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En septiembre pasado, alrededor de 10 000 personas acudieron a la Feria Quito Zona de Empleo, organizada por la Agencia Metropolitana de Desarrollo Económico ConQuito. Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES.

En septiembre del 2015, alrededor de 10 000 personas acudieron a la Feria Quito Zona de Empleo, organizada por la Agencia Metropolitana de Desarrollo Económico ConQuito. Foto: Archivo / LÍDERES

Agencia EFE
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La búsqueda informal de empleo afecta a países en desarrollo, dice experta

26 de febrero de 2016 15:55

El predominio de la búsqueda informal de empleo a través de familiares o amigos dificulta la creación de trabajos cualificados en los países en desarrollo, señaló hoy, 26 de febrero, en Roma la especialista estadounidense Jacqueline Mazza.

La profesora de la Universidad Johns Hopkins y experta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) explicó que en lugares como América Latina o África los principales vínculos laborales se dan de forma informal entre las personas que tienen una educación primaria y menos cualificación.

En su opinión, esa situación aumenta la informalidad en el mercado laboral de los países en desarrollo como, por ejemplo, en Honduras, donde escasean los servicios formales de intermediación entre los solicitantes de empleo y las empresas interesadas en contratar.

Mazza destacó en una charla en la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la necesidad de reconfigurar la relación entre la oferta y la demanda de trabajo con métodos como la creación de instituciones especializadas en sectores económicos concretos y de población como los jóvenes.

"Falta una competición abierta para el desarrollo rural", dijo la especialista, que consideró que debería haber más información pública sobre los empleos en las universidades y servicios de apoyo a los migrantes.

En ese sentido, apuntó, ya existen programas temporales para latinoamericanos que permiten aprender nociones de exportación hacia los mercados de Estados Unidos o Canadá para luego ponerlas en práctica en las comunidades de sus países de origen.

En Brasil, por ejemplo, hay organizaciones no gubernamentales (ONG) que ofrecen servicios de intermediación en el norte pobre del país, mientras que en Turquía asociaciones similares ayudan a los jóvenes a encontrar trabajo.

"Salvo en Túnez, no hay un sistema que sea puramente público", indicó Mazza, que aconsejó la expansión de los servicios privados y de ONG, además de una mayor vinculación de la formación de los jóvenes con las necesidades del mercado laboral.

Para el desarrollo del campo, la estadounidense llamó a tener en cuenta que la agricultura de una zona puede aportar valor a las cadenas de valor a nivel internacional, que la migración forma parte de la estrategia de muchas familias y que la población rural también puede dedicarse a otras actividades no agrícolas y vinculadas a las áreas urbanas.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), una de cada siete personas en el mundo es un emigrante, refugiado o desplazado interno.

En total, hay unos 250 millones de personas que se mueven de unos países a otros y 750 millones de migrantes internos debido principalmente a la explosión demográfica, los desequilibrios económicos y los conflictos.