El Grupo Ortiz, con su base de operaciones en Cuenca, ha invertido en plantas para sustituir importaciones. Cuenta con fábricas de bicicletas, cocinas de inducción, toallas, juguetes, etc. Foto: archivo Xavier Caivinagua / LÍDERES

El Grupo Ortiz, con su base de operaciones en Cuenca, ha invertido en plantas para sustituir importaciones. Cuenta con fábricas de bicicletas, cocinas de inducción, toallas, juguetes, etc. Foto: archivo Xavier Caivinagua / LÍDERES

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El cambio de matriz productiva mantiene asuntos pendientes

6 de marzo de 2016 15:07

El proceso de cambio de la matriz productiva deja dudas y tareas pendientes. Este plan promocionado por el Gobierno Nacional y dirigido por la Vicepresidencia de la República, en conjunto con el frente productivo, lleva en la práctica cerca de dos años.

En la teoría, el programa pretende impulsar la transición del país de una economía basada en recursos primarios, sobre todo petroleros, a una economía pospetrolera sustentada en el conocimiento, según el documento titulado ‘Estrategia nacional para el cambio de la matriz productiva’.

En el 2014, la Vicepresidencia de la República hablaba de algunos objetivos del programa como: un aporte de USD 5 200 millones al año más al Producto Interno Bruto en industrias básicas como petroquímica, siderúrgica, aluminio, astilleros, refinación de cobre, entre otras. Un aporte positivo de USD 2 300 millones anuales a la balanza comercial, también en industrias básicas; la reducción de importaciones no petroleras (conservas, cosméticos, ensamblaje, ropa y calzado) a través del fortalecimiento de la industria nacional; entre otros propósitos.

Pero los hechos muestran otra realidad y autoridades y empresarios reconocen que los avances no son los esperados. El ministro de Industrias, Eduardo Egas, comentó en una entrevista publicada por LÍDERES el 1 de febrero, que el cambio de la matriz incluye el desarrollo de industrias básicas y estas no se hacen de la noche a la mañana. “Primero hay que definir una estrategia para que el país no esté creando elefantes blancos. Eso toma tiempo; estamos en el proceso de concretar proyectos. Pero los resultados todavía van a tomar un poco de tiempo más”.

¿Cuánto se ha avanzado en el cambio? “No es muy fácil hacerlo; diría en el caso de las industrias básicas, si lo queremos ver por el número de industrias, sería un 40%”. En resumen, según Egas, el 2015 fue un año crítico para todos y no escapa el sector industrial. “Ahora tenemos fuertes desafíos internos y externos”.

En las empresas existen distintas miradas. Según Andrés Tapia, ejecutivo del Grupo Ortiz, la propuesta del cambio de matriz productivo impulsó y aceleró la decisión que tiene este grupo económico por invertir en el sector industrial desde hace varios años.

La idea del grupo fue invertir en plantas para sustituir importaciones, por eso, instaló fábricas de bicicletas, de cocinas de inducción, toallas, juguetes y vajillas de melamine. También, amplió la línea de producción de plásticos.

Tapia explica que son inversiones que no se recuperan en el corto plazo, pero aclara que todas están funcionando. “El Grupo sigue pensando en inversiones para desarrollar nuestro giro de negocio, que es el industrial”.

El planteamiento de Grupo Ortiz, comenta Tapia, fue mejorar la productividad, eficiencia y calidad para competir y posicionarse en el mercado.

El presidente de la Asociación de Ensambladores Eléctricos y Electrónicos del Ecuador, Gabriel Garcés, destaca la idea de contar con una nueva matriz, pero considera que aún falta trabajo. Él menciona que para este año la previsión de ensamblaje de celulares en el país no superará las 100 000 unidades, cuando en el 2014 se llegó al techo de 967 000 teléfonos armados en el país. Garcés espera que con el retiro de las salvaguardias durante el 2016 se recupere la producción de los dispositivos en el país.

