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Un control estricto del sistema es vital

La distribución centralizada de gas en predios u hogares es una alternativa para la comercialización de Gas Licuado de Petróleo (GLP). Pero existen dudas, en el sector de la construcción acerca de si ese medio energético es el más eficiente.

Para el constructor Pedro Ordóñez, el gas se usa debido a la subvención del Estado. Esto hace que sea el medio más barato de producir agua caliente y otros fines. Sin la subvención, dice Ordóñez, sería más económico calentar agua con energía eléctrica.

Para este constructor, un sistema eléctrico es más seguro y sencillo de instalar. “Con las instalaciones de gas hay muchas exigencias y normativas. Calculo que el costo se triplica frente a una instalación eléctrica”.

El constructor también se refiere a la complejidad del gas centralizado. Dice que se manejan presiones sobre las 200 libras en el tanque y de tres o cuatro libras en el punto de consumo. “Por esto se necesitan reguladores”, comenta Ordóñez.

Daniel Pino, socio de la firma de abogados Coronel & Pérez, de Guayaquil, afirma que en el país, las primeras iniciativas para construir infraestructuras de gas centralizado surgen por la empresa privada con firmas como Agip o Repsol. “No conozco una normativa del Estado que fomente la construcción de redes de distribución de gas. Las iniciativas privadas se han desarrollado porque hay un nicho de negocios que lo permite”.

Pino asegura que el desarrollo planificado de redes podría mejorar la eficiencia y tener más controles del destino del carburante.

Mientras estas iniciativas aún son incipientes, el Régimen busca optimizar gastos. Una alternativa es la operación de la terminal de Almacenamiento de GLP en tierra. Con este proyecto, el país ahorrará USD 600 millones por el pago de almacenamiento flotante del combustible. Esta infraestructura se construye en Santa Elena y tiene una capacidad para almacenar 70 000 toneladas de GLP.