Los comuneros El Capricho siembran su caña y cacao para emplearlos en su emprendimiento. Foto: Marcel Bonilla / LÍDERES

Los comuneros El Capricho siembran su caña y cacao para emplearlos en su emprendimiento. Foto: Marcel Bonilla / LÍDERES

Marcel bonilla  (F)
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Una cocada con miel de caña y cacao, en Borbón

8 de febrero de 2018 06:38

El Capricho. Ese es el nombre de una pequeña comunidad de la parroquia Borbón, norte de Esmeraldas, donde se elabora la tradicional cocada con chocolate y miel de caña de azúcar.

15 de 40 habitantes de esta población empezaron hace 10 años la producción de cocada a través de una iniciativa comunitaria, poniendo valor agregado al dulce tradicional.

Esta pequeña comunidad dedicada en los años 70 a aserrar madera durante el auge maderero en Borbón, encontró en la fusión de tres productos (coco, miel de azúcar y cacao) una fuente de ingresos económicos.

Tras el terremoto del 16 de abril de 2016, la Prefectura de Esmeradas empezó con un proceso de reactivación de las iniciativas productivas en el norte de la provincia, con pequeñas inversiones y apoyo técnico.

Desde hace un año se empezó a capacitar a los productores de cocadas en temas de mejoramiento de la producción y la búsqueda de mercados fuera de Esmeradas que garantice la venta.

Los afrodescendientes que habitan en esa zona cultivan la caña y por medio de un trapiche eléctrico obtienen la miel de caña. Una parte es envasada para su comercialización, el resto se usa para endulzar la cocada.

“Con la molienda obtenemos la miel usada como endulzante, que produce un sabor distinto a la cocada que ofrecemos en la comunidad”, señala Maritza Cabezas, representante del proyecto.

La cocada se cuece en pailas de bronce en fogones que tienen como combustible la leña. Los hombres acopian la leña que baja del río, la secan a la intemperie y luego la utilizan en los fogones para su actividad.

Las mujeres se encargan de cortar y empacar el producto en presentaciones de 50 gramos. Ahora se avanza en los trámites para obtener la notificación sanitaria a través de la Agencia de Control y Regulación Sanitaria (Arcsa).

La producción de cocada depende de los pedidos: pueden ser hasta 2 000 diarias de 50 gramos cada una. Los principales mercados son Quito y Guayaquil, pero se busca una relación estable con clientes fijos.

En la Arcsa también se realizan los análisis para cocada con leche. Las mujeres de la asociación artesanal El Capricho preparan cocadas con manjar, papaya y ajonjolí. El objetivo es llegar hasta fin de año con seis notificaciones sanitarias, porque la ley exige que cada sabor cuente con una notificación.

Con la ayuda de la Dirección de Fomento Productivo de la Prefectura de Esmeraldas se trabaja en una marca como cocadas con chocolate El Capricho, que será presentada en el primer trimestre del 2018, señala Gelio Vera, técnico de la Prefectura.

Quienes llegan a Borbón no tienen necesidad de ir hasta El Capricho, porque en la población se vende el producto a través de los miembros de la asociación, que han montado un pequeño estand.

La comunidad tomó el nombre del aserradero que funcionó por muchos años en ese lugar, donde se asentó un parte de Borbón.

En ese pequeño poblado se observan sembríos de caña y grandes palmeras de coco, materia primara para elaborar el producto. Cuando hace falta coco se trae de la población de Limones, donde los afros de la zona producen coco para abastecer el mercado local.

El trabajo

Las familias fieles a sus tradiciones de sembrar cacao tienen sus plantas en sus fincas las que utilizan para complementar la cocada con cacao fino de aroma, en el norte de la provincia de Esmeraldas.

La cocada se cuece en pailas de bronce en fogones que tienen como combustible la leña.
Los hombres  acopian la leña que baja del río, la secan a la intemperie y luego la utilizan en los fogones para su actividad. Las mujeres se encargan de cortar y empacar el producto para venderlo.