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Sonia León y su hermana Lourdes son las cofundadoras del emprendimiento familiar El cholate de la Abuela. Ellas viven en Babahoyo. Foto: Enrique Pesantes / LÍDERES

Sonia León y su hermana Lourdes son las cofundadoras del emprendimiento familiar El cholate de la Abuela. Ellas viven en Babahoyo. Foto: Enrique Pesantes / LÍDERES

Con el cacao de Babahoyo ganan clientes

1 de febrero de 2017 12:44

Sonia León y su hermana Lourdes decidieron hacer chocolate, tal como les había enseñado su abuela, Eudoxia de los Santos, en su natal Babahayo. Con su trabajo, la receta familiar se convirtió en un emprendimiento.

Sonia cuenta que hace cuatro años inició su negocio por pura coincidencia cuando quiso imitar lo que hacía su abuela con el grano del cacao al elaborar polvo de chocolate. Entonces el aroma de la mezcla llamó la atención de los vecinos quienes le pidieron que les regale y, luego, que les venda.

Al ver que tuvo acogida, la emprendedora decidió subir las fotos de sus productos al Facebook de su hijo y luego “casi todo Babahoyo” la contactaba por esta red social para hacerle pedidos.
Según Sonia, lo que más llama la atención de sus productos es que son hechos de forma natural, sin utilizar químicos “solo con los secretos de mi familia”. Por este motivo al negocio decidieron llamarlo El chocolate de la Abuela.

Lourdes dice que el emprendimiento inició con un producto: “la manito de chocolate”, que era utilizado más que todo para disolverse y hacer bebidas calientes pero luego, cuando tuvieron más pedidos, realizaron más diseños.

Sin embargo, el alimento no tenía azúcar y era amargo por lo que decidieron fabricar bombones. Al principio no sabían cómo elaborarlos por lo que buscaron tutoriales en Internet y acabaron fabricando también cosméticos como jabones con chocolate.

La emprendedora dice que en principio los jabones no salían bien, pero luego se asesoraron con profesores de química hasta que lograron fabricar un producto que lo puedan vender. “El chocolate tiene poderes curativos que le hacen bien a la piel”.

Un proceso parecido sucedió con los bombones. Las hermanas tuvieron que pedir asesoramiento de chefs y expertos para elaborar dulces que los puedan vender al público. Luego crearon una página web y un ‘fan page’ en Facebook, en el que sus clientes les contactan.

Luisa María Orellana tiene un a tienda de dulces en el suburbio de Guayaquil y vende los productos de El chocolate de la Abuela. Dice que los prefiere porque son naturales y eso le gusta a los clientes. “Los bombones tienen un sabor fuerte, que destaca porque es puro chocolate lo que se come”.

El cacao utilizado para elaborar los productos es de la clase fino de aroma. Los cultivos se encuentran en Babahoyo (Los Ríos) en una finca de la familia. “La finca era de mi papá quien la cultivó hasta cuando falleció. Luego nos pidió que la cuidemos y eso hemos hecho”, relata Sonia.

Para las dos hermanas, el camino en su negocio no ha sido fácil. Al principio producían diez unidades por cada producto, luego subieron a 50 y ahora están por las 100 mensuales. También han tenido que crear su propia maquinaria con adaptaciones de molinos domésticos con motores.

Además, ampliaron sus líneas de productos. Por ejemplo, en confiterías elaboran bombones con diferentes diseños y rellenos con frutas como maracuyá, guayaba, mango o piña. También, hacen productos para fechas especiales como el Coctel de chocolate o el llamado Bomborracho.

En lo que tiene que ver con la línea de cosméticos producen jabón, mascarillas, champú, protectores labiales y velas con aroma de chocolate. Los precios de estos artículos oscilan entre USD 5 y 8. Mientras que los alimentos van desde USD 0,50. Con un 20% de descuento al por mayor.

Según Sonia, las ventas aumentaron en un 100% desde que iniciaron gracias a la acogida que han tenido sus artículos en las redes sociales y porque hace tres años llevan asistiendo a ferias donde han logrado promocionarse.

José Benítez acudió hace dos semanas a una feria organizada por la Universidad de las Artes, en el centro de Guayaquil, donde El chocolate de la Abuela estuvo presente. Él compró 10 jabones y 5 velas; dijo que los iba a regalar a sus familiares. “Me parece interesante mezclar estos productos con chocolate”, dice este cliente.

Entre las metas de las hermanas está obtener un préstamo para aumentar su producción y abrir una tienda de la marca en el Puerto Principal.