Redacción Quito
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Entre bicicletas y madera esta iniciativa tomó forma

El abuelo de Jean Paul Simon fabricaba bicicletas en Alemania hasta 1945, en plena Segunda Guerra Mundial. Él, por la recesión económica, cerró la empresa y tuvo que abandonar ese país; llegó a Ecuador donde tenía un hermano y consigo trajo los conocimientos que luego transfirió a su hijo y, posteriormente, a su nieto.

Simon creó Madera Infinito en el 2009. Esta es una microempresa que nació de una combinación entre la herencia familiar, la afición de Simon por el ciclismo de montaña y su habilidad para moldear la madera. "Crecí entre bicicletas. Mi abuelo y mi padre me enseñaron a montar bicicleta y me inculcaron su espíritu creativo", cuenta.

En un taller, ubicado en su propia casa, en el norte de Quito, este emprendedor se propuso diseñar bicicletas de madera para niños de dos a cinco años. También fabricaba muebles ergonómicos especiales para cuidar la postura de la espalda; estos no tuvieron la acogida esperada, por lo que enfocó sus esfuerzos en la bicicleta a la que bautizó con el nombre Wawa Express.

La primera bicicleta que fabricó fue para su hija Amelia, que hoy tiene siete años de edad. Ella fue la primera en probar la bicicleta de madera y a pesar de que en ocasiones hasta su padre la ha utilizado, la bicicleta sigue en perfecto estado. "Fabriqué la bicicleta pensando en ella, quería crear algo diferente y tenía la idea en la cabeza, igual que el de otros juguetes de madera".

Santiago Anzola ayudó a Simon con el diseño de las partes para la bicicleta. También aportó con el diseño de otros juguetes como la Balance Board (tabla de balance), que funciona con una tabla ovalada que hace equilibrio en un cilindro de metal.

"Jean Paul tenía las ideas y dibujos que yo trasladaba al diseño. Así comenzamos a fabricar la Wawa Express y el Balance Board, hasta que quedaron listas", cuenta Anzola.

Simon ya contaba con un taller para trabajar la madera en su propia casa, por lo que la inversión inicial de esta micro no fue muy grande. Cerca de USD 5 000 invirtió en la compra de madera, ruedas, tuercas y materia prima para crear los primeros prototipos de estos medios de transporte y acrobacia ecológicos.

Pablo Andrade, amante del surf y la patineta, ayudó en el diseño del Balance Board. "El Balance ayuda a mejorar el equilibrio, da resistencia y destreza a la persona".

Para María Isabel Salvador, la tabla es muy divertida. "Uno se sube e intenta equilibrarse, hace alguna pirueta, si puede, y así uno puede pasar horas jugando", comenta esta joven.