Otro sector interesado en el tema de la matriz productiva es el de software. Berioska Torres, directora ejecutiva de la Asociación Ecuatoriana de Software, califica como neutro al proceso.

Torres menciona que hace dos años acudió a la Vicepresidencia de la República a presentar un formato de software alineado a la matriz, pero hasta el momento, dice, no existe respuesta.
Desde la construcción se analiza el tema. Diana Cifuentes, técnica de la Cámara de la Industria de la Construcción, cuenta que del discurso oficial al hecho solo existen primeros pasos. “No existe un cambio total, no se mira una transformación”.

El mayor avance, señala, es el impulso a la norma de la construcción en el que constan las edificaciones sustentables. En ese documento se habla del uso de paneles solares, así como el concepto de confort térmico, de iluminación de energía solar, eólica, entre otros puntos.

Los avances no son los esperados en el sector productivo

Dirigentes gremiales y empresarios miran los avances del programa del cambio de matriz productiva con una combinación entre expectativas y dudas.

Francisco Alarcón, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil (CIG), califica el plan del Gobierno como una “expresión de deseo”, que comparten con el Ejecutivo, porque valora la industria nacional, pero que de ahí no pasa.

La industria ha ido tecnificándose, asegura, pero no es suficiente. Alarcón sostiene que para mejorar se requiere fomentar e invitar a la inversión privada, proteger la propiedad intelectual y brindar un clima de confianza. “Así se puede producir con mayor valor agregado, pero eso no se ha dado”.

De acuerdo con Alarcón, el cambio de matriz productiva requiere de economías de escala; es decir, producir en grandes volúmenes y para ello es necesario trabajar con mercados grandes como la Unión Europea y EE.UU. Con el primer bloque, Ecuador está por confirmar un acuerdo comercial y con el segundo país no existe mayor acercamiento.

Para el presidente de la Asociación de Ensambladores Eléctricos y Electrónicos del Ecuador, Gabriel Garcés, cuando se inició la propuesta del cambio de matriz productiva sí hubo beneficios para las ensambladoras de teléfonos móviles.

Desde el 2011, cuando se ensamblaron 7 000 unidades, se registró un incremento constante en la producción hasta llegar al 2014, año en el que llegó a 967 000 celulares ensamblados en el país. Eso generó la creación de fuentes de empleo y el mejoramiento de la tecnificación porque había una normativa clara, dice Garcés.

Pero a partir de ese año la situación cambió. No hay una normativa clara ni apoyo para el sector, asegura el representante gremial. “Ahora estamos en un proceso de desinversión y despidiendo al personal”.

Según Garcés, el cupo autorizado para importaciones en el 2015 fue de USD 212 millones e ingresaron 150 millones. “Ahora subieron a 250 millones y en la práctica representa una liberación de importaciones”. Él señala que el efecto en las siete ensambladoras del país será la disminución de la producción. Para el 2016 la previsión de ensamblaje de celulares en el país no superará las 100 000 unidades.

Garcés explica que el ensamblaje de televisión mantiene una normativa clara que fomenta la actividad y pese a que el año pasado se aplicaron salvaguardias a los CKD (partes y piezas), el sector ha ganado participación frente a las importaciones.

En el 2014 se importaron CKD para ensamblar televisores por USD 111 millones y en el 2015 cayó a 77 millones por la situación económica del país y la vigencia de salvaguardias. Garcés espera que con el retiro de estas medidas se recupere la producción.

Para Guillermo Pavón, director general de la Federación Ecuatoriana de Industrias del Metal (Fedimetal), el avance ha sido satisfactorio. Él recuerda que, a fines del 2013, se firmó un convenio con el Ministerio de la Producción. Se mencionaba incrementar el valor agregado, diversificar la producción, sustituir las importaciones, desarrollar cadenas productivas y mejorar las exportaciones del sector.

