María Fernanda Troya, Gabriela Pijal y Guillermo Campoverde dieron vida al emprendimiento Kuyani. Foto: Galo Paguay/LÍDERES

María Fernanda Troya, Gabriela Pijal y Guillermo Campoverde dieron vida al emprendimiento Kuyani. Foto: Galo Paguay/LÍDERES

Redacción Quito
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Los colores de sus rosas son el plus de este proyecto

8 de agosto de 2016 11:15

Rosas color negro, turquesa, fucsia o incluso con los tonos distintivos de equipos de fútbol es la propuesta de Kuyani. El emprendimiento tiene una consigna: “ofrecer sentimientos que perduren en el tiempo”, explica Guillermo Campoverde, uno de los socios del proyecto.
Para dar vida a la propuesta, Campoverde se unió a María Fernanda Troya y Gabriela Pijal, quienes son sus socias.

Kuyani, palabra quichua que significa sentimientos, propone “inmortalizar” el aroma y la forma de la rosa, hasta por cinco años. Esto se realiza a través de un proceso químico, considerado el ‘know how’ del emprendimiento. También, tinturan la flor de acuerdo al gusto del cliente.

La iniciativa surgió en octubre del año pasado, cuando los tres jóvenes se conocieron durante sus clases de maestría en Administración de Empresas en la Universidad de las Américas (UDLA), ubicada en el norte de Quito.

María Fernanda Troya, de 30 años y quien de manera paralela trabaja en una empresa de flores, señala que vio potencial en este proyecto por la calidad de las rosas ecuatorianas. Por eso propuso a sus compañeros darle un toque distinto a esta flor: “vendemos sentimientos”, dice.

La primera etapa para dar vida a Kuyani consistió en elaborar un plan de negocios. Este contiene las estrategias que les permiten diferenciarse de la competencia, como la personalización de los diseños en las rosas y las cajas de madera (empaques) en las que se entrega el producto, señala Gabriela Pijal.

Luego de definir esta parte, los emprendedores buscaron a proveedores de los insumos, es decir, las rosas y las cajas de madera.

Patricio Malquín trabaja en una floricultora en Cayambe y se encarga de proveer de 150 botones quincenales a Kuyani. Él explica que la rosa eternizada tiene una textura más fina por lo que es fácil pintarla y perennizar su aroma.

Las rosas se entregan en la planta procesadora de Kuyani, ubicada en Conocoto (nororiente de Quito). Aquí se las limpia, “inmortaliza” y pinta al gusto del cliente. Al final, se les pone un químico para que perdure su aroma.

De manera paralela, los socios del emprendimiento elaboran las cajas de manera para la entrega. Desde abril de este año iniciaron con la venta de cinco a 10 rosas decorativas. Pero a la fecha llegan a producir 30 diseños por día.

Franklin Andrade es comerciante particular. Él señala que ubicó a Kuyani por unos familiares y compró 24 rosas para venderlas en EE.UU. Afirma que el producto llamó mucho la atención por la calidad y la firmeza, pese a la tintura.

Para la entrega de las rosas, los emprendedores trabajan con una empresa privada que distribuye el producto a escala nacional. Los canales de comercialización son las redes sociales.

Para finales de este año, Kuyani implementará estrategias. La primera es posicionar el producto, en especial, la rosa ‘rainbow’, con los colores del arcoíris. Otro de los proyectos es comercializarlas en el mercado de EE.UU.