Redacción Quito
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Su creatividad es una solución para el hogar

Un "accidente" con su laptop fue el origen de su emprendimiento. Cuando la computadora portátil de María Caridad Moncayo colapsó, debido al exceso de calor que producía al utilizarla sobre el edredón de su cama, se le ocurrió una idea.

La solución más práctica para salvaguardar su artefacto fue crear una pequeña mesa de madera. Antes de dar vida a su invento analizó que en el mercado local solo se ofrecían unos soportes con ventilador para enfriar los equipos, pero para la emprendedora este accesorio no era una solución tan funcional.

Con el diseño en mente acudió a un carpintero para que, en MDF y melamina (un material orgánico que sirve de recubrimiento), fabricara una mesa portátil para su 'compu'.

El diseño era básico. Madera curva para que se adaptara al cuerpo y la parte inferior acolchonada, para la comodidad del usuario. El tablero era práctico y junto a su amiga y compañera de universidad, Valeria Celi, decidieron que ese producto sea el inicio de su negocio.

Hace cuatro años, las estudiantes de la carrera de Multilingüe en Negocios y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Quito acudieron a Corporación Favorita, para ver si su producto podía ser distribuido en la cadena de autoservicios Megamaxi.

El directivo que miró el producto aceptó la propuesta de las universitarias y realizó una primera compra de unas 800 unidades del tablero.

Las socias no esperaban una respuesta tan rápida, por lo que empezaron a trabajar para cumplir con su primer pedido. Con una inversión de USD 10 000, fruto de ahorros manufacturaron los artículos.

En el proceso de producción participaban carpinteros, costureras, entre otros proveedores de materiales. Al final, en la casa de Celi, ubicada en Cumbayá (nororiente de Quito), las nacientes empresarias armaban los productos.

De esa manera, en el 2010, nació Kikemar. La marca es producto de la fusión de los nombres de los abuelos de Moncayo: Enrique y Martha.

Luego de la primera producción notaron que en la melamina se podían estampar diferentes diseños. Gracias a ello diversificaron su oferta.

Su segundo ítem fue "charolas desayunadoras", cuyo valor agregado eran sus diferentes estampados y colores. Por ejemplo, para el Día de la Madre ofertaban diseños relacionados con esta celebración, que servían como regalo.

Luego de realizar estudios de mercado y de mirar propuestas en el extranjero ampliaron su portafolio de productos. A los tableros para portátiles y "charolas para desayunos" se añadió una línea para la organización para el hogar, con soportes de alambre y tela para baños y cocinas, zapateras, cajas organizadoras, etc. Todos, con una amplia gama de colores de acuerdo con la temporada.

El año pasado, Kikemar facturó unos USD 100 000 y las cadenas de artículos para el hogar, Sukasa y Todohogar, también se convirtieron en sus distribuidores. Ahora, el negocio cuenta con más de 50 ítems y su producción mensual asciende a unas 2 000 unidades.

Ejecutivos del Departamento de Compras de Corporación Favorita aseguran que los productos tienen aceptación en sus clientes, debido "a su variedad de diseños y colores".

Para Andrés Fuseau, ingeniero en sistemas, el tablero para laptop es útil y duradero. Lo adquirió hace un año y medio y "aún está en buenas condiciones".

El negocio por dentro

Los proveedores. Actualmente, Kikemar cuenta con 10 proveedores. Todos son microempresarios de Quito: desde carpinteros hasta metalúrgicos.

La compañía. En el 2012 se constituyó como una compañía limitada y entre sus proyectos está la edificación de su planta propia.