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Wilson Jacome
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Atunera Gallega compromiso de RSC

Fulgencio Garrido, quien presidía Atunera Gallega, estaba perplejo ante el camino al que estaba obligado a seguir para que su empresa pueda mantener las relaciones comerciales con Distribuidora Transoceánica (alimentos marinos), una enorme empresa europea.

Este importante cliente le había enviado un código de Responsabilidad Corporativa y le señalaba un plazo de 15 meses para que lo ponga en práctica.

En la comunicación, esta gran distribuidora internacional señalaba y advertía que el incumplimiento en el plazo significaba la ruptura inmediata de relaciones comerciales, en por lo menos cinco años, y aún en más tiempo si no demostraban haber adoptado dicho código y estarlo viviendo.

De la mano de Fulgencio Garrido, quien era originario de Galicia, España, en el 2004 esta empresa pescaba alrededor de 15 000 toneladas anuales.

A continuación, presentamos el resumen de una experiencia relacionada con un caso de Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

La empresa

Atunera Gallega había iniciado sus actividades en Perú, hace 75 años. En 1970 trasladó sus operaciones a Ecuador y se estableció en Posorja (Guayas). La pequeña población adquirió nueva vida con sus actividades pesqueras, aunque nunca dejó atrás ese aspecto descuidado y pobre de los 70.

La empresa tenía una flota de 4 barcos atuneros grandes, modernos y bien equipados y subcontrataba la pesca con 10 distintos armadores. La planta procesadora contaba con una nave para la preparación del atún, otra para conservas, una tercera producía harina de pescado, usando la pesca chica y desechos.

En Perú, el gobierno de los setenta le había despojado de sus plantas de harina de pescado; en Ecuador, a pocos años de establecerse, estuvo a punto de perder su fortuna por los manejos inescrupulosos de un abogado al que había contratado.

La nómina de la pesquera se acercaba a 1 500 personas entre marineros, personal administrativo, de planta, de mantenimiento, de servicio y de seguridad. En las plantas procesadoras, el personal era mayoritariamente femenino.

Actualmente la empresa, aprovechando las ventajas de la apertura comercial de Perú, ha reubicado su sede a ese país, retornando así sus orígenes en años previos a los setenta.

Posorja

Fulgencio intentó repetidas veces y de mil maneras despertar en los pobladores, al contratar a algunos de ellos, el amor al trabajo, y en general al contactarse con la población, procuró fomentar la iniciativa para progresar, pero no tuvo la acogida que esperaba.

Hace más de dos décadas que a Fulgencio solo le preocupaba obtener buena pesca, procesarla y venderla. Para mantener el costo de operación de sus barcos, para contratar capitanes y marinos experimentados en Portugal y España, y para obtener las utilidades indispensables para que Atunera Gallega sea viable había optado por mantener sus gastos operativos al menor nivel posible, había renunciado a capacitar a la gente, buscaba la mano de obra más barata posible y la trataba con el único lenguaje que consideraba que le había dado resultados, el de las órdenes displicentes y la disciplina fuerte y coercitiva.

El señor Garrido, como se le nombraba entre sus empleados, era un hombre de origen sencillo, tenía pasta de empresario, pero jamás olvidó de donde provenía. Se condolía por la gente sin trabajo y por la extrema pobreza que había encontrado en las pequeñas poblaciones costeras de Perú y Ecuador. Sin embargo, era pragmático y no perdía el tiempo cuando la gente no respondía.

La empresa

Una vez que Fulgencio comprendió a cabalidad los puntos en los que quería incursionar su importante cliente, se contactó inmediatamente con un joven consultor para una asesoría integral del asunto. Hubo un buen inicio para el trabajo en conjunto; sin embargo, Fulgencio se alarmó cuando el consultor le hablaba de la necesidad de relacionarse con los grupos de interés y de elaborar un reporte de sostenibilidad, le hablaba de establecer un sistema de índices y de alinear la estrategia de la empresa con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Quedó más confuso que antes, pero sabía que necesitaba aceptar el Código de RSC de la Distribuidora y le agradaba el modo de ser del consultor, por ello le pidió que en palabras sencillas, para la segunda reunión, le exponga el camino a seguir para que Atunera Gallega no pierda la crucial relación comercial con su cliente. Quería entender cómo se podía aplicar el Código de Responsabilidad que le exigían y sobre todo cómo evitar que su personal de producción se distraiga de la tareas asignadas y consigan las metas para el quinquenio, que se iniciaba el 2004.

