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Dos empleados de Baterías Ecuador revisan el producto en la planta de producción, que está ubicada en la vía E-35, al oriente de Quito, cerca de Píntag. Fotos: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Dos empleados de Baterías Ecuador revisan el producto en la planta de producción, que está ubicada en la vía E-35, al oriente de Quito, cerca de Píntag. Fotos: Pavel Calahorrano / LÍDERES

La batería que surge del reciclaje en Baterías Ecuador

8 de mayo de 2017 11:25


Lo que hoy es Baterías Ecuador es resultado de un trabajo planificado y sostenido de la familia Rubio, que encontró la fórmula para relanzar la empresa, recuperar la marca y convertirla, hoy en día, en protagonista del sector autopartista ecuatoriano.

La empresa nació en 1956 y fue de las primeras firmas nacionales en elaborar baterías para vehículos. Los fundadores mantuvieron la línea hasta mediados de la década de 1980, hasta que por los cambios de tecnologías se dejó de producir las baterías.

En la década de 1990, la familia Rubio adquirió la empresa y dio paso a una segunda etapa de esta marca, valorada en la industria automotriz ecuatoriana. Así fue como Baterías Ecuador retomó la fabricación de baterías y poco a poco fue recuperando la confianza del mercado. Galo Rubio hijo cuenta que las inversiones permitieron relanzar el producto.

Lo primero que se hizo fue comprar maquinaria para instalar una planta de producción de
4 000 metros cuadrados, ubicada en Carcelén, en el norte de Quito. Allí trabajaban 150 personas.

La meta, en ese entonces, era tener un suficiente volumen de producción que permita ganar peso en el mercado. Allí se producían -en 1992- cerca de 5 000 baterías al mes. Rubio cuenta que la marca aún tenía recordación entre distribuidores y clientes. “Eso nos sirvió para tener presencia, el apoyo de los distribuidores fue clave”.

El siguiente reto era contar con la materia prima -el plomo- a precios competitivos. En un principio, el plomo se importaba desde Perú, pero esto hacía que la rentabilidad sea limitada. Por eso, la empresa diseñó un modelo de negocio en el que el reciclaje de baterías es el núcleo.

Desarrollar el proceso de reciclar tomó su tiempo y arrancó en el 2010, cuando la empresa ya estaba operando en sus nuevas instalaciones, en la vía E-35 al oriente de Quito. “Con el nuevo modelo los costos bajaron y empezamos un proceso con un alto componente ambiental”.
Baterías Ecuador contó con el apoyo del Municipio de Quito y elaboró un modelo efectivo. Los camiones que reparten las baterías nuevas en los puntos de venta y de distribución regresan a la planta con baterías viejas.

Según Rubio, en Ecuador se reciclan cerca de 90 000 baterías mensuales. La empresa tiene el 50% de ese mercado.

El ejecutivo destaca que con el reciclaje se controla la aleación de los materiales empleados en la batería, lo que garantiza la producción y la calidad. Por este proceso, Baterías Ecuador cuenta con la certificación ISO TS16949, dirigida para autopartistas y que, en pocas palabras, asegura la prevención de errores y certifica la reducción de desechos en procesos productivos.

Hoy en día, la empresa ecuatoriana tiene dos canales para colocar sus productos. El 85% de las baterías que produce se mueve por su red de distribuidores. El 15% restante va para ensambladoras de autos como Aymesa, en Quito, y Ciauto, en Ambato.

El titular de Ciauto, Pietro Pilo Pais, cuenta que la ensambladora trabaja desde hace dos años con Baterías Ecuador, en los vehículos de la marca Great Wall. En ese tiempo no se ha registrado ningún problema, dice Pilo Pais.

Otro testimonio es el de Rolando Rivera, gerente de Importaciones Full Energy. Él distribuye el producto Baterías Ecuador desde el 2007. “La calidad del productos hace que sea de las más vendidas en el país hoy en día”. Rivera añade que la empresa ha perfeccionado el modelo de distribución y la atención al cliente. “Solucionan con agilidad cualquier inconveniente”, dice Rivera, quien distribuye el producto en Pichincha, Santo Domingo, Carchi, Napo...

Los retos para la empresa de la familia Rubio continúan. El más cercano es enfrentar la contracción de las ventas del sector automotor de los últimos tres años. “Nosotros recién sentiremos ese bajón este año y el siguiente por que las baterías de vehículos se cambian cada dos años, en promedio”. El crecimiento de este año y el siguiente, por ejemplo, será de 1% o 2%, menor al 5% que crecía la empresa hasta el 2016.

Para eso la firma ya tiene un plan que pondrá énfasis en la parte comercial y en los distribuidores. Además sigue con las inversiones. En los próximos cinco años planea destinar USD 3,5 millones para ampliar la capacidad de producción. “La hacemos -dice Rubio- porque creemos en el país”.

Subgerente Galo Rubio
Una de las claves para crecer es el sistema socialmente responsable de controlar los residuos. Eso favorece la cadena de distribución y reduce los costos de la empresa, lo que nos permite ser más competitivos. En este modelo es vital el trabajo de recolectar baterías viejas y tratarlas en nuestra planta, para aprovechar el plomo que tienen. Todo ese proceso se controla al detalle. Hoy por hoy, el 100% de la materia prima es producto reciclado. Al reciclar controlamos la calidad de la baterías.