Melissa y Daniela Durán, en la cocina donde elaboran sus compotas. Foto: Julio Estrella / LÍDERES

Melissa y Daniela Durán, en la cocina donde elaboran sus compotas. Foto: Julio Estrella / LÍDERES

Redacción Quito
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Las compotas para bebé se preparan en familia

8 de junio de 2015 10:58

La alimentación de los recién nacidos es un asunto delicado. Eso lo saben padres y madres que seleccionan frutas, carnes y vegetales destinados a elaborar compotas o papillas para bebés.

Daniela Durán es madre de dos niñas, de 3 y 1 año. Ella cuenta que con su primera hija sufrió para encontrar una papilla a su gusto en cuanto a valor nutricional y sabor. Recuerda que esa situación la vivió con sus dos hijas.

Ante esa realidad, a finales del 2014 decidió elaborar sus propias compotas, para el consumo de su segunda hija. Pero eso no es novedad, ¿quién no conoce a una madre que con licuadora en mano elabora papillas para sus hijos?

Pero Durán dio un paso más. Ella invirtió USD 40 en una máquina que permitía llenar tres sobres de compotas. El trabajo lo hacía sola en su casa y al mismo tiempo desarrolló un blog de cocina, que se mantiene al aire en la Web. Además, empezó a averiguar sobre trámites y permisos para la elaboración y comercialización de esta clase de alimentos.

Así empezaba a inicios de este año el emprendimiento Nana’s Kitchen. La primera clienta de Durán y sus compotas fue una vecina que conocía de sus papillas y le encargó un pedido para su hija.

Durán, como emprendedora que es, sabe los retos que tiene una microempresa. El mayor, para ella, fue el cuidado en la selección de los alimentos y la higiene en los procesos de elaboración. Por eso, montó una cocina en el norte de Quito con el equipamiento necesario para elaborar las compotas. En el desarrollo de la iniciativa la inversión llega hasta la fecha a los USD 50 000.

Bárbara Wright compra las compotas de Nana’s Kitchen desde hace unos cuatro meses, por recomendación de una amiga. Ella se declara feliz con el producto y agrega que es una clienta frecuente. “A mi hija, que hoy tiene nueve meses, le encanta el producto, y a mí me gusta que sean orgánicos y elaborados sin preservantes. Es un alimento que recomiendo a toda madre”.

El trabajo de la microempresa está en crecimiento. Por eso su hermana Melissa se sumó para colaborar en la parte gráfica. Ella se encarga del diseño de los empaques y de la imagen en redes sociales. “Somos perfeccionistas en el producto y en su presentación. Seleccionamos con mucho cuidado los materiales”, dice Melissa.

Los pedidos se hacen por redes sociales o por vía telefónica. Además, este emprendimiento que oferta 10 sabores de compotas participa en ferias como El Mercadito (Guayaquil) o en el centro comercial La Esquina (Cumbayá). También tiene espacio en negocios como la tienda Sumak, ubicada en Tumbaco.

Una segunda línea de Nana’s Kitchen es un snack de frutas energizante pensado en los deportistas. Paola Gándara practica ‘trail running’ o competencias de resistencia en la montaña y compra las barras mencionadas.

Esta joven sufre de hipoglucemia y tiene que cuidar su alimentación. “Probé las barras y encontré un alimento que me daba energía y no afectaba a mi salud. Hago pedidos con frecuencia”.

Actualmente, estas hermanas y su equipo de trabajo -compuesto por cuatro personas- trabajan para posicionar su producto.