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Fotos: Ángel Barona para LÍDERES

Fotos: Ángel Barona para LÍDERES

El trabajo solidario es la ruta que marca la carrera de Pedro Morales

10 de enero de 2017 12:10

Una fotografía antigua se exhibe en una de las paredes de la oficina de Pedro Morales, gerente de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Riobamba. En la gráfica, tomada en 1957, se lo ve junto al obispo de esa época, Leonidas Proaño.

La fotografía muestra uno de los momentos más importantes de la vida de Morales: fue captada cuando se integró la Organización de Jóvenes Trabajadores de Chimborazo, y cuando simultáneamente descubrió en el cooperativismo una oportunidad para el desarrollo colectivo.

Hoy la institución que él dirige es la sexta más grande del país, según datos de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria: tiene más USD 260 millones en activos y unos 100 000 socios.

Para Morales, la clave del crecimiento de la cooperativa es la cercanía que mantiene con sus socios y la aplicación de la filosofía que le enseñó Proaño, en su intento de fortalecer la economía de Chimborazo. “De Monseñor Proaño aprendí que el trabajo en equipo y la organización son parte de la solución a nuestros problemas. Esas enseñanzas las replicamos con nuestros socios, promovemos el ahorro con fines solidarios, ellos saben que su dinero se reinvierte y se utiliza para otorgar créditos”.

Él tenía 20 años cuando conoció al Obispo que influenció su amor por el cooperativismo y la solidaridad. En esa época era difícil acceder a la educación y escaseaban las fuentes de empleo, pero Proaño le vinculó a otros jóvenes con deseos de emprender iniciativas de desarrollo y los organizó.

Los talleres y capacitaciones con especialistas extranjeros que proponían un sistema financiero cooperativo como alternativa a los bancos marcaron el inicio de su vida profesional. Morales se convirtió en poco tiempo en uno de los líderes más activos de la organización juvenil.

“Pedro siempre se destacó por su intensa militancia en los momentos políticos más coyunturales de la provincia y la ciudad. Se reunía toda la semana con otros activistas de un origen muy diverso. Había cristianos, socialistas, guevaristas, curas, monjas…”, recuerda Mariana Guambo, otra joven que se formó junto a Proaño.

Morales fue designado como representante del Ecuador en varios encuentros mundiales de la Juventud Obrera Católica. Además obtuvo una beca en un Instituto de Cooperativas, en Francia, donde estudió el sistema de cooperativas y la organización popular.

Cuando retornó al país, en 1981, se encargó de promover cooperativas de vivienda que empezaban a formarse en los sectores rurales de Riobamba y luego fue designado subsecretario regional de cooperativas.

Cuatro años después se vinculó a la Cooperativa Riobamba. Pero antes de su llegada, la entidad no era tan exitosa como lo es hoy. De hecho, estaba a punto de liquidarse debido a una crisis de cartera.

Morales fue contratado por la Dirección Regional de Cooperativas como interventor; debía organizar la liquidación de la entidad. Pero un grupo de socios le pidió sacarla a flote e impedir su cierre.

“Eran cerca de 1 000 socios activos y tenían unos 800 000 sucres de capital. Pero la cartera vencida los había superado y no tenían liquidez por una falta de experiencia en la administración”, recuerda Morales. Su primer reto fue recuperar la confianza de los socios. Contactó a un grupo de mujeres artesanas y emprendedores y los convenció de ahorrar, obtener créditos y mejorar sus pequeños emprendimientos.

Otro reto fue recuperar la cartera vencida e incrementar el patrimonio de la cooperativa. Morales dice que los esfuerzos se enfocaron en la gente trabajadora que no podía acceder a un crédito bancario, como campesinos, agricultores, amas de casa…

“Estudiamos su comportamiento financiero y los invitamos a ahorrar con nosotros”, dice Morales. El crecimiento de la cooperativa fue inmediato, la entidad incluso llegó a ser tan solvente que resistió la crisis financiera que se produjo en el país debido al feriado bancario en 1999.

Sonia López, quien actualmente se desempeña como jefe nacional de crédito, es una de las primeras colaboradoras de la Cooperativa. Ella se vinculó a la entidad hace 28 años. “Los valores con los que nos formó el licenciado Morales se convirtieron en una marca de la cooperativa”, cuenta López. Ella dice que la confianza de la gente se ganó con la perseverancia del Gerente y hoy es la fortaleza de la institución.

La Cooperativa Riobamba reportó un crecimiento anual del 10,43% en el 2016, pese a la recesión económica, que influyó en la colocación de créditos. Esta entidad ahora cuenta con agencias en cinco cantones de Chimborazo, en Quito y Cuenca.