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Wilson López, propietario de El Alpargate de los Tejares, es parte de la cuarta generación que está al frente de este negocio. Foto: Sebastián Angulo / LÍDERES

Wilson López, propietario de El Alpargate de los Tejares, es parte de la cuarta generación que está al frente de este negocio. Foto: Sebastián Angulo / LÍDERES

Su plato tiene una herencia gastronómica de 100 años

3 de mayo de 2017 15:43

En Ibarra (Imbabura) casi todos conocen al Alpargate. Este restaurante de comida tradicional y sitio de eventos cuenta con una tradición de más de 100 años y durante todo ese tiempo ha logrado ser conocido gracias a su propuesta gastronómica denominada plato típico.

El platillo reúne ingredientes andinos, como: carne colorada, queso amasado, mote, empanada de maqueño, chorizo artesanal, aguacate, encurtido y papas con mapahuira (manteca de cerdo).

Wilson López, parte de la cuarta generación que está al frente del negocio, cuenta que este plato se ha ido consolidando con el tiempo. Además, como entrada se sirve con un pequeño plato de tostado, chochos y habas que puede ser acompañado de un ají molido en piedra. Y de postre el comensal recibe helado de paila, típico de Ibarra.

Toda esta propuesta, cuenta López, se ha ido consolidando con el paso de las décadas. En principio, incluso, cuenta que el plato llevaba cuero y canguil.

“Hemos depurado el plato con el paso de los años. Lo hemos mejorado para ofrecer un producto de buena calidad”, dice López.

El local que maneja López es el tercero y lo abrió hace 15 años. En un terreno fruto de una herencia montó su restaurante y en principio recuerda que invirtió unos USD 500 para adquirir una cocina, sillas, mesas y demás insumos. Así nació El Alpargate de los Tejares.

Con el paso de los años el negocio se fue consolidando y también se convirtió en un centro de eventos. El sitio ofrece la posibilidad de celebrar recepción de bodas, bautizos, eventos corporativos, etc. Cuenta con una capacidad para recibir a unas 250 personas y cuenta con áreas verdes para realizar encuentros al aire libre.

Este negocio creció de la mano de toda una familia. La esposa de López, Margarita Aguirre, se encarga de la cocina. Sus hijos, Édison y Margarita López también ayudan en el restaurante los fines de semana. Su nuera, Belén Rivadeneira, también colabora ahora en el impulso de la marca.

Los fines de semana, a El Alpargate de los Tejares llegan entre 150 a 200 comensales y gracias a ello sus ingresos netos ascienden, en promedio, a USD 2 200.

La familia López Aguirre busca aprovechar la marca y expandir sus servicios. Entre los proyectos está convertir al sitio en una hostería para ofrecer también el servicio de hospedaje.

Además, la marca tradicional también se promociona en redes sociales como Facebook e Instagram para atraer a nuevos comensales.

Camilo Ponce, comunicador imbabureño, asegura que es cliente de El Alpargate desde que era niño. Ponce todavía acude al local debido a que el plato se ha convertido en una tradición y costumbre en muchas familias ibarreñas.

Ponce comenta que incluso muchos exmandatarios y autoridades han pasado por el restaurante para degustar de la gastronomía ibarreña. Por ejemplo, el expresidente Jaime Roldós fue uno de sus clientes.