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Natalia Espinosa, propietaria de Perro de Loza, en su taller ubicado en La Floresta (centro-norte de Quito). Foto: Julio Estrella / LÍDERES

Natalia Espinosa, propietaria de Perro de Loza, en su taller ubicado en La Floresta (centro-norte de Quito). Foto: Julio Estrella / LÍDERES

La cerámica de autor es la especialidad

7 de febrero de 2017 13:21

Esculturas en forma de pavo, cerdo, gato... adornan el taller de Natalia Espinosa, ubicado en La Floresta (centro-norte de Quito). En el espacio de unos 25 metros cuadrados esta escultora y ceramista explora su creatividad y sus manos dan forma a tazas, platos, entre otros objetos.

A finales del 2014, Espinosa, graduada de licenciada en artes plásticas con especialización en cerámica de la Gerrit Rietveld Academie (Holanda), decidió abrir su taller para tener más cercanía con el público y comercializar sus piezas.

Invirtió cerca de USD 15 000 que los destinó a la compra de un torno para cerámica, un horno, materiales, rentar un local y adecuarlo. Así nació Perro de Loza, que ofrece cerámica de autor, cerámica decorativa para interior y exterior.

Espinosa recuerda que una de las premisas que aprendió en sus estudios es que una ceramista debe tener una taza con su estilo y ahora una de sus principales creaciones es una taza en forma de cacao que actualmente se vende en tiendas como República del Cacao o Galería Ecuador. También, este artículo se ha exportado a países como Japón y EE.UU.

“Es un producto que tiene un concepto y ha tenido buena acogida”, añade la artista.
Actualmente, cuenta Espinosa, trabaja en la creación de vajilla para restaurantes ‘gourmet’ bajo pedidos de los chefs que buscan que sus platos tengan una presentación detallista para brindar una experiencia gastronómica completa a sus comensales.

Para conseguirlo, Espinosa acude a las cocinas de los chefs y observa su preparación para entender el concepto del platillo y con base a ello elaborar la vajilla. Así ha moldeado platos con diversos compartimentos específico para servir el tiradito peruano, o un recipiente en forma de grano de cacao para un postre.

Perro de Loza también ofrece piezas que van con la arquitectura, mosaicos, murales, lavabos y otras piezas bajo pedido.

Las ventas mensuales de Perro de Loza, dice Espinosa, van desde los USD 300 hasta los 1 200; todo depende del número de proyectos y pedidos de los clientes. La producción mensual también es variable y depende de las entregas que debe hacer; este mes produjo 120 tazas, por ejemplo.

Espinosa inicia su trabajo a las 10:00 y lo concluye a las 20:00. Actualmente, dos personas adicionales laboran en Perro de Loza.

Además, este emprendimiento ofrece talleres abiertos de cerámica los fines de semana, para personas que estén interesadas en aprender esta actividad .

Silvia Santos, de República del Cacao, comenta que las tasas de Perro de Loza tienen gran aceptación por parte del cliente, debido a su forma y acabado. Sobre todo, dice Santos, los extranjeros “quedan encantados” con los artículos y son los que más lo demandan.
Al mes, en República del Cacao, se venden unas 30 tazas, en promedio. “Van muy bien con el concepto de la marca”, añade Santos.

En Galería Ecuador se venden las tazas y otros artículos de Perro de Loza desde hace un año. Adriana Alomía, propietaria del negocio, cuenta que los productos tienen gran demanda de los clientes debido a su creatividad.

Al mes, sostiene Alomía, Galería Ecuador comercializa unas 25 piezas, en promedio, del emprendimiento. “Son artículos para personas que aprecian el arte y los acabados rigurosos en este tipo de objetos”, dice la propietaria.