Los agricultores esperaban que las precipitaciones lleguen hasta abril, sin embargo se extendieron hasta junio. Ese cambio afectó la producción durante la cosecha invernal. Foto: Mario Faustos/LÍDERES

Los agricultores esperaban que las precipitaciones lleguen hasta abril, sin embargo se extendieron hasta junio. Ese cambio afectó la producción durante la cosecha invernal. Foto: Mario Faustos/LÍDERES

Evelyn Tapia (I)
redaccion@revistalideres.ec
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El cambio climático alteró la cosecha de arroz

17 de agosto de 2015 06:18

Las hectáreas cosechadas se redujeron un 27% hasta junio, debido a los cambios de clima que este año ha soportado el Litoral ecuatoriano, especialmente en Los Ríos y Guayas, en donde se produce la mayoría del arroz.

El clima que soportó el Litoral ecuatoriano le jugó una mala pasada al sector arrocero durante el primer semestre del año. Las lluvias, que se extendieron dos meses más de lo previsto, afectaron la productividad de las hectáreas en las que se siembra el grano y a las puertas de la segunda época de cosecha del año, los agricultores están atentos ante un posible Fenómeno de El Niño.

La gramínea se siembra en unas 411 000 hectáreas aproximadamente. Según el último Censo Nacional Agropecuario elaborado en el 2012 por el Ministerio de Agricultura (Magap), en Guayas y Los Ríos se concentra la mayor parte de las hectáreas sembradas (383 000 ha).
Para el sector arrocero, la cosecha más importante del año es la invernal, es decir, la que se realizó entre mayo y junio.

Javier Chon, presidente de la Corporación de Industriales Arroceros del Ecuador (Corpcom), explica que las hectáreas sembradas fueron considerablemente inferiores en esta primera cosecha, principalmente en Los Ríos. Las hectáreas cosechadas pasaron de 218 000 de abril a junio del 2014 a unas 158 000 en ese mismo período del 2015, según los datos de Corpcom.

De acuerdo con las previsiones de los agricultores, este año se esperaba que las lluvias en la Costa se extendieran hasta abril, sin embargo, se registraron precipitaciones hasta junio.
“En enero tenían que comenzar las primeras lluvias y no se dieron, hubo sequía ese mes y luego llovió hasta junio. Eso nos afectó porque cuando llueve de más, el grano se cae. Ya hay un 30% de pérdidas en la producción”, dice Nelson Burgos, productor arrocero del cantón Colimes, en Guayas.

Cuando las lluvias provocan la caída del grano, los agricultores suelen decir que el arroz tiende a “acamarse”, explica Julio Carchi, vicepresidente de la Junta de Riego del Plan América en Guayas. Esta situación, añade el dirigente, provocó que la producción de arroz decaiga un 20% en la primera cosecha del año.

Al clima también se le atribuye un incremento en las plagas. “El clima proliferó hongos y enfermedades. Tenemos una enfermedad que se conoce como ‘enrollador de la hoja del arroz’, el ‘vaneamiento del arroz’, el gusano ‘barrenador’. Con el caracol ya nos acostumbramos a vivir, en el caso del gusanito el problema es que a veces no se lo identifica a tiempo”, explica Carchi.

Esta situación obliga a los productores de arroz a elevar los costos de producción, debido a que se suele invertir hasta USD 200 por hectárea para control de plagas, detalla Burgos.
La situación que atraviesa el sector arrocero ecuatoriano no es aislada. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alertó en julio pasado, que debido a las condiciones climáticas, en particular las precipitaciones, los rendimientos de los cultivos se verían afectados.

“En términos absolutos, los países más afectados por el descenso de las perspectivas fueron India, República Democrática de Corea, Filipinas, Nepal, Tailandia y Vietnam”, indica el informe elaborado por la FAO.

El organismo internacional reconoció que las plagas y las lluvias han representado un desafío en el caso puntual de Ecuador, sin embargo, el informe hace hincapié en que los precios “atractivos” que ha tenido este año el arroz han incentivado al sector.

En el 2014, el saco de 205 libras alcanzó los USD 37, mientras que este año llegó a 48. El incremento de los precios es el resultado de los bajos inventarios que mantiene el país y la baja de producción.

Pero para Chon, vocero de Corporación de Industriales Arroceros, esta situación no es beneficiosa, porque la capacidad adquisitiva de la cadena de comercialización se afecta ante el precio del producto y el consumidor final es el más afectado. “Adicional a los precios que se ofertan en las piladoras, existe un incremento hasta llegar al consumidor, debido a la rentabilidad que debe mantener la cadena de comercialización para el abastecimiento a la población”.

A las puertas de la cosecha de verano, prevista para septiembre, los arroceros están atentos a las noticias sobre un posible Fenómeno de El Niño. Si este se diera en el primer trimestre del 2016, con lluvias fuertes, impediría la cosecha de unas 56 000 toneladas métricas.