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Fotos: Joffre Flores / LÍDERES Los empleados trabajan con sierras con que cortan la tagua en diferentes tamaños. Luego, seleccionan a mano los mejores discos y verifican que no estén dañados.

Fotos: Joffre Flores / LÍDERES Los empleados trabajan con sierras con que cortan la tagua en diferentes tamaños. Luego, seleccionan a mano los mejores discos y verifican que no estén dañados.

Alba González, 16 años trabajando con la tagua

11 de julio de 2017 16:06

Las prendas de alta costura que lucen accesorios naturales son la tendencia, según Alba González, gerenta de Produconstruc SA. Por ello, marcas de ropa y diseñadores internacionales utilizan en sus prendas los botones de tagua de esta firma ecuatoriana.

La empresa se dedica hace 16 años a la fabricación de discos de tagua de diferentes tamaños. Este producto de exportación es enviado actualmente a países como Italia, India, China, Turquía, Brasil, Chile y Corea del Sur. En esos destinos son procesados y convertidos en botones.

Según González, el sector ha pasado por momentos difíciles, pero en su caso la situación no la ha desanimado. Al contrario, le ha obligado a trabajar más para mantenerse en el mercado extranjero.

La empresaria cita, por ejemplo, que en el 2011 las exportaciones sumaban un precio récord que superaba los USD 2,4 millones y se enviaban más de 247 000 kilos en discos de tagua, principalmente a Europa y Asia. Luego, los precios comenzaron a caer: en el 2015, las exportaciones fueron por USD

677 000 y el año pasado bajaron a 589 000. Sin embargo, su negocio se ha mantenido y ha desarrollado campañas internacionales para promocionar el producto. Así, la marca ecuatoriana trabaja para ganar mercado.

La principal causa de la reducción en las ventas del sector ha sido la caída en el precio del petróleo. Esto ha generado que los clientes prefieran comprar botones más baratos, elaborados de poliéster, dice la gerenta de Produconstruc SA y también presidenta de la Asociación de Exportadores de Tagua del Ecuador.

La producción de discos de tagua tiene un largo proceso que puede durar casi cuatro meses desde su recolección hasta su presentación final.

Su elaboración pasa por un proceso artesanal no industrial. Es uno de los productos que más mano de obra genera por cada dólar.

Según González, en el país hay más de 1 000 familias trabajando en toda la cadena de producción de la tagua. Solo en Produconstruc SA se emplea a 25 personas y trabajan con más de 50 fábricas de artesanos.

La empresa se asienta en Manta, una de las zonas más secas del país, “ideal para que la tagua se seque en menos tiempo”. Es un sector menos húmedo y con lluvias menos frecuentes durante el año.

El proceso comienza con la recolección. Las comunidades recogen el producto desde el campo y lo envían a los centros de acopio en cada parroquia. Luego, es trasladado en camiones hasta la empresa, en Manta.

El proceso es el mismo durante todo el año, aunque disminuye en época de invierno. Una vez que la tagua llega a la empresa, se esparce en sus patios sobre tendales y los discos se quedan ahí durante 60 días. Es el proceso de secado.

En ese tiempo la tagua pierde el 60% de humedad, lo que ocasiona la reducción de su peso. Por ejemplo, de 100 quintales recolectados se llegan a obtener 40 quintales.

Una vez transcurridos los 60 días, la tagua es pelada a mano y luego pasa por las sierras, donde se realizan ‘tajadas’ de diferentes tamaños. Los artesanos conocen la precisión con la que deben manejar las máquinas: ni un milímetro más ni un milímetro menos.

En la última fase, la tagua nuevamente es seleccionada a mano. Los artesanos deben corroborar que ninguno de los discos cortados esté dañado o quebrado.

Una vez que el producto está listo, la selección de los mejores discos para la exportación toma alrededor de 10 días.

A partir del procesamiento de la tagua se puede elaborar un sinnúmero de accesorios, que no solo se limita a la confección de botones. Aunque la empresa se dedica ­exclusivamente a la exportación de discos o moldes para botones, hay un mercado nacional que ­gusta de la compra de pulseras, anillos y collares elaborados a ­base de tagua.

La empresa opera con todos los cuidados que se requieren y se exigen en el área artesanal. Pero, además, aprovecha los residuos que deja el proceso de confección de los moldes. Por ejemplo, los desperdicios -dice su gerenta- son usados como combustible para quemar ladrillos. Además, el polvo que se obtiene de la tagua es vendido como alimento para el ganado.

La misión de la empresa es seguir sosteniendo la economía manabita a través de la generación de empleo y fomentado el ingreso de divisas al país.