Pamela García / F - Contenido intercultural
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En Cotacachi la uvilla orgánica rinde frutos

Las bondades del mortiño y la uvilla no solo se encuentran en su alto contenido vitamínico sino también en su potencial para generar ingresos para las comunidades indígenas en Cotacachi, provincia de Imbabura, bajo la iniciativa Sumak Mikuy.

Este emprendimiento, fundado en el 2007, tiene como principal objetivo apoyar a la conservación de la agricultura andina tradicional, con el trabajo en conjunto con los habitantes de la zona.

De este proyecto se benefician cerca de 100 familias de las comunidades de Guananí y Piñán, que se han convertido en proveedores de frutos silvestres para la elaboración de materia prima.

Uvilla, mortiño y ají rocoto deshidratados son algunos de los productos que elabora esta iniciativa, como insumos para otras marcas nacionales. Como exigencia, las empresas con las que comercializan deben contar con políticas de comercio justo y producción orgánica, como por ejemplo las firmas Arriba Chocolates, Pacari y el Salinerito con las que trabajan.

Santiago Peralta, gerente general de Pacari, trabaja con la microempresa desde el 2008. Él señala que entre los aspectos que más se rescata de los productos de Sumak Mikuy es su certificación 100% orgánica. “Esto me permite generar valor agregado en el mercado extranjero”, indica.

Este emprendimiento cuenta con la certificación alemana BCS, que acredita a la producción orgánica bajo los parámetros de exportación de la Unión Europea (UE). “La producción libre de químicos se integra a la cosmovisión indígena del cuidado de la Pachamama. Y eso es lo que buscamos”, indica Verónica Acosta, gerenta general de Sumak Mikuy.

Así también este emprendimiento realiza capacitaciones en técnicas de optimización de recursos en conjunto con la Unión de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Cotacachi (Unorcac), su socio mayoritario.

Carlos Farinango, promotor de la empresa, brinda asesoría para el control de plagas, además de técnicas para mejorar el rendimiento de las parcelas. “El beneficio de la planta de uvilla es que comienza a producir a los cinco meses, con dos cosechas por semana, durante seis meses. Es muy rentable”, señala el especialista.

De igual manera, con la ayuda de técnicos del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias se escogió una variedad local llamada nativa, que se produce mejor en la región. Luego, estas especies fueron repartidas entre los campesinos.

Estos estudios permitieron reconocer las plantas genéticamente superiores que brindaban mayor rendimiento en el clima de la región. “Las plantas se encontraron en las faldas del volcán Cotacachi”, señala Farinango.

Una de las políticas de la microempresa es evitar la creación de monocultivos; es decir, parcelas agrícolas de un solo producto. Esto, señala Acosta, permite que las comunidades sean independientes y puedan generar otros ingresos para sus hogares.

Dentro de los incentivos a los productores está la entrega de abonos, dosis de fertilizante y pesticidas orgánicos y la renta de un motocultor para labrar la tierra. “El costo de un tarro de fertilizante es de USD 70, montos que no pueden adquirir con sus ingresos. Por eso, nosotros les facilitamos esto entregando dosis personales”, explica Acosta.

Los productores como Rebeca Panamá y Oswaldo Guaján están satisfechos. Ellos alternan la producción de uvilla con maíz y fréjol. “Con la uvilla, cada 15 días cogemos las plantitas, mientras que con el maíz es una sola vez a los seis meses”, indica Panamá.

Para los campesinos, los ingresos de Sumak Mikuy representa cerca de USD 300 mensuales. Por cada kilogramo de producto se recibe cerca de USD 1,45.

El precio por kilo va relacionado con los costos de producción de los agricultores. En función de la realidad del productor se establece el alza o baja de precios.  “Para este año esperamos subir el precio de la uvilla a USD 1,50 y así ayudar con los costos de producción a nuestros proveedores”, señala Acosta.

Para la elaboración de un kilo de uvilla deshidratada, que cuesta alrededor de USD 10, se requiere cerca de 5 kilos de fruta fresca. Al mes, la empresa puede elaborar alrededor de 15 toneladas  de producto deshidratado que representan ingresos por USD 21 000.

Sumak Mikuy cuenta con una planta de producción en Cotacachi, que dispone de una deshidratadora, un cuarto frío, balanza digital, gavetas, equipo informático, entre otros insumos.
Para esta inversión contaron con el apoyo de la Agencia de Cooperación Alemana, la firma Pacari y el departamento de Bio Comercio de la Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Corpei).

Dentro de los nuevos productos que esta microempresa busca producir durante este año se encuentra el maíz negro deshidratado y el higo deshidratado que tienen acogida en el mercado.