Alena Checa, gerenta de Producto, Sebastián Maldonado y Pamela Maldonado, gerenta administrativa. Foto: Patricio Terán/ LÍDERES

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La bebida tradicional impulsa su negocio

13 de marzo de 2016 15:42

Para combatir el frío de las noches o para disfrutar en una fiesta familiar; como ‘souvenir’ para llevar al extranjero o de colección en el bar de la casa, el canelazo de naranjilla Chawpi Pacha poco a poco gana su espacio en el mercado.

Este licor artesanal sin azúcar en su nombre kichwa lleva la insignia de los pueblos indígenas, que traducido al español significa ‘Mitad del Mundo’, explica Sebastián Maldonado, gerente general de Prioste, emprendimiento que elabora esta bebida tradicional.

Al abrir uno de los ejemplares del canelazo Chawpi Pacha, los fuertes olores de la canela y la naranjilla, sabores idénticos a los naturales, se entremezclan en la planta donde se elabora este licor, ubicada en el norte de Quito.

Pero el valor agregado de esta bebida no solo está en la producción formal del licor, sino en los diseños que presentan sus botellas, con distintivos ecuatorianos como el diablo huma, el cucurucho, la tortuga de Galápagos, la catedral de Cuenca, las fragatas, tucanes, entre otras, que se producen de forma artesanal.

Este emprendimiento surgió en el 2013, a raíz de una tesis de grado que estaba elaborando Pamela Maldonado, hija de Sebastián; mientras estudiaba Administración Hotelera en la Pontificia Universidad Católica de Quito.

El trabajo académico se refería a la elaboración de licores sin azúcar. Aunque el proyecto no fue aprobado, Sebastián Maldonado explica que decidió seguir investigando sobre este tema, con miras a cubrir una necesidad en este mercado. Por eso, durante dos años, trabajó en la formulación del producto.

El año pasado obtuvo la receta ‘perfecta’ para el canelazo que es endulzado con sucralosa, un componente del azúcar, y consiguió a un equipo de 10 personas para la elaboración de la bebida.

Se invirtieron unos USD 100 000 en máquinas llenadoras automáticas, las que ponen el precio en la botella, etiquetas, códigos, trámites para el registro sanitario. Y para la compra de la esencia de naranjilla, agua desmineralizada y otros aditivos.

En cuanto al diseño de la botella, tanto en la presentación de 365 y 150 mililitros, esta se elabora de manera artesanal. De este trabajo se encarga Santiago Monteros.
Este artesano otavaleño de 34 años trabaja con otras cuatro personas en los distintivos de cada botella y en los vasos cocteleros que también son de marca Chawpi Pacha. La pequeña fábrica en la que se elaboran los diseños ecuatorianos está ubicada en la parte trasera de la planta del canelazo.

Allí, todas las mañana elaboran los prototipos en masilla (material artesanal para elaborar figuras). Luego, diseñan las formas en plastilina, y posteriormente las colocan en un molde de caucho destinado para elaborar los diseños que irán en las botellas y vasos de Chawpi Pacha.

Desde octubre pasado, este canelazo artesanal de naranjilla se comercializa en cadenas de supermercados. Por ejemplo en Galería Ecuador, que vende artesanías de calidad, dice Adriana Alomía, gerenta de esta firma.

Al ver el valor agregado de Chawpi Pacha, no solo en el contenido sino en el diseño moldeado de la botella decidieron exponer en sus perchas este producto. Las que mayor demanda tienen entre los clientes de Galería Ecuador son las botellas con cucuruchos y con la Catedral de Cuenca.

Desde este año, Chawpi Pacha ya sacó una nueva línea de licor artesanal para el consumo masivo. Este canelazo tiene otros sabores como frutos rojos, piña colada y el tradicional de naranjilla, comenta Sebastián Maldonado.

Se producirán aproximadamente unas 4 000 botellas al mes. Pero estas no tendrán el decorado en la botella. Solo tienen una etiqueta con colores alusivos a la marca.
Esta bebida también se creó con la consigna de atraer a la audiencia de nostalgia, es decir a los migrantes ecuatorianos. Por eso, Maldonado está canalizando las vías para su exportación. Las gestiones continúan.