quien a los pocos meses de trabajo, empezó a padecer de insomnio, inapetencia y dolores musculares.

En numerosas ocasiones, y cada vez más, tanto los adictos al trabajo como las personas que no lo son, reciben comunicaciones fuera del horario laboral por parte de sus jefes. Según el estudio de Randstad, un 56% de empleados señala que no se desconecta porque sus superiores esperan que siempre esté pendiente del teléfono o del correo electrónico.

Esto genera dos tipos de estrés, según explica al Foro Económico Mundial el psicólogo clínico, Fernando Mansilla.

“Sufren por un lado por el trabajo, porque las demandas pueden ser a cualquier hora y no se tiene control sobre ellas; eso es estrés laboral. Pero además se sufre estrés familiar porque cada vez que llaman al trabajador, este se tiene que marchar y puede darse un problema con su familia”.

Hay países que están regulando la llamada desconexión digital como es el caso de Francia, donde a principios del 2017 entró en vigor una ley que no exige apagar el teléfono ni prohíbe el envío de correos electrónicos, pero sí insta a buscar soluciones negociadas entre jefes y empleados.

Esta legislación pone sobre la mesa un problema que se ha incrementado en los últimos años y que cada vez afecta a un mayor número de trabajadores.

En Estados Unidos, en 1983, se creó la fundación Workaholics Anónimos, para brindar apoyo grupal a adictos al trabajo. Sus integrantes coinciden en que esta adicción les produjo pérdida de amigos y problemas en sus relaciones sentimentales.

Problemas psicológicos y físicos son las principales afecciones del adicto al trabajo.
El psicólogo Prado recomienda preguntarse ¿qué estoy desatendiendo en mi vida por dedicarme a esta actividad? Si la respuesta es extensa, lo mejor es tomar acciones para superar la adicción.

Una de ellas es buscar apoyo grupal, en la que la persona se pueda sentir identificada con otras personas que atraviesen la misma situación.

Prado también recomienda que estas reuniones se conviertan en un hábito de vida, que le permita a la persona adicta encontrar un soporte para no recaer.

El ambiente laboral donde se desenvuelve el trabajador es clave para evitar o ayudar a sobrellevar un adicción. Por eso Naranjo recomienda que las empresas mantengan políticas y campañas para equilibrar la vida personal y profesional, como por ejemplo el Family Day, en el cual el trabajador disfruta de un día laboral de esparcimiento para compartir con su familia.