Carolina Garzón, asesora de créditos de los bancos comunales en Píllaro. En este cantón funcionan 29 grupos. Foto: Modesto Moreta /LÍDERES

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Modesto Moreta
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El banco comunal, clave de la economía popular

10 de abril de 2017 11:19

Los bancos comunales son el puntal de la economía popular de unas 6 000 familias de los nueve cantones de Tungurahua.

Al menos 230 de estos grupos de finanzas funcionan en la provincia. El manejo está a cargo de la Pastoral Social de la Diócesis de Ambato. La esencia del trabajo es prestar dinero para invertir en actividades productivas, que ayudan a mejorar la calidad de vida de la gente de la zona rural y urbana donde trabajan estas pequeñas entidades financieras, integradas por entre 25 y 30 socios.

Israel Moya, responsable de las asesoras de crédito de la Pastoral Social, cuenta que la metodología de los bancos comunales se aplica hace 20 años en la provincia. Busca ayudar a las amas de casa para que desarrollen su propio proyecto productivo, es por eso que más del 85% de los bancos está integrado por mujeres, mientras el 15% restante son hombres.

El objetivo es cubrir las necesidades de las personas que no tienen acceso al sistema financiero y a través de los créditos; y que de esa manera inviertan en proyectos productivos dirigidos a la agricultura, comercio, la agroindustria y la crianza de animales…

Moya explica que los montos de crédito van desde los USD 50, en el ciclo inicial, hasta 5 000 en el octavo ciclo. Antes de la integración de un banco comunal, la asesora de crédito de la Pastoral se reúne en tres ocasiones con los grupos interesados. Allí también se fomenta la palabra de Dios y en desarrollar los principios de solidaridad, ayuda mutua, el trabajo en equipo y el apoyo para conseguir objetivos comunes dentro de las comunidades.

Posteriormente la directiva se convierte en la responsable en el manejo del crédito a través del banco comunal. Las garantías se manejan entre socias, es decir, cada una es garante de su vecino, familiar o amigo.

Moya asegura que más del 95% de las personas que consiguieron un crédito tiene su pequeño negocio. Eso les permite tener ingresos extras o mejorar su condición de vida pasando de USD 1 a 2,50 diarios. “Eso es positivo porque aprendieron a manejar sus emprendimientos y sus finanzas”.

¿Cómo arrancó el proyecto? Se inició con 20 grupos y un capital de USD 24 000 reembolsables (préstamo) como apoyo del Plan de Obispos de Estados Unidos agrupados en el Servicio Católico y la Agencia Internacional para el Desarrollo (Usaid). Ahora tiene 230 en la zona urbana con una cartera total que alcanza los USD 4,2 millones. La morosidad o cartera vencida es del 3%.

Una vez que se entrega el crédito, los asesores y los directivos realizan el seguimiento a cada uno de los socios para que sean invertidos en los proyectos planteados y puedan cancelar la deuda y obtengan ganancias. Los créditos se extienden al 24% sobre saldos y una tasa real del 16 y 17%. “En el mercado estamos menor al promedio que se maneja”.
Fausto Guana, de la parroquia San José de Poaló, es parte de los 31 socios del banco comunal de este sector del cantón Píllaro. Hace seis meses, recibió un crédito de USD 1 000. Con el dinero compró una vaca y 200 pollos. El miércoles pasado canceló la totalidad de la deuda. “Me fue bien, vendí todos los pollos y con ese dinero pagué; las ganancias las invertiré en más pollitos, tengo la vaca como ganancia. Eso mejoró el ingreso familiar por eso estoy alegre, porque solo requerí entregar la copia de la cédula y que un vecino me ayude con la garantía”.

Carolina Garzón, asesora de créditos de los bancos comunales en Píllaro, cuenta que en el cantón funcionan 29 grupos. Todos trabajan en proyectos productivos.