En el gráfico se observan las acepciones utilizadas en forma más frecuente por las empresas, el Estado y la sociedad civil. Estas son: RS, RSE y RSC.

Algunas preguntas: ¿Cree que Distribuidora Transoceánica hizo bien en plantear las exigencias descritas en el Código de RC que envió a Fulgencio? ¿La RSC debe imponerse?, o ¿Es una decisión de política de empresa que debe informar todas las operaciones de la organización?

La RSC

En los viajes de negocios y en las visitas de los clientes se había empezado a mencionar el tema de la RSC. Fulgencio nunca pudo entender para qué servía ello y menos cuando hablaban de donaciones sin más ni más, de marketing estratégico para tener imagen. Él entendía de una sola realidad, la de su nariz: el olor fuerte de harina de pescado que percibía, si el pueblo apestaba a harina de pescado es que había pesca, producción y materia de menor calidad para elaborar harina de pescado, y entonces se llenaba de satisfacción.

Desde hace dos o tres años atrás, al 2004, algunos clientes europeos y las autoridades municipales del lugar le empezaron a indicar que debía controlar los malos olores de las plantas, que debía disponer mejor de los desperdicios.

Finalmente, a mediados del 2004, recibió la comunicación conminatoria de Distribuidora Transoceánica, uno de sus más importantes clientes en el ámbito internacional, en la que se le obligaba a hacer propio el Código de Responsabilidad Corporativa de esta Distribuidora, como requisito para mantener en pie las relaciones comerciales. Fulgencio quedó muy preocupado, no sabía qué acciones tomar, ni por dónde debía implementar un plan, considerando que le habían otorgado un plazo de 15 meses.

La Comunicación Conminatoria de parte de Distribuidora Transoceánica, le señaló a Atunera Gallega los puntos en los que debía poner especial atención en su cambio a un modelo de administración basado en la RSC, estos fueron: trabajo infantil, trabajo forzoso, medidas disciplinarias, discriminación, asociación, carga horaria, remuneración, sanidad y medioambiente.

Para garantizar el desarrollo del nuevo modelo, la Distribuidora puso a disposición un comité externo, a manera de auditoría social, velando por aspectos tales como: 1) Trabajo Infantil: La empresa debía evitar la contratación de menores de edad, y si lo hiciera, de ninguna manera se pondría en riesgo su integridad física. 2) Trabajo Forzoso: Hacía referencia a la prohibición de exigir trabajo por la razón que fuese, sin que la persona ofrezca su plena voluntad. 3) Medidas Disciplinarias: Prohibición de toda forma de castigo físico o mental, incluyendo abusos verbales, así como amenazas. 4) Discriminación: Se protegería a todos de la exclusión y discriminación de cualquier tipo: raza, religión, orientación sexual, política, etc. 5) Asociación: Hacía referencia a la libertad de los colaboradores a asociarse y organizarse en función del libre derecho del ejercicio sindical.

Los otros aspectos: 6) Carga Horaria: Respecto a la duración del trabajo, (sea diario, semanal, mensual, anual) aceptable por Distribuidora Transoceánica será determinado por la legislación del país en cuestión. Sin embargo, los trabajadores deberán poder beneficiarse de al menos un día de 24 horas consecutivas de descanso y de unas vacaciones anuales remuneradas.

7) Remuneración: Todo trabajador debía beneficiarse de las ventajas legales de su status y ser remunerado como mínimo con el salario mínimo establecido por la ley nacional o local, o según las normas mínimas en vigor en la industria, y se debía informar de forma clara sobre el cálculo de su remuneración, así como de los elementos en los que esta se desglosaría. 8) Sanidad: Englobaba todo lo relacionado con la higiene, salud y seguridad en el trabajo. Atunera Gallega tendría que tomar todas las medidas necesarias a fin de garantizar un medioambiente seguro y sano. 9) Medioambiente: Se respetan las obligaciones legales en materia de protección del medioambiente y destinar esfuerzos por llevar a cabo las medidas necesarias.

Esos eran los nueve puntos a los que se tendría que comprometer la empresa, para continuar con la fructífera relación comercial con la Distribuidora.