Redacción Quito
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Cigarrillos electrónicos bajo pedido

Andrés Castañeda notó, a finales del 2011, que uno de sus compañeros de trabajo fumaba un cigarrillo que producía vapor en lugar de humo y que no necesitaba de fuego para encender. Se trataba de un cigarrillo electrónico que su compañero guardaba en el bolsillo sin temor a quemarse.

En su casa conversó con sus hermanos y padres sobre este curioso producto. En seguida, su hermano Fernando Castañeda pensó en la posibilidad de buscar la forma de crear una marca de cigarrillos electrónicos ecuatorianos.

Así nació Cafú, una empresa que importa cigarrillos electrónicos desde Hong Kong, pero con un diseño, marca y particularidades especiales. Por ejemplo la selección de 13 sabores que el fumador elige a su gusto.

Cafú es un negocio familiar en el que la familia Castañeda invirtió cerca de USD 6 000. Ese dinero sirvió para la primera importación en marzo de este año y para la adecuación de su primer local comercial, ubicado en el Centro Comercial Quitus, en el sector de Santa Clara, en el norte de Quito.

Los cigarrillos electrónicos están compuestos por una batería en lugar del cuerpo del cigarrillo y un cartucho que contiene glicerina, nicotina y saborizante, en lugar del tradicional filtro de carbón. La recarga se realiza con un puerto USB y demora un promedio de dos horas.

La venta de los cigarrillos Cafú iniciaron en marzo del 2012 y generan hasta USD 5 000 mensuales, dependiendo de la temporada. “Cada dos meses importamos unos USD 5 000 en mercadería”, cuenta Fernando Castañeda, gerente Comercial de Cafú.

Su hermano menor, Jaime, se encargó del diseño de la marca. “El nombre Cafú nace de la combinación de las iniciales de nuestros dos apellidos Castañeda y Fuentes”, explica Jaime Castañeda.

Para junio de este año abrieron un segundo local en el Centro Comercial Caracol, en el norte de Quito.

A diferencia de los cigarrillos comunes, estos artefactos no producen calor y cuando se aspira se enciende una luz roja en la punta. Tampoco producen alquitrán, no generan ceniza y no dejan su olor impregnado.

“Hay personas a las que les prohiben fumar por su salud, pero no pueden dejar el habito de aspirar y exhalar el humo, por eso los médicos les recomiendan estos productos, así pueden regular el nivel de nicotina”, agrega Castañeda.

Lo que más llama la atención de sus clientes son los diferentes sabores como chocolate, menta, Red Bull, Coca Cola, Uva... Cada uno con tres niveles de nicotina: la más alta con 18 miligramos, equivalente a un cigarrillo; intermedia, con 11 mg; y un producto muy popular que son las esencias con 0% de nicotina. También se personaliza el color de los cigarrillos.

Esto es algo que cautiva a fumadoras sociales como Ana Cifuentes, que compró en Cafú varios cartuchos con sabor menta y Red Bull. “Fue un regalo de mi hermano mayor para que poco a poco deje de fumar. Me gustan por que no me quedan oliendo la ropa ni las manos a tabaco”,cuenta.

Su opinión es compartida por Gabriela Encalada, quien prefiere los cigarrillos electrónicos sin nicotina. “Me gusta el deporte pero también me gusta fumar. Es una mala combinación por eso fumo cigarrillos electrónicos, para pasar las ganas y no hacer daño a mis pulmones”, dice esta joven cliente de este emprendimiento ecuatoriano.

Detalles del negocio

  • El consumo.  El uso de cigarrillos electrónicos está prohibido en lugares cerrados al igual que los cigarrillos comunes.
  • El mercado.   El perfil de los consumidores de estos productos son fumadores activos mayores de edad de distinto nivel socioeconómico.