Redación Quito
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El calzado artesanal integra diseños exclusivos y tradición

El telar ha sido una herramienta que ha existido desde el siglo XVI y tres quiteñas emprendedoras decidieron apoyarse en ella para innovar y crear, lo que llaman, "un calzado único".

Kamay es una iniciativa creada en el 2013 por María Fernanda Donoso y sus dos hijas: Verónica y Daniela Guarderas, que elabora calzado, gorros, monederos y bolsos en tela bordada, siendo los zapatos su principal fuente de ingresos.

Con una inversión de USD 10 000 arrancó el proyecto. El capital propio se utilizó para adecuar un espacio en su vivienda y desarrollar el emprendimiento que tiene como aliadas estratégicas a comunidades textileras de Otavalo.

Daniela Guarderas elabora los diseños y crea los modelos de calzado. Estos productos son elaborados por el artesano Wilmer Pérez y su familia.

La tradición de pueblos ancestrales como los Yumbos, Quitus y Karas son una inspiración para crear los diseños. "Los petroglifos (símbolos) nos permiten traer la cosmovisión indígena y crear tendencias modernas", dice Guarderas.

Al mes esta microempresa puede producir 100 pares de zapatos. Cada diseño es único, por ser artesanal, puesto que cada telar es diferente y, además, el cuero no siempre es del mismo color.

Para comercializar sus productos, ellas apuntaron a la exportación por lo que realizaron cursos de capacitación en ProEcuador. Holanda, Australia, Inglaterra y EE.UU., son algunos de los destinos a los que llega el 40% de la producción mensual de Kamay. Lo hace, vía Correos del Ecuador.

En el mercado nacional, comercializan su calzado vía redes sociales, venta directa o por catálogo, ferias, por su página web y por pedido. "En la feria Contrastes tuvimos gran acogida con la marca", dice Guarderas.

A María Alejandra Moreno, una clienta del negocio, le gustan los productos por sus diseños coloridos y originales. "Compré un par para mí y dos para mis hijos. Los zapatos son muy cómodos y los precios son asequibles", señala.

El rango para sus modelos de botas polares, botines, zapatos de bailarina, de caña alta y caña baja es de USD 30 a 60, y manejan tallas de 36 a 44. "Para el mercado extranjero son las tallas más grandes", indica Donoso.

En la actualidad, la microempresa registra una facturación mensual de USD 5 000. Fanny Ronquillo también es clienta de la marca e indica que la sensación de tener un producto único es lo que más le gusta del calzado de Kamay.

Datos adicionales

El producto. Para realizar un calzado personalizado se toma una muestra del cliente dibujando la silueta del pie en papel.

Los proveedores. La materia prima que utilizan para el calzado es 100% ecuatoriana.