Patricio Ramos (I) Redacción Manta / LÍDERES
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La afición por la pastelería se expande en tres provincias

Su afición por la pastelería y los postres empezó cuando tenía 10 años, en su natal Cuenca. Elaboraba golosinas para familiares y amigos, dice Valeria Montesinos, fundadora y gerenta de Dulce y Cremoso, una marca de pasabocas que nació en Manta hace cinco años, con USD 15 000 de inversión. Los bocados elaborados en dulce, crema y sal son los protagonistas del menú.

Lo que arrancó en su casa en Cuenca siguió en Manta. Después de haberse titulado en Comercio Exterior en Quito, ella regresó al puerto manabita; aunque esa titulación no estaba acorde con su afición: los pasteles y la crema.

Por ello, recuerda Valeria, decidió continuar con la elaboración de tortas y bocados junto a su madre de origen argentino. Primero trabajaba pedidos para amigos y familiares; luego, su lista de clientes se amplió hacia las empresas y además surtía de sus productos a cinco cafeterías ubicadas en Manta.

Hace cinco años se decidió y dio el paso vital: emprendió en el montaje de su propia cafetería. Nada lo dejó a la improvisación. Para ello, contrató a la arquitecta Silvia Machuca que diseñara el proyecto, una cafetería ubicada en la av. Flavio Reyes y Calle 16, en Manta.

"Silvia (Machuca) fue más allá de las expectativas y hasta le dio la partida de nacimiento al emprendimiento, Dulce y Cremoso", cuenta Valeria. Lo que empezó en un pequeño local se expandió.

Para ella, el primer reconocimiento lo tiene "la gente de Manta", que aceptó su propuesta. Por ello, en estos cinco años, montó cuatro locales más en la ciudad.

Además, tiene dos en Portoviejo, uno en el recientemente inaugurado centro comercial Paseo Shopping. Las circunstancias jugaron a su favor y con apoyo de un familiar montó un local en Cuenca, también tiene uno en Riobamba.

La aceptación de su marca permitió entrar en el negocio de las franquicias y la primera se ubica en Montecristi en una zona turística y comercial por excelencia. Juan Manuel Moreira compró la franquicia. "Sin duda la calidad de los productos juega a favor a la hora de montar un negocio franquiciado", asegura Moreira.

Montecristi es el sitio de paso obligado del turismo nacional y extranjero que llega a Manabí. Con nueve meses en funcionamiento, el local franquiciado tiene "buenos volúmenes de venta", indica Moreira, aunque prefiere no revelar los ingresos. En los locales de Dulce y Cremoso en Manabí se atiende desde las 08:30 hasta las 23:00.

Para Montesinos otro aspecto estratégico de su negocio es 'explotar' que a los manabitas les gusta conversar y para ello, "qué mejor si la charla se acompaña con un pedazo de torta y un vaso de jugo".