La empresa Proteinsa elabora alimentos en base a soya. En el primer trimestre del año sus ventas disminuyeron un 5% en comparación con el mismo período del 2015. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

La empresa Proteinsa elabora alimentos en base a soya. En el primer trimestre del año sus ventas disminuyeron un 5% en comparación con el mismo período del 2015. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

REDACCIÓN QUITO (I)
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El primer trimestre cerró con un balance productivo negativo

3 de abril de 2016 13:42

El primer trimestre del 2016 terminó con una evaluación negativa en sectores productivos como los exportadores, la industria  textil, la pequeña industria, el sector de la construcción, la agricultura, el turismo, entre otros.

La contracción económica del país, que se inició el año pasado, se mantuvo en los primeros tres meses, según voceros de gremios productivos. Una muestra del frenazo económico al que se refieren los empresarios es el crecimiento el PIB que en el 2014 fue de 3,8% y el año pasado cayó a 0,3%, según informó la semana pasada el gerente del Banco Central del Ecuador, Diego Martínez.

Daniel Legarda, vicepresidente ejecutivo de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), señala que solo en el primer mes de año las exportaciones no petroleras cayeron un 12,6% frente a enero del 2015. En cuanto a las exportaciones no tradicionales, la caída fue de 24,7%, añade el representante de los exportadores.

Para Legarda, se trata de una caída fuerte con valores importantes. “Los datos son solo de enero, pero muestran que se mantiene la tendencia que se tenía en los últimos meses del 2015, con la reducción de las exportaciones”.

Según este vocero, en Ecuador las empresas en general tienen un problema de competitividad que se afecta por la apreciación del dólar, pero fundamentalmente porque la productividad está más baja que en países con los que competimos como Colombia, Perú, Chile y países de Asia.

El dirigente señala que hay brechas muy grandes por cerrar en competitividad. Como ejemplos menciona temas laborales o tributarios, así como los costos de energía que se vuelven un lastre para las empresas.  Pero también destaca que existen oportunidades con empresas que han mejorado procesos, incorporado tecnología y conseguido socios. “Hay mucho espacio por trabajar en pequeñas y medianas exportadoras, que tienen un músculo financiero más restringido que las grandes”.

En el sector textil, la situación se agravó en el primer trimestre del año. Javier Díaz, presidente de la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador (AITE), señala que “lastimosamente, el primer trimestre del año fue la continuidad de lo que pasó en el 2015”.

Díaz calcula que el año pasado las ventas cayeron un 25% en este sector y que en el primer trimestre del 2016 la caída va por el 30%. “Somos uno más de los actores afectados por los problemas macroeconómicos que tiene el país”.

Al hablar de oportunidades, el representante del sector textil se muestra escéptico. Díaz sostiene que no es tan simple que una industria como la textil pueda reinventarse y encontrar oportunidades. “Hay empresas que tienen un comportamiento diferente y por eso son líderes, pero no es una generalidad para el sector, son empresas contadas; algunas han tenido que achicarse para hallar oportunidades”.

Sobre las fortalezas, Díaz indica que la más importante es la experiencia. “Las grandes empresas textileras con experiencia podrán enfrentar de mejor manera la contracción económica”.

En la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi), gremio que agrupa a unas 1 200 empresas, hay preocupación porque las ventas del primer trimestre bajaron un 15% entre enero y marzo.

La Capeipi aglutina a empresarios de ocho sectores entre estos de la construcción, alimenticio, textil, manufactura, maderero. Muchos han dejado de invertir y crecer, porque “de lo que se trata, ahora, es de mantener el trabajo”, según su titular, Marco Carrión.

En esta coyuntura los negocios tienen una fortaleza en la creatividad. Así, para enfrentar la caída de las ventas, la firma de alimentos Proteinsa apuesta por elaborar alimentos a base de chocho, para incluir en su portafolio de la marca Green Product.

La restricción perjudicó a los medianos empresarios

El primer trimestre del año no dejó muy satisfechos a los representantes de la pequeña empresa. La restricción en las compras, debido a las dificultades económicas del país, fue la peor amenaza que enfrentaron. Además, los clientes limitaron el consumo y eso también les afectó.

Una muestra de ello es la empresa Proteinsa, dueña de la marca Green Product que expende productos alimenticios. Paola Molina, gerenta de Mercadeo, cuenta que por el nivel de ventas registrado en estos meses, dedujo que la gente está ahorrando. “Si bien hubo afectación, esta no ha sido mayor”, refiere Molina, porque “cuando se trata de alimentos saludables la gente gasta un poco más”.

