Redacción Quito
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La comodidad del bebé está en sus manos

Stephanía Correa y Alfredo Luna tienen dos hijos: el menor se llama Sergio y tiene 2 años. La ‘mayor’ es Baby Lula, tiene tres años y se trata de un emprendimiento.

La pareja tenía la idea de un negocio propio y la intención se concretó en el 2009: ese año nació esta microempresa que diseña y fabrica cunas para bebés. También elabora cómodas y moisés para niños, bajo pedido.

El emprendimiento nació en Cumbayá, en el nororiente de Quito. Para su ‘concepción’ la pareja destinó USD 5 000. Ese dinero provino de ahorros y sirvió para montar el local. “Si en tres meses no se mueve se cierra y luego veo qué hago”, pensó Correa.

Sin embargo, el proyecto tuvo demanda desde el principio. Ahora, las mismas personas que compraron las cunas hace tres años, piden asesoría en la decoración del cuarto de sus hijos que ya crecieron.

Tres carpinteros dieron forma a sus ‘sueños’. Hoy 45 personas trabajan en una fábrica en Calderón, en el norte de Quito. En Baby Lula se elaboran 50 cunas al mes.

Stephanía, quién trabajó años atrás en Miami, (EE.UU.) en una tienda de artículos para bebés, aprendió lo relacionado al material con el que deben construirse los muebles que albergarán a los niños: madera, laca, medidas, etc. “Es necesario pensar en las medidas exactas en las que deben colocarse los barrotes de las cunas para que los brazos, manos o pies de los niños no queden atrapados”, enfatizó Stephanía.

Su gusto por el diseño llevó a esta administradora de empresas a especializarse en cursos relacionados con el diseño y ahora dibuja los cuartos de los bebés y los muebles en 3D.

De esta manera, los clientes observan cómo quedará el dormitorio de sus niños antes de ser construido.

Victoria Eastman, clienta de Baby Lula, resalta la facilidad que tiene el matrimonio, que lleva adelante este emprendimiento, de adaptarse a los diseños que solicitan sus usuarios. “Baby Lula se acopló a mis requerimientos, me construyeron la cuna y el cambiador del cuarto del bebé. Llevo más de un año con los muebles y no he tenido problema”. Ella resalta la calidad de los materiales con los que se construyeron los muebles y afirma que ese es el valor agregado, aparte de la atención.

Luna comenta que por la calidad con la que están construidas sus cunas tiene permiso de exportación a EE.UU. y Europa, sin embargo, por ahora la firma se quedará en el mercado local. Aunque ya tiene pedidos para clientes de Guayaquil, Ambato, Cuenca su aspiración es montar otro ‘showroom’ en Quito y en este mismo año la pareja pretende abrir un local en la Sierra centro.