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Uno de los logros del grupo fue adquirir una casa en La Esperanza, al sur de Ibarra. Planean convertirlo en el almacén más grande de la localidad. Foto: Washington Benalcázar / LÍDERES

Uno de los logros del grupo fue adquirir una casa en La Esperanza, al sur de Ibarra. Planean convertirlo en el almacén más grande de la localidad. Foto: Washington Benalcázar / LÍDERES

Los bordados llegan a los productos utilitarios

7 de julio de 2017 20:28


La falta de innovación y de mercados son los dos cuellos de botella de la mayoría de emprendimientos artesanales.

Eso lo conocen bien los miembros de la Asociación de Producción y Comercialización Sarum Maky Yachay (Conocimiento Ancestral a Mano, en español), que desarrollan estrategias para superar estos inconvenientes.

El grupo lo integran 60 artesanos de las comunidades indígenas de Angochagua y La Esperanza, ubicadas en el sur del cantón Ibarra, provincia de Imbabura.

Los socios, mujeres y hombres, son hábiles bordadores, que diseñan verdaderas obras de arte sobre telas, usando agujas e hilos de colores.

Prácticamente todos, como Diocelina Churuchimbi, han heredado los conocimientos sobre la costura de sus padres. La artesana recuerda que tomó los hilos a los 5 años de edad, antes de entrar ala escuela.

“Cuando me equivocaba, mi mamá me ortigaba la mano. Es por ello que me volví una bordadora experta a los 7 años”, explica la mujer, de 42 años.

Desde el 2011, cuando la organización empezó a dar sus primeros pasos, se han conseguido máquinas de coser, insumos y una sede, para mantener a flote el sueño de temer una empresa comunitaria.

Para ello, apuestan por la innovación permanente de productos y la búsqueda de nuevos nexos con los consumidores. Así explica Anita Carrillo, socia y administradora de Sarum Maky.
Por lo pronto, está en marcha la capacitación permanente de los bordadores, en técnicas como: dibujo, corte, confección, combinación de colores y uso de las máquinas de coser.

En la formación colabora la diseñadora ibarreña Andrea Bonilla, propietaria de la marca Almawa, que se especializa en la elaboración de ropa con elementos étnicos, como los bordados.

Comenta que para dictar los talleres cuentan con seis máquinas para confección textil y siete para trabajar en cuero. Estos equipos, que fueron entregados en concesión por el Municipio de Ibarra, están ubicados en el Centro de Desarrollo Económico, que pertenece al Cabildo y está ubicado en el sur de la capital de Imbabura.

Hasta ahí bajan desde las comunas rurales los artesanos, los días martes, en grupos de 10 personas para asistir a los cursos.

Los otros días, los talleres se dictan en un inmueble que compraron, a USD 32 000, los socios de la organización comunitaria en la parroquia La Esperanza.

El lugar está equipado con cuatro máquinas de coser, que les entregó la Prefectura de Imbabura. “Pero nos faltan herramientas, como más máquinas y planchas”, asegura María Quilca, oriunda de la comunidad de Chashaloma.

En el local se elaboran prendas novedosas como bolsos, manteles, lámparas con las pantallas de tela bordadas. También incursionarán en productos de cuero, con figuras bordadas con hilos.... La idea es ofrecer productos novedosos, aseguran las bordadoras.

A la vez trabajan para convertir la casa de Sarum Maky en una galería en donde se muestren los trabajos de los 60 socios. Es un proyecto a corto plazo que pretende convertir el lugar en el almacén más grande del pueblo.

Los amantes de los bordados a mano pueden contactarse con el grupo en la calle Galo Plaza, sin número, en La Esperanza. Por el Facebook (Bordados Sarum Maky Yachay) o al teléfono 098 610 6647.

Ahora, el grupo trabaja en una línea de ropa casual e infantil para el desfile Moda Karanki, el 29 de julio en El Cuartel, de Ibarra.