Marco Molina, junto con su hija Paola Molina y su esposa, Fabiola Taco, muestran los productos de la línea Cordon Green de carne vegetal. Fotos: Mario Egas
Redacción Quito
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Carne vegetariana para cualquier paladar

La comida vegetariana fue la alternativa que un médico le sugirió a Marco Molina, para aliviar sus recurrentes dolores de cabeza. "Curiosamente funcionó. Entonces investigué a fondo sobre esta gastronomía, con la intención de abrir un restaurante", cuenta.

Pero había un inconveniente: no contaba con todos los ingredientes que necesitaba, principalmente la carne vegetal.

Esto no fue un obstáculo para Molina, al contrario su emprendimiento se transformó en algo más grande. "Pensamos en abrir nuestra planta para preparar carne y embutidos, para consumo vegetariano". Así nació Proteinsa y su línea de productos Cordon Green Products.

Todo esto comenzó en el 2000 con la recomendación del médico, recuerda Paola Molina, hija del gerente de este negocio. "Tenía unos ocho años, mi papá se hizo adepto a este tipo de alimentos y luego toda la familia lo siguió".

Para el 2004, Molina viajó a la India y a EE.UU. en donde amplió sus conocimientos sobre esta comida. Tres años más tarde, solicitó la ayuda a su primo Javier Jiménez, un ingeniero en alimentos, para que viaje a China e importe maquinaria para embutidos.

Esto requirió de una inversión inicial de USD 60 000; se suman 130 000 que se destinaron para construir la planta de producción (norte de Quito).

Entre las pruebas para definir su línea de productos, la obtención de permisos de funcionamiento y registros sanitarios, Proteinsa arrancó oficialmente su producción en junio del 2011.

Lo primero fue dar a conocer el producto y para eso la firma optó por las degustaciones. Se ofrecían albóndigas, pescado, milanesa, hamburguesas, fritada, jamón, y dos tipo de salchichas elaboradas con soya y otros granos y vegetales.

"En el caso del pescado vegetariano, por ejemplo, utilizamos algas para darle el sabor", cuenta Molina. Y el efecto realmente si se logra con esa planta marina. Al menos eso considera Gabriela Mendoza, quien es vegetariana desde hace cuatro años. "El sabor es muy bueno, disimula bien, ni parece soya. Lo que más me gusta es la consistencia".

Su primer punto de distribución fue en las tiendas de Camari, en donde se comercializan productos orgánicos. Allí se vende un promedio de 1 150 paquetes al mes, según Ximena Freire, de Camari.

"Los productos son de muy buena calidad y son bien preciados por nuestros clientes", añade Freire.

El 2011 la firma alcanzó una facturación cercana a los USD 30 000. Para el 2012, las ventas subieron a USD 42 000, pues lograron distribuir sus productos en las perchas de los delicatesen de El Español y la tienda Casa Oriental, que son proveedores de hortalizas e insumos para comida asiática.

Gladys Canencia, propietaria de la Casa Oriental, asegura que en su local, en el norte de Quito, se venden en promedio de 15 paquetes de carne vegetal a diario y no solo son clientes vegetarianos los que la consumen.

"Es un producto que llama mucho la atención, pues antes de que apareciera Proteinsa no había la facilidad de encontrar embutidos para vegetarianos. Es una alternativa para cuidar la salud, porque compran incluso los que no son vegetarianos. Y la fritada es deliciosa", dice.

Este año, la línea Cordon Green de Proteinsa está disponible en los estantes de la cadena Supermaxi. Allí se vende en promedio unos 7 200 paquetes de carne vegetal por mes.

Nidia Bueno suele comprar allí estos productos. Ella no es vegetariana, pero considera que esta es una buena opción para variar en el menú de su casa. "Yo prefiero la carne común, pero el sabor es muy bueno y es además una opción hasta para variar. Las albóndigas estaban sabrosas y si no tienen colesterol para mi es mucho mejor", dice.