Redacción Quito
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Aprendizaje y juego pesan en la compra

En el mercado de juguetes del país hay dos tipos de consumidores: el que influye en la compra que son los niños, desde 1 a 10 años, y el que planifica, es decir el padre de familia.

Según Benjamín Chávez, consultor de desarrollo productivo de pymes, los niños se inclinan por productos importados, que son los que tienen más publicidad dentro de los canales locales de promoción. Sin embargo, cree que los últimos años se ha fortalecido un mercado nuevo, orientado a juguetes alternativos elaborados por pequeñas y medianas empresas. “Este público objetivo no compra la muñeca o el juego de mesa plástico importado, sino que prefiere juguetes de madera, muñecas de trapo y otros artículos producidos localmente”.

Rommel Guevara, propietario de la empresa artesanal que lleva su nombre, comenta que sus juguetes están orientados al estrato socioeconómico medio y popular, aunque también son adquiridos por un público de mayores ingresos.

Para la Red de Productores Artesanales en Fibras Naturales, Madera Renovable y Semillas (Sacha Urku), los clientes que llegan por sus productos (muñecos, trenes y carros de totora, cabuya, bambú, etc.) pertenecen a un mercado que busca “llamar la atención sobre productos propios del país y también apoyar a los artesanos”. La red, que expone sus productos en el Centro Artesanal Quitus de Quito, agrupa a 40 asociaciones campesinas.

Los consumidores de este tipo de mercado también buscan un valor agregado. Asiri, una firma que importa juguetes alternativos de Alemania, Italia, Holanda y Francia, asesora al cliente para que opte por productos duraderos, y de acuerdo con la edad y la personalidad del niño. “Nuestros consumidores son clientes que saben de la importancia de regalar un juguete que pueda dejar volar su imaginación y que sean buenos para desarrollar la motricidad, el pensamiento lógico, etc.”, dice Ulrike Rota, propietaria de la firma.

Dunia Neira, gerente de Cheeky Monkey, que importa juguetes didácticos, dice que todavía es difícil cambiar la mentalidad que tienen los padres de familia de comprar un juguete tradicional como un carro, un robot. “El niño tiene tantos de esos juguetes que se aburre rápido. Nosotros intentamos que se compren juguetes para el desarrollo de ciertas habilidades”.

Escuelas y colegios también adquieren estos productos para entretener a los niños durante los espacios de descanso.

Karina Cedeño, administradora de la distribuidora Milatex, ubicada en el centro de Guayaquil, afirma que este año, los consumidores que compran en el local están destinando un presupuesto menor que años anteriores. Por ejemplo, indica, los que antes buscaban juguetes de hasta USD 10 y hoy de USD 6.

Otro nicho importante de negocio son las ferias artesanales. Juan Carlos Sarcos gira, tuerce y ajusta a modo de tejido alambres de cobre, bronce y aluminio para modelar figuras como bicicletas, motos o automóviles clásicos. Estos trabajos gustan a niños y adultos coleccionistas que demandan estas artesanías.