En ese entonces acordaron ejecutar ese convenio en dos etapas. La primera etapa fue la capacidad de respuesta competitiva de la industria metalmecánica, para resolver el déficit de la balanza comercial. Eso implicó fabricar nuevos productos como laminados, tubería, alambre, manufacturas de metal, depósitos, tanques, equipos de transmisión de energía eléctrica, entre otros.

Se cumplió en un 80%. No se concretó por completo, porque hubo dificultades en la contratación pública, pero se logró un ahorro en importaciones de USD 300 millones entre 2014 y 2015.

La segunda etapa está en proceso de implementación y consiste en incrementar el valor agregado, diversificación de los productos, el desarrollo de cadenas productivas y el crecimiento de las exportaciones.

Metas de empleo y de innovación aún se trabajan

El empleo y la innovación son otras dos variables que se contemplan en el programa del cambio de la matriz productiva.

Según la Vicepresidencia de la República uno de los objetivos del plan es incrementar los puestos de trabajo con la generación de 9 000 empleos directos en la operación de industrias básicas y de 485 000 empleos directos en agroindustrias.

La estrategia nacional para el cambio de la matriz productiva habla de generar empleo de calidad y se fija como meta alcanzar una tasa de 55% de empleo adecuado en el 2017; en diciembre pasado la tasa cerró en 46,5%.

El ministro de Trabajo, Leonardo Berrezueta, reconoce no contar con datos de cuánto empleo ha generado el programa del cambio de la matriz productiva. “Pero puedo decir que el tema del cambio de la matriz productiva está en plena marcha”. Según el funcionario, el plan del Gobierno permite impulsar al sector productivo e inyectar capital.

En cuanto a la innovación, la estrategia para el cambio de la matriz productiva señala que debe contar con diversas opciones de financiamiento, que se ajusten a las realidades de cada etapa de su desarrollo. “No solo debe existir crédito productivo sino también capital de riesgo para incentivar emprendimientos que aporten al cambio de la matriz”.

Alejandro Añazco, gerente de la empresa fabricante de cabezales para pozos petroleros y válvulas Mission Petroleum, explica que el proceso de cambio de la matriz es de largo plazo y requiere de fuertes inversiones.

El empresario advierte que es un proceso en el que deben interactuar tanto el Gobierno como la empresa privada. La firma empezó con la reparación de cabezales hace 15 años y desde hace tres los fabrica.

Pero para llegar a este paso de creación de valor añadido, además de las inversiones, la firma tuvo que implementar procesos de innovación y de certificación internacional que les permitiera vender estos equipos especializados para el sector petrolero.

Esta es la parte que cumplió la empresa y que desplazó a las importaciones de estos productos. “Pero del lado del Gobierno debe haber una voluntad de priorizar esa producción local de calidad en el largo plazo, para que puedan existir más inversiones y valor añadido”, dice Añazco.

Rafael Serrano, gerente de Industria Harinera -que además de producir harina de trigo, trabaja en el campo de la galletería y de las premezclas para la elaboración de diversos postres- indica que en su sector se ha visto pocos avances en el tema del cambio de matriz productiva. Eso, debido básicamente a dos factores.

En primer lugar, señala, porque es un sector que puede crecer poco en valor agregado, además de que tiene una amplia competencia. Y en segundo lugar, porque hay normas muy rígidas y punitivas para las empresas en cuanto a controles sobre todo en temas tributarios. “Esto ha impedido que las empresas sean más eficientes y logren alcanzar un mayor valor añadido”.

Para Cristian Riofrío, director de la Asociación Ecuatoriana de Industriales de la Madera, si bien se cree en los conceptos generales del cambio de la matriz productiva, en la práctica, no se ha llegado a consolidar. Aún está pendiente el trabajo en incrementar la oferta exportable, diversificar la producción y generar valor agregado, ejes que forman parte del cambio de matriz pero que aún no se cumplen.