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César del Valle: "La clave es encontrar aliados, no intentar hacer todo por su cuenta sino con colaboraciones y alianzas”. Foto: LÍDERES

César del Valle: "La clave es encontrar aliados, no intentar hacer todo por su cuenta sino con colaboraciones y alianzas”. Foto: LÍDERES

César del Valle: ‘Impactamos en millones de personas’

6 de febrero de 2017 12:08

César del Valle es el director de crecimiento y operación de Hult Prize Foundation habla de la llegada de este instituto a Ecuador y analiza el trabajo de los emprendedores sociales solucionando problemas que aquejan a grandes poblaciones alrededor del planeta.

¿Cuál es el enfoque que tiene Hult Prize Foundation?
Hult Prize Foundation inició su tarea hace ocho años. Su fundador encontró que los problemas que tiene el mundo no se estaban solucionando ni con gobiernos ni con las ONG y pensó que las ‘start ups’ podrían solucionar problemas de la base de la pirámide. Así nació el certamen Hult Prize en el que el ganador obtiene un millón de dólares para potenciar su emprendimiento social.

¿Cómo encuentran a esos emprendedores?
El reto es encontrar a esos emprendedores por todo el mundo. Hasta la fecha hemos tenido participantes de 180 países. En el 2016 tuvimos 50 000 aplicaciones de 125 países. Un error fue ‘pensar’ solo en inglés y no hemos hecho difusión en Sudamérica, sabemos que no tenemos visibilidad en esta región y por eso tratamos de enfocarnos en esta parte del planeta.

¿Cómo evoluciona el trabajo de la fundación?
Hace ocho años teníamos un modelo diferente: trabajábamos con ONG solucionando sus problemas. Luego, en 2013, empezamos a dar el millón de dólares directo a los estudiantes que ganaban el premio. Es un concepto que se tardó en desarrollar un par de años hasta mostrar que era viable. Hoy vemos que la inversión ha tenido impacto, con modelos escalables y rentables. Trabajamos aliados con la Fundación Clinton. Este año el reto es generar soluciones para desplazados, migrantes y refugiados. Es una problemática con distintos matices según la región. No es lo mismo lo que pasa en Siria que lo ocurre en África o América Latina.

¿Qué ejemplo tienen de iniciativas que obtuvieron el premio Hult Prize?
El objetivo de las ideas que buscamos es que impacten en más de 10 millones de personas en los primeros cinco años. En 2013, el reto fue la malnutrición y cómo cambiar hábitos alimenticios. Ese año el ganador resultó Aspire Foods, una empresa que producía, mediante insectos para consumo humano, harina para fortificar lo que ya se come de manera nutritiva. Es más barato un kilo de proteína de insectos que un kilo de proteína de carne de res. Hoy Aspire Foods es una empresa de impacto mundial, que surgió en una universidad de Toronto y que fue conformada por estudiantes de Egipto, India y Canadá. Hoy su sede está en Texas, opera en Ghana y este año abre oficina en México. Ya tiene más de 50 empleados.

¿Hay más casos?
En septiembre pasado, en la versión más reciente del premio, el ganador fue una idea de universitarios de Kenia y Uganda con un proyecto de una aplicación móvil ‘off line’ para ayudar a la gente en el tema de transporte en buses. En ciertas poblaciones de esos países los conductores llenaban el bus y no se detenían en las paradas, los pasajeros no sabían por qué y este problema generaba una pérdida económica. La ‘app’ desarrollada permite, con un sms, comprar un pasaje e informar al conductor sobre cuánta gente le espera en la ruta. Los creadores son dos personas de Kenia, una de EE.UU. y una de Uganda.

Todo esto es parte de la tendencia de la innovación social y en Ecuador ya se cuentan casos. ¿Cómo califica la evolución de la innovación social a escala global?
Al final del día el problema es la medición de las métricas, que puede ser muy subjetiva. Como fundación difundimos a empresas sociales, por lo que sabemos del crecimiento de algunas. Esto se mide según el modelo que tienen: algunos lo hacen por ingresos, pero también por ahorro de tiempo, impacto económico, yendo más allá del número de usuarios o nivel de ventas. En Hult Prize tenemos filtros: los eventos universitarios, los certámenes nacionales, luego los regionales en ciudades como San Francisco, Boston, Londres, Dubái y Shanghái. Luego los ganadores pasan a una incubadora en Boston, en donde permanecen dos meses mejorando el proyecto hasta ir a la final en Nueva York, en septiembre. Trabajamos con estudiantes universitarios, equipos de tres a cuatro personas.

Las ciudades donde se cumplen las finales regionales son grandes metrópolis. ¿Eso no frena la llegada de los emprendedores?
No, lo que estamos tratando de hacer es tener a estas ciudades como ‘hubs’. Los proyectos no tienen que operar ni incubarse allí. Tratamos de tener lugares convenientes para los estudiantes; de Ecuador, por ejemplo, pueden ir a San Francisco o a Boston.

¿Qué ha cosechado Hult Prize en estos ocho años?
La misión original era inspirar y crear una generación de emprendedores sociales. Ya vemos que hay interés y las ‘start ups’ tienen un crecimiento orgánico. Estamos inspirando y hay un efecto secundario: Harvard, por ejemplo, está escribiendo un caso al respecto. Ahora estamos trabajando para traer esta iniciativa al Ecuador, con un premio de USD 250 000 y la idea de montar una incubadora. Buscamos inspirar a todo el mundo, a gente que no tiene nada que ver con emprendimiento, pero que puede aportar en lo social.

¿Qué se le puede aconsejar a los emprendedores sociales del Ecuador?
La clave es encontrar aliados, no intentar hacer todo por su cuenta sino con colaboraciones y alianzas para aumentar su visibilidad. No deben pensar en impactar solo en su comunidad, sino pensar en algo escalable, más grande, en soluciones globales. A veces piensan en algo pequeño, rentable, suficiente para ganarse la vida y nada más. Hay que mirar modelos innovadores a escala internacional como Uber o AirBnb. Esos tipos de modelos cambian la mente de los emprendedores.

¿Qué tan complicado es pensar en asociarse o penar en global? ¿Esto es un asunto generacional?
Por esa razón trabajamos con la juventud porque entienden estos tipos de modelo más fácilmente. Estamos creando e inspirando emprendedores, que por lo general son jóvenes de 21 o 22 años, que hacen algo radical porque no tienen barreras mentales. Piensan que pueden cambiar el mundo. Y la pasión de ellos genera mucha energía.

La hoja de vida

Cargo. Se desempeña como director de Crecimiento y Desarrollo de Hult Prize Foundation, en Boston, EE.UU. En la actualidad es responsable de posicionar al premio en Sudamérica.
Emprendedor social. Con un grupo de emprendedores desarrolló una plataforma para favorecer a poblaciones rurales de India para que accedan a frutas y verduras a precios justos. Su emprendimiento social se llamó Origin Network.
Ciudadano global. Por su trabajo se califica como un ciudadano global. Ha viajado y trabajado en Norte y Sudaméric, así como en África, India y Asia.
Formación. Tiene estudios en ESADE Business School. Habla seis idiomas.