Elaboración zapatos

La empresa Búffalo cuenta con 65 colaboradores directos y 30 indirectos. En el 2015 la empresa suscribió una alianza estratégica para la compra de maquinaria. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

Modesto Moreta (I) 
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La industria compra sus zapatos

24 de enero de 2016 16:34

Cuando se trata de dar seguridad al pie en las condiciones de trabajo más extremas y exigentes, la empresa Búffalo cumple con esas especificaciones.

Esta compañía, desde 1991 tiene experiencia en la fabricación de calzado para seguridad industrial de protección mecánica que cumple con la norma EN: 12568 y botines de protección eléctrica con la norma ASTM F2413-11 EH para 18 000 voltios. Además, produce calzado para cuartos fríos, deportivos e institucionales.

La calidad del calzado hizo que la producción de esta industria se incrementara en los últimos cuatro años de 85 973 a 115 298 pares de zapatos. Es más, el año pasado facturó USD 3,6 millones. El 90% de las ventas se realizó a las industrias privadas ubicadas en Guayaquil, Quito, Cuenca y otras ciudades del país, y el porcentaje restante a empresas públicas.

Su gerente Patricio Chérrez recuerda que los conocimientos en la confección de calzado que los aprendió de su padre Jorge, quien elaboraba zapato infantil, le ayudaron a incursionar en la fabricación de un producto para la seguridad, puesto que hace 26 años este nicho de mercado estaba totalmente desatendido.

Con una inversión de 2 millones de sucres, Patricio adquirió máquinas para el aparado y cosido. “Comprábamos las puntas de acero en Colombia y confeccionábamos los zapatos de seguridad en forma artesanal. Iniciamos con 20 pares diarios y dos empleados”.

Desde los inicios, la empresa fue bautizada como Búffalo. Con el nombre trataron de representar la fortaleza de ese animal en su producto y lo lograron. La calidad le permitió que las ventas crecieran a 1 200 pares mensuales.

En el 2000, ya contaban con 25 trabajadores. Sin embargo, el congelamiento de los recursos y la dolarización por poco hicieron que quebrara. El par de zapatos que en ese momento costaba 25 000 sucres con la dolarización bajó a USD 1. A esto se sumó el ingreso del zapato chino. “Nos sostuvimos con los pocos recursos que teníamos y endeudándonos. Luego, nos recuperamos. Para continuar despidió al 50% de los colaboradores”.

Las ventas subieron y pronto resolvió hacer la primera inversión de USD 30 000 en la compra de nuevos equipos como armadoras de puntas, pegadoras y un horno reactivador de suelas. También, la firma participó por primera vez en una feria internacional de calzado. Allí sus mentores conocieron las bondades de la nueva tecnología y decidieron tecnificar parte de su producción. Los recursos los prestó su progenitor.

Otra inyección de recursos fue en el 2012, con USD 400 000 en la adquisición de una máquina de inyección directa al corte.

Para seguir creciendo, entre el 2010 y 2015, las utilidades fueron reinvertidas en la planta de producción, que está ubicada en Letamendi Bajo (sur de Ambato). La inversión total en infraestructura y maquinaria en la actualidad suma USD 3 millones. La producción es de 1 000 pares diarios.

En el 2015, Chérrez hizo una alianza estratégica con Andrés Hinojosa, gerente de Frank Import, uno de los principales importadores de calzado industrial, con la idea de sumarse al plan de cambio de la Matriz Productiva.

La inyección de recursos fue por USD 300 000 con la adquisición de maquinaria para una nueva línea de producción de calzado Good Year Well, un sistema constructivo conocido mundialmente por su durabilidad y fortaleza para el zapato de trabajo. “Con la fabricación de este tipo de calzado buscan sustituir las importaciones con producto nacional de calidad y con tecnología”.

Hinojosa es uno de los principales comercializadores de calzado de seguridad. Dice que el asesoramiento de técnicos italianos en la planificación de la nueva línea de producción aseguró la calidad del calzado que usan las empresas petroleras, hidroeléctricas, etc.

Gerente

Patricio Chérrez


La capacitación constante de nuestros colaboradores va de la mano con la nueva tecnología que se aplica. Eso dio éxito en nuestros procesos de fabricación del calzado de seguridad industrial. Por tal motivo somos la única empresa del país que cuenta con certificación Satra (Empresa Certificadora de Calidad con sede en el Reino Unido) y de la Escuela Politécnica Nacional. Nuestro objetivo inmediato es cubrir la demanda local y prepararnos para exportar.