Proteinsa oferta embutidos, fritada, hamburguesas, pescado o pollo hecho a base de soya o trigo. En esta empresa enero fue, por tradición, de los mejores meses porque la gente entra a dieta, tras las fiestas de diciembre. En el primer mes del año, dice Molina, el consumidor se inclina por una alternativa dietética. “Allí calzan nuestros productos”.

Sin embargo, este año no fue tan provechoso. En el primer trimestre del 2016 las ventas bajaron en un 5% frente a igual trimestre del 2015. En ese mismo lapso del año pasado, el crecimiento fue del 10% en comparación con el 2014.

Marco Carrión, presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi), gremio que agrupa a 1 200 firmas, es tajante al afirmar que las ventas de los afiliados al gremio han bajado un 15% entre enero y marzo. “De lo que se trata, ahora, es de mantener el trabajo”, dice el dirigente.

Carrión indica que con ese panorama la mayor oportunidad que miran para sostenerse en el mercado es ofrecer nuevos productos.  En ese camino, por ejemplo, está Proteinsa que apuesta ahora por crear alimentos elaborados a base de chochos.

David Maldonado, propietario de Incaburger, en cambio, ha sentido que su negocio ha permanecido estable en estos primeros meses del año. Él se apegó a la publicidad en redes sociales, en especial el Facebook, para atraer clientes.

Con su negocio rodante, que emplea a 17 personas, cree que la mayor traba está en las disposiciones legales; no existe incentivo para ese tipo de emprendimientos alternativos y, al contrario, se ponen trabas burocráticas, comentó.

Al igual que un negocio con local, él paga impuestos, tiene afiliados a sus empleados, cuenta con una planta de producción, pero no paga arriendo ni se mantiene fijo. Para Carrión las amenazas están en lo jurídico y en lo tributario. “A los medianos empresarios nos tienen pensando en los cambios y no nos concentramos en trabajar”.

La demanda disminuye en los hoteles y agencias de viajes

La actividad turística se movió en el inicio del año entre una caída de la demanda y la activación de estrategias, para cubrir la menor ocupación de hoteles, y la baja demanda de pasajes aéreos, según detallan voceros de este sector productivo.

José Ochoa, presidente de la Federación Hotelera del Ecuador, asegura que entre el 2014 y el 2015 los ingresos en estos sitios bajaron un 6%. “Lo grave es que en los dos primeros meses de este año, el bajón fue de 20%, frente al mismo período del año pasado”.

Este empresario indica que una de las debilidades del país, en materia turística es que ante la apreciación del dólar y la devaluación de las monedas en destinos como Perú y Colombia, Ecuador se vuelve un destino costoso.

Entre las amenazas que Ochoa detecta se encuentra la tendencia del alojamiento bajo la modalidad de AirBnB, en la que los viajeros deciden hospedarse en hogares de los países que visitan, en lugar de acudir a los hoteles.

El vocero de los hoteleros señala que esta modalidad de alojamiento se sintió en el país desde el año pasado y calcula que existen al menos 500 puntos de hospedaje que funcionan en Ecuador bajo esa modalidad. “Es un tema que debe regularse tal como ha pasado en otros países como Japón”.

Otra amenaza está en el proyecto de reforma tributaria que elevaría los costos de las bebidas alcohólicas. “Eso encarece a Ecuador como destino turístico”.

En las agencias de viajes también se acusa la contracción de la economía. José Luis Egas, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes, sostiene que por la crisis se redujo la venta de pasajes en especial en el mercado doméstico. También, dice que la ocupación de hoteles ha bajado de dos o tres noches, a una o a ninguna en determinados casos, en especial con el cliente corporativo.

Los viajes de ocio también han disminuido agrega Egas. “Eso se sintió claramente en los feriados de Carnaval y Semana Santa”.

En Atacames, por ejemplo, en los días de descanso por Semana Santa se esperaban 20 000 visitantes, pero no llegaron ni 3 000, según reportes de empresarios turísticos de ese balneario de Esmeraldas.

Ochoa y Egas coinciden en que existen oportunidades. Ambos señalan que por la misma crisis económica, los hoteles bajaron los precios y eso abre oportunidades para que los viajeros se hospeden con menores precios.

Como fortalezas, el representante del sector hotelero destaca la capacidad instalada en hoteles dedos hasta cinco estrellas. También, mejoraron la calidad del servicio y las instalaciones de los establecimientos turísticos.

La venta de cemento cayó un 24% en los dos primeros meses

El sector de la construcción también sintió un arranque complicado en el 2016.
El cemento es el principal indicador de este segmento y la comercialización de este insumo cayó un 24% al comparar los dos primeros meses del 2015 con el mismo período de este año. Según el Instituto Ecuatoriano del Cemento y del Hormigón, entre enero y febrero del año pasado la venta de cemento llegó a 922 790 toneladas métricas; y en el mismo período de este año la cifra bajó a 740 787 toneladas métricas.

Entre los constructores existe incertidumbre. Joan Proaño, gerente de la Inmobiliaria Proaño, menciona que no hay certeza de cómo enfrentar la situación, puesto que constantemente se generan nuevas normativas gubernamentales que desestabilizan al sector. “Mientras no haya claridad, los compradores no van a invertir como antes”, sostiene este constructor que trabaja en Quito.

Silverio Durán, presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción, agrega que la falta de liquidez es una debilidad para el mercado en la actual coyuntura. Para este dirigente del sector, las oportunidades para crecer en este nicho están en las alianzas y en la llegada de nueva inversión extranjera para proyectos.

Para Durán otra oportunidad fue el monto que destinó el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess) para los créditos hipotecarios. Esto significó, según indica, una alternativa para los compradores de bienes inmuebles.

Otra oportunidad que percibieron los constructores en el primer trimestre fue la opción de invertir, antes que depositar el dinero en la banca. “Los ecuatorianos prefieren invertir en inmuebles en lugar de guardar en la banca”.

Con esto coincide Enrique Pita, presidente de la Federación Nacional de Cámaras de la Construcción del Ecuador. Además, añade que a pesar de que la construcción de vivienda cayó en un 50%, “el sector está sobreviviendo debido a las construcciones iniciadas el año anterior”.

El diseño de estrategias también ayudó. Para hacer frente a la situación, el sector de la construcción optó por reducir el costo de entrada de una vivienda en un 10%, en relación con el año pasado, y generar propuestas con más beneficios para el bolsillo del comprador.

Algunos constructores optaron por ser diferenciadores en ese sentido para ganar compradores. La Inmobiliaria Proaño, por ejemplo, optó por renovar sus políticas de comercialización. “Renovamos nuestras estrategias de venta, además de entregar equipadas las casas. Así nos hemos fortalecido este año”, concluye el titular de la firma.

Entre los ‘commodities’, el atún es uno de los ganadores

El sector agropecuario del país arrastra una racha de bajos precios, que en algunos casos, como el banano y el camarón vienen desde principios del 2015, y en otros, empezaron a sentirse desde este año, como en el caso del maíz. En el pesquero, la exportación de atún por el contrario evidencia un incremento del precio, pero por factores climáticos.

A la contracción de los precios mundiales de estos ‘commodities’ se suma el problema del contrabando de productos agrícolas, que solo entre enero y febrero de este 2016 dejaron USD 704 120 en decomisos, de acuerdo con cifras del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae). En el mismo período del 2015, los decomisos de productos agropecuarios no sobrepasó los USD 175 000.

En febrero pasado, el sector ganadero ya alertó de la baja en las ventas de leche y de carga de res, desde octubre del año pasado, en el rango del 35 y 30%, respectivamente. Rubén Párraga, presidente de la Federación de Ganaderos del Ecuador, sostiene que la reducción se deriva de un bajo consumo de lácteos, del etiquetado conocido de semáforo y por el contrabando desde Colombia y Perú.

El ingreso ilegal de animales se constata con los recientes decomisos de la Aduana, principalmente en la frontera con Colombia. En febrero pasado, la Senae decomisó 10 reses que intentaban ser ingresadas por Carchi (norte del país).

La producción maicera sufre otro problema, relacionado con la presencia de plagas. Según la Federación Nacional de Maiceros, la cosecha de invierno de este año se reducirá en un 40% debido a la presencia de un hongo que ataca al tallo. José Herrera, presidente del gremio, es pesimista con respecto al sector. “El precio que pagan en las piladoras está en alrededor de USD 9,50, muy por debajo del precio oficial”.

El sector pesquero, por el contrario, evidencia un incremento en el precio del atún. No obstante, ese aumento del precio es considerado por la industria atunera como temporal. “El fenómeno de El Niño calentó las aguas y provocó que el pez migre hacia aguas más frías, esto hace más costosas las capturas y que se incremente la demanda, lo que ha elevado el precio”, indica Roberto Aguirre, presidente de la exportadora Nirsa.

Actualmente se paga alrededor de USD 1 600 la tonelada de atún, mientras que hasta diciembre no superaba los USD 900 la tonelada. En el caso del atún su fortaleza ha sido incrementar la inversión en el mejoramiento de las instalaciones, para competir en nuevos mercados, menciona Aguirre.