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Gallardo empezó este proyecto con USD 45 000. En los cuatro años de funcionamiento ha recuperado la inversión y, hoy en día, cuenta con ganancias. Foto: Diego Pallero / LIDERES

Gallardo empezó este proyecto con USD 45 000. En los cuatro años de funcionamiento ha recuperado la inversión y, hoy en día, cuenta con ganancias. Foto: Diego Pallero / LIDERES

El arreglo de zapatos y el empleo formal se juntan

25 de enero de 2018 06:58

Las manos sucias y maltratadas de los betuneros ahora lucen limpias y rompen con los estereotipos de este tradicional oficio, que gracias a un emprendimiento social se ha dignificado.

Il Shine es el nombre del servicio de renovación de calzado, que desde hace cuatro años impulsa el desarrollo y la formalización de los betuneros.

En un inicio, ocho personas tuvieron la oportunidad de ejercer este oficio con un salario digno, beneficios de ley y capacitación permanente, cuenta Mónica Gallardo, gerente propietaria de Il Top Service, empresa que impulsó este emprendimiento.

Actualmente, Evila Tulma, que empezó a trabajar en el proyecto hace tres meses, es la única que se encarga del trabajo de renovación y limpieza.

El nuevo aeropuerto Mariscal Sucre fue el primer espacio donde se brindó el servicio, el cual tuvo como clientes a altos ejecutivos, que aprecian la calidad de los productos y del trato.
Marcelo Muñoz es uno de ellos. Él conoció el negocio en sus frecuentes viajes y ahora acude entre tres a cuatro veces por semana al puesto permanente, que está en el Centro Comercial Iñaquito (CCI), en la ciudad de Quito.

El personal de limpieza invita a Muñoz a sentarse en “el trono Il Shine” para que tenga una experiencia de servicio personalizado.

El trabajo se realiza en medio de un diálogo amenos entre el cliente y el betunero, en este caso la misma Mónica Gallardo, quien como buena jefa sabe del oficio al revés y al derecho, para poder enseñarle a sus trabajadores.

La relación precio-servicio es adecuada, señala Muñoz, quien valora el cuidado de su calzado.
La renovación para zapatos incluye el lustrado, encerado y arreglo de fallas; cuesta USD 2 y para los de zapatos de gamuza el valor sube a USD 3. Dependiendo del grado de suciedad o maltrato del calzado, el tiempo de la limpieza dura entre 10 a 30 minutos.

Il Shine utiliza productos propios e importados, que se aplican según el estado, la calidad y el color de los zapatos. Entre las variedades de su autoría, la empresa tiene un champú especial para quitar la grasa en la gamuza, cuyo costo es de USD 10.

En épocas altas, como Navidad, el negocio también funciona en el Centro Comercial El Recreo, al sur de Quito. Gallardo espera volver a este lugar en el mes de mayo.

Para la incorporación de los servicios de Il Shine en centros comerciales, estos lugares también han aplicado programas de responsabilidad social, al reducir los costos de alquiler de los estands.

Desde hace algunos meses, el emprendimiento ha ampliado su oferta. Por ejemplo, ahora brindan el servicio de renovación de carteras y cinturones de cuero.

También, para mayor facilidad de sus clientes, han incursionado en el servicio a domicilio, en las zonas cercanas al CCI. Para solicitar el trabajo, los interesados deben tener al menos cinco pares de zapatos que requieran mantenimiento. Al valor del servicio se le agrega USD 1,50 por el traslado.

Otra novedad es la reparación de calzado, a través de un zapatero profesional. Las personas dejan sus zapatos en el estand de Il shine y después de dos días los reciben totalmente reparados y limpios.

El crecimiento del negocio depende de la fidelidad y recomendación de los clientes.
También, en la actualidad, las redes sociales juegan un papel muy importante para la promoción de la actividad de betunería. A través de estos espacios, los clientes compran los productos o solicitan el servicio a domicilio.

Gallardo empezó este proyecto con USD 45 000. En los cuatro años de funcionamiento ha recuperado la inversión y, hoy en día, cuenta con ganancias.

La facturación mensual de un puesto es de aproximadamente USD 1 200. Para expandir el servicio, Gallardo busca vender franquicias a empresarios que estén interesados en apoyar a betuneros informales o desempleados; o generar alianzas con empresas.