Carlos Melegatti considera: "debemos bancarizar a toda la población, es un derecho y eso es posible con los sistemas de pagos y banca móvil”. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

Carlos Melegatti considera: "debemos bancarizar a toda la población, es un derecho y eso es posible con los sistemas de pagos y banca móvil”. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO

Sofía Ramírez  (I)
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La banca móvil promueve la inclusión

2 de agosto de 2015 13:57

Carlos Melegatti Sarlo es el Director de la División de Sistemas de Pago del Banco Central de Costa Rica. Explica el proyecto del monedero electrónico en ese país. Un sistema enfocado en bancarizar al 35% de la población costarricense que no tiene cuenta bancaria.

¿Cuáles son los retos de la banca móvil en la región?

En Costa Rica llevamos casi 20 años liderando proyectos en los sistemas móviles de pago; sin embargo, los servicios no han llegado a la población no bancarizada. En nuestro país, solo tenemos el 65% de habitantes que tiene cuentas en instituciones financieras. Pero el reto no solo es de nosotros, sino de la región. Debemos fomentar las transacciones móviles, pero no solo en cantidades que sobrepasen los miles de dólares sino en aquellas que sean mínimas.

¿En qué consiste el sistema de monedero electrónico que se aplica en Costa Rica?

Este sistema implementado hace tres meses consiste en vincular las cuentas de las instituciones financieras de los clientes con sus números de celulares. Entonces, para las transacciones móviles, lo que se hace es digitar el número de celular y el monto, y en tiempo real el dinero se acredita.

Para esto, el Banco Central trabaja con un sistema que permite el movimiento de fondos entre las cuentas, simplificando los servicios de las transferencias digitales. Nosotros creamos la infraestructura adecuada, para realizar los pagos móviles a escala nacional.

¿Qué equipos son aptos para ejecutar este sistema?

Se pueden utilizar tanto teléfonos inteligentes como celulares que no tengan acceso a la Internet. Lo importante es la vinculación con el número móvil. El servicio llega a través de la banca móvil, con mensajes de texto o la página web. Todos estos canales tienen el concepto del monedero, por lo que aprovechamos las inversiones de la banca para ofrecer el servicio estandarizado.

¿Cuál es la evaluación hasta la fecha de este sistema?

Estamos trabajando con el 65% de la población bancarizada de Costa Rica. Pero tenemos un esquema de simplificación de trámites, para que también la apertura de cuentas sea más fácil. En nuestro país, por el tema de lavado de dinero, era muy complejo abrir una cuenta bancaria.

Por lo que ahora estamos gestionando las denominadas ‘cuentas de expedientes simplificados’, que se abrirán solo con la cédula de identidad. Una vez que se apruebe esta normativa, iremos bancarizando a otros sectores, y a su vez asociaremos sus números de teléfono celular. Asimismo, tenemos alrededor de 120 000 personas suscritas a este servicio y se están haciendo 5 000 pagos semanales.

¿Solo están trabajando con banca privada y pública?

El monedero electrónico también funciona con cooperativas de ahorro y crédito, y entidades que se especializan en créditos de vivienda denominadas ‘mutuales’ o cajas de ahorro. La idea es masificar la apertura de cuentas.

¿Qué otros beneficios otorga el monedero electrónico?

Con el monedero electrónico también se permite que el sistema financiero brinde todas las seguridades y beneficios como otorgación de créditos, que sirven especialmente a personas que tienen menores ingresos o son de escasos recursos económicos.

¿Cómo se implementó el sistema; cuánto se ha invertido?

Desde el desarrollo de la plataforma que se gestionó en el 2013 hemos invertido alrededor de USD 1 millón en el Banco Central. Pero adicionalmente están las inversiones que realizan los bancos privados. El último rubro no lo tenemos cuantificado.

En estos tres meses, ¿cuáles han sido las debilidades que encontraron en el sistema?

Nuestra estrategia tiene grandes potencialidades, como apoyarse en las infraestructuras bancarias y sus canales, por lo que no invertimos en ‘call center’, publicidad, entre otros. Lo que sí es complejo y nos genera un reto es que todas las instituciones financieras implementen la plataforma de la misma manera. Todos sabemos que los bancos tratan de diferenciarse unos de otros. Entonces, posicionar un producto estándar, como el monedero electrónico en entidades que quieran diferenciarse siempre es un gran reto.

¿Cuál es el alcance que tiene la banca costarricense en cuanto a los pagos móviles?

Nosotros vemos como estrategia toda la implementación de estos servicios electrónicos, para el reemplazo del dinero efectivo y la bancarización de toda la población. Además, las transacciones en dinero físico en Costa Rica cuestan alrededor de USD 500 millones al año, lo que refleja altos costos para procesar el efectivo en el país, por la distribución del dinero en cajeros automáticos y el territorio. En cambio, el monedero electrónico con transacciones de USD 200 no tiene costo y el sistema es gratuito.

¿Cuáles son las expectativas que tienen ante este sistema?

Los latinoamericanos debemos soñar en tener modelos similares a los europeos en lo que se refiere a la población bancarizada. Con esta premisa, considero que se puede generar crecimiento económico en una población, reduce la pobreza y la desigualdad. Además, tener una cuenta bancaria e instrumentos de pagos es un derecho de todo ciudadano. Nosotros esperamos en tres años, bancarizar al 90% de personas.

¿Desde esa perspectiva cuál es el perfil del latinoamericano que utiliza la banca móvil?

El perfil de los consumidores de aplicaciones o sistemas de transacciones electrónicas responde a una necesidad: y es la de supervisar sus gastos. Con las nuevas infraestructuras y productos tecnológicos, vamos hacia un usuario que está conectado a través de un teléfono móvil. Eso no quiere decir que necesitan un smartphone, porque en Costa Rica personas de bajos recursos también utilizan celulares.

Aquí, lo importante es la accesibilidad a estos dispositivos que son herramientas de trabajo, pero también simplifican algunos aspectos de la cotidianidad, como compras en línea, consumo de información, entre otros.

¿Cómo está Costa Rica en educación financiera?

Hemos hecho cosas, pero no muy bien. Es decir, se han ejecutado planes puntuales con el Ministerio de Educación, pero no ha sido algo estructurado. Estamos trabajando en un programa específico que inserte a otros sectores de la población, como a niños y jóvenes, en especial en ellos debido a que manejan las nuevas tecnologías de la información. Lo importante es crear conciencia y contenido sobre la importancia del sistema financiero.

¿Cuál es su opinión sobre el sistema de dinero electrónico que se aplica en Ecuador?

Estudiamos constantemente todos los sistemas a escala mundial. Creemos que el proyecto que manejan en Ecuador es disruptivo y novedoso, porque con el dinero electrónico se abren cuentas individuales en una sola plataforma, en este caso liderada por el Banco Central del Ecuador (BCE). Esto no es común en otros países; sin embargo, con esta característica, se presentan otros retos como la ‘interoperabilidad’ entre las cuentas de los bancos y las del BCE. Esta última debe analizar otras necesidades del